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Viggo Mortensen. Modelos de familia.

El intérprete neoyorquino afincado en España recibió el Premio Donostia en la pasada edición del Zinemaldia. En ella presentó también ‘Falling’, su primera película como director, un minucioso trabajo en el que encarna al hijo gay de un personaje retrógrado, obstinado y aquejado de demencia senil, al que da vida un impresionante Lance Henriksen. El filme retrata los conflictos generacionales a través de un drama familiar que remite también a las polarizaciones de la sociedad actual. Hablamos con el actor y realizador en una charla junto a otros medios durante el Festival de San Sebastián.

“Siento haberte traído a este mundo para que tengas que morir”, le dice un padre a su hijo recién nacido en el prólogo de ‘Falling’. Un comienzo fuerte para la primera película de Viggo Mortensen como director, que llega en una época adecuada a la cartelera, ya que podríamos describirla como un drama otoñal, aunque a ratos sea más bien invernal y a menudo sea arrebatadora y un tanto excesiva como su personaje principal: Willis, un padre de familia homófobo, misógino, racista, cabezota y cascarrabias, que ,a su ya avanzada edad, sufre de demencia senil. Al mismo tiempo se trata de una cinta tranquila que se detiene en silencios y sutilezas, sobre todo en las partes de la historia que transcurren en el pasado. Se trata, como ya habréis adivinado, de una película muy peculiar, como uno podría esperar de un intérprete de trayectoria tan inusual como la de Mortensen, una estrella de cine diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en Hollywood. El detonante de la trama es la reunión de un Willis (Henriksen) ya anciano con John, su hijo gay (el propio Mortensen), pero esto sólo sirve para deshilvanar toda la historia familiar entre los protagonistas cuando ambos eran más jóvenes (escenas en las que el actor sueco Sverrir Gudnason realiza también un notable trabajo en un registro más contenido que el de Henriksen).

“Hay personas que parecen tener la doble función de ser pirómanos y bomberos.  Es una provocación que tiene una motivación política, alcanzar el poder”.

Por los comentarios que pudimos escuchar al público en San Sebastián y algunas de las críticas que hemos leído, el filme resulta un tanto divisivo en cuanto a la historia que cuenta pero nadie puede negar su meticulosa ejecución desde un punto de vista técnico y formal. Por supuesto su director es totalmente consciente de todo ello. “No me ha sorprendido que fuera difícil levantar el proyecto. Hay por lo menos dos cosas que entraban en juego. Una es que, por mucho que te conozcan como actor, si no has dirigido ni un corto, obviamente es arriesgado. Piensan: ok, sabe actuar, pero ¿cuánto sabe de dirigir una película?. La otra es: ¿qué tipo de historia quiere contar?. Si no es una historia que tenga una resolución clara, una redención o en la que se explique todo al final, si no se adscribe a una estructura o fórmula reconocible…es más difícil juntar el dinero. Si propongo un cuento inusual donde no se explica todo y el espectador tiene que participar… entiendo que es algo arriesgado. Lo he vivido con otros guiones que tengo y para los que no pude conseguir el dinero”. Con ‘Falling’ -una coproducción entre Reino Unido, Canadá y Estados Unidos- no lo consiguió en el primero, sino en el segundo intento.

“Varias personas del público, sin duda, van a pensar: vale, ya lo entendemos, pero no hay que pasarse tres pueblos con el personaje, con sus embestidas, con la violencia verbal. No hay quien aguante a este personaje”, dice, en relación al carácter del patriarca protagonista. “Pero para mí , estructuralmente y para lo que quiero contar, me parece necesario que este señor se pase. Yo estoy feliz con lo que se cuenta y sobre todo con la actuación de Lance Henriksen, que me parece magistral. Pero depende, si uno tiene experiencia con los mayores y ha tenido que cuidar a los abuelos, a los padres o a otras personas, si uno es enfermero o enfermera…entiende que hay gente así, que se puede portar muy mal. Por miedo o inseguridad piensan que están siendo atacados y entonces por si acaso ellos atacan primero. Eso es muy natural”, explica cuando le preguntamos si es posible una conciliación entre los individuos más conservadores y unas nuevas generaciones más empáticas, para después añadir: “Pero si eres muy joven y no has tenido que cuidar de nadie ni preocuparte de los demás, de sus miedos, temores, de su enfermedad, de su vejez…pues igual te resulta un poco agobiante un señor como Willis”. Reconoce que “no hay película que pueda contentar a todo el mundo” pero que le hace feliz que “al conversar con ustedes, con periodistas, en coloquios, hay gente que relaciona lo que han visto con sus experiencias, sus familias, sus comunidades…Eso quiere decir que lo que hemos contado aunque sea muy local, muy particular, muy específico… tiene una aplicación muy universal. Eso te hace pensar: qué bien, se entiende”.

“Fue divertido que por una vez fuera yo el que le dirigiera a Cronenberg en un pequeño cameo como proctólogo. Al ver la película, si eres cinéfilo y le reconoces, te causa gracia porque le asocias con imágenes de sus filmes como ‘Dead Ringers (Inseparables)’ y piensas que este señor es mejor que no te meta el dedo en ninguna parte. Pero si no le conoces, cosa que le ocurrirá a una gran parte del público, también se lo van a creer porque parece un doctor”.

Ya sea por esta satisfacción final o por tratarse de una historia muy personal para él (en la rueda de prensa reconoció que tenía tintes autobiográficos pero también mucha parte de invención) el realizador se reafirma en su decisión de no tomar el camino fácil. Así lo manifiesta cuando habla sobre la posibilidad de abandonar la actuación y centrarse en su carrera como cineasta: “Si fuera por mí yo ya estaría en la preproducción de mi próxima película como director pero siendo realistas entiendo que tardaré un poco en conseguir la financiación. Mientras tanto para poder sobrevivir económicamente tendré que seguir actuando. Quizás si, a pesar de la pandemia, suficiente público acude a ver ‘Falling’ o la crítica es suficientemente buena, los que ponen el dinero digan: bueno, parece que sí sabe dirigir, y la próxima vez sea más fácil reunir el dinero. Pero solo hay que ver la carrera de uno de los grandes maestros mundiales que es David Cronenberg, que tiene una carrera de casi medio siglo, ha tenido éxito crítico y nunca defrauda a los inversores, y aún así le cuesta años poner en marcha sus proyectos. Y eso es porque le gustan los desafíos. Así que, si tanto le cuesta a él, probablemente a mí me va a costar también porque me interesan el mismo tipo de historias”, deduce.

Precisamente Cronenberg realiza un pequeño cameo en el filme interpretando a un proctólogo, Al preguntarle si le parecía divertido que el padre de la Nueva Carne diera vida a este tipo de especialista comenta: “Yo pensaba en él cuando estaba escribiendo esta escena. Así que le dije: no quiero que pienses que te estoy pidiendo un favor pero he escrito esta escena y voy a rodarla donde tú vives, con un equipo canadiense, y sería un trabajo para un día entero, pero si no quieres hacerlo no pasa nada…Por suerte le gustó y lo hizo muy bien. Fue divertido que por una vez fuera yo el que le dirigía a él y tuviera la decisión final de cómo quedarían las cosas. Al ver la película, si eres cinéfilo y le reconoces, te causa gracia porque le asocias con imágenes de sus filmes como ‘Dead Ringers (Inseparables)’ y, claro, piensas que este señor es mejor que no te meta el dedo en ninguna parte. (Risas). Pero si no le conoces, cosa que le ocurrirá a una gran parte del público, también se lo van a creer porque lo hace bien y parece realmente un doctor. Eso es lo más importante”.

Y es que sí, en la película también hay lugar para el humor. El contraste entre el padre retrógrado y la familia diversa del hijo (su marido es mitad chino, mitad hawaiano y su hija adoptiva es latina) provoca algunas situaciones divertidas que por momentos recuerdan al tono de filmes independientes como las de Alexander Payne o incluso ‘Pequeña Miss Sunshine’. Aunque la risa no sea el sentimiento más acusado en el conjunto del filme su creador incluye algún momento distendido para aligerar el drama dominante. La retahíla de insultos que el anciano dedica a los que él considera diferentes remite también a los papeles encarnados por Clint Eastwood en ‘Mula’ o ‘Gran Torino’. “Con todo el respeto del mundo al señor Eastwood, que me parece uno de los grandes, Lance nos ha dado algo que no nos hubieran dado ni él ni Hopkins ni Duvall, ni ninguno de los que uno se podría imaginar en este papel”.

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“Algo nos ha dado Lance (Henriksen) que no nos hubieran dado Clint Eastwood, Anthony Hopkins o Robert Duvall”.

Aunque cita al propio Cronenberg y a Agnès Varda como figuras inspiradoras, el cineasta no ha buscado realizar homenajes directos, a excepción de una escena en la que una televisión muestra imágenes de ‘Río Rojo’ de Howard Hawks.  “Seguro que me han influido cosas sin pensarlo. Hay directores como Tarantino que introducen deliberadamente estas referencias. Yo no hacía eso. Inconscientemente igual me han salido algunas cosas. También alguien en la rueda de prensa me dijo que Bree, el nombre del caballo (la yegua) que aparece en la película, es el nombre de una de región de la Tierra Media en ‘El Señor de los Anillos’ pero no lo pensé. Es un nombre femenino en Estados Unidos y en Irlanda y no es tan inusual. No sé si pudo influir también lo de ‘El Señor de los Anillos’. Si a la gente le gusta la película busca asociaciones con otros filmes que quizás ni se le pasaron por la cabeza al director. Es algo muy divertido. Pero ya es bastante difícil realizar un guion original como para tener que hacer un trabajo académico previo para hacer referencia a este y aquel filme…(risas)”.

Además de dirigir, actuar y producir, también se encarga de la banda sonora. “No hice la música de la película porque quisiera controlar todo. Tampoco actué en ella porque quisiera aparecer a toda costa. Fueron decisiones prácticas. Vi que podría ser un poco más fácil conseguir la financiación si yo participaba en el filme. Pero tuvo otra consecuencia muy positiva y es que yo ya tenía una relación buena con Lance así que al actuar a su lado se sentía más apoyado y eso le ayudó a desnudarse emocionalmente. En cuanto a la música, quería que fuera bastante discreta, que acompañara pero que no subrayara. No me gustan las bandas sonoras que te dicen lo que tienes que pensar o sentir. Y es algo muy habitual. Hay grandes compositores que responden a las demandas de los productores de que tienen que remarcar los momentos tristes o terroríficos. A mí eso no me interesa. Yo quiero que salgas de ver la película y no te hayas dado cuenta de que había bastante música, que te haya parecido que había más bien poquita. Y por ese lado también era práctico que la hiciera yo, primero porque teníamos un presupuesto limitado y segundo porque tendría que haber contratado a un compositor para luego andarle pidiendo cada vez algo más minimalista. Como ya lo tenía todo en la cabeza, los sonidos de guitarra un poco “raros”, que simbolizaban la confusión que tiene el personaje, lo hice con la colaboración de un músico que se llama Buckethead con el que he trabajado desde hace muchos años…Así entre los dos nos entendimos muy bien y lo hicimos muy rápido, en cuestión de días”. Es uno de los recursos más sutiles de una película que tiene un extraño sabor clásico y atemporal en sus escenas de flashback.

“Hay que confiar en los actores, ver qué te muestran. Yo me ocupo de todos los personajes pero ellos se han enfocado solo en uno. Hay que escuchar, ver qué pasa y qué te ofrecen. No sólo a los actores sino a todo el equipo, incluso a los que conducen los camiones. Es posible que sugieran cosas que uno no quiere hacer pero a lo mejor se les ocurre algo que nos va a ayudar a hacer una mejor escena”.

Más que en controlar, Mortensen cree en un esfuerzo colaborativo. “Hay que confiar en los actores, ver qué te muestran. Yo me ocupo de todos los personajes pero ellos se han enfocado solo en uno. Hay que escuchar, ver qué pasa y qué te ofrecen. No sólo a los actores sino a todo el equipo, incluso a los que conducen los camiones. Es posible que sugieran cosas que uno no quiere hacer pero a lo mejor se les ocurre algo que nos va a ayudar a hacer una mejor escena”.

Aunque la brecha que separa a los protagonistas pueda recordar a la que divide actualmente a los habitantes de Estados Unidos, Viggo considera que no es únicamente una historia norteamericana y que también puede tener ecos de Strindberg o Ibsen. Aún así no se le escapa que pueda verse “como un microcosmos o una de metáfora de la sociedad estadounidense, o de la sociedad en general. En el mundo hay mucha crispación. Han florecido grupos políticos y comentaristas socio-políticos que parecen tener la doble función de ser pirómanos y bomberos. Crean incendios que no hace falta crear y después se erigen como los únicos que pueden apagar ese fuego. Es una provocación que tiene una motivación política, alcanzar el poder. En Estados Unidos estamos en la época de Trump. Es alarmante el nivel al que ha llegado la polarización y sobre todo el lenguaje abiertamente insultante, misógino y racista que utiliza este señor. Mi película se puede ver como un reflejo de esto pero no quería que fuera lo primero que uno pensara. Por eso la situé en una época un poco anterior, en 2009, durante el primer mandato de Obama”, concluye. Si queréis ver un filme poliédrico y difícil de catalogar, ‘Falling’ tal vez no sea una experiencia redonda pero sí una obra original y desafiante de mano de un actor que puede llegar a alcanzar altas cotas en la dirección. Texto de Roberto González.

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‘Falling’, dirigida por Viggo Mortensen, con Lance Henriksen, Viggo Mortensen, Terry Chen, Sverrir Gudnason, Hannah Gross y Laura Linney, se estrenó el 2 de octubre.

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