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Deje su mensaje después de la señal. Como la vida misma.

Leire Ruiz -vista en ‘Vaya Semanita’, ‘Euskolegas’ o en la obra ‘La casa de Bernarda Alba’- se une a otras tres actrices en una obra con elementos cómicos y drámaticos en torno a cuatro mujeres que deciden confesar sus problemas ante un contestador automático.

La obra se basa en una novela de Arantza Portabales que cuenta una historia en cuatro voces, ¿cómo se representa esto en escena? ‘Deje su mensaje después de la señal’ es una novela peculiar porque muestra las historias de cuatro mujeres que van sucediéndose, aparentemente, de manera independiente. No quiero hacer mucho spoiler pero aparte del contestador hay algo más que las une. Son cuatro mujeres con necesidad de comunicarse, en este caso con cuatro hombres, y el recorrido de cada personaje puede observarse a través de los mensajes que les dejan a ellos en el contestador automático de su teléfono.

La puesta en escena está muy ligada a la obra y también a la estética de Fernando Bernués. Es muy limpia y remite a una casa. Nosotras interactuamos en algún momento entre las cuatro pero de manera más poética que real.

¿Cómo son estas mujeres? Mi personaje, Marina, es una abogada especialista en divorcios que se tiene que enfrentar a su propio divorcio. Tiene que pasar de lo profesional a lo personal y no le va a resultar fácil. También está Carmela, que es el personaje más mayor de la función y está interpretado por Mireia Gabilondo. Ella habla con su hijo porque está enferma y quiere comunicárselo. Miren Arrieta hace de Sara, un personaje que lo tiene todo a su favor para vivir pero le faltan las ganas. Oihana Maritorena encarna a Viviana, que ejerce la prostitución en Madrid. Las cuatro vivimos en el mismo pueblo de Galicia. Viviana vive en Madrid pero también está conectada con este pueblo gallego.

Se dice que la obra tiene mensajes divertidos, emocionantes y devastadores. Lo que engancha de esta función es que son cuatro historias cotidianas y humanas y, como en la vida misma, muchas veces nos reímos de la propia tragedia. La función tiene un recorrido para llorar y otro para reír y eso también forma parte de la magia del teatro.

¿Y no es más difícil pasar de una cosa a la otra en teatro con respecto a una novela? Ahí entran en juego la dirección y la puesta en escena. Hemos encontrado también un tono común entre las cuatro actrices de la función y eso nos lo ha inculcado Fernando Bernués, el director, desde los ensayos. Al final te identificas con una parte de una de estas mujeres, con otra parte de otra…con lo que tenemos cada uno en la vida. Yo paso del llanto a la risa muy fácil, en la vida también (Risas).

“Lo que engancha de esta función es que son cuatro historias cotidianas y humanas y, como en la vida misma, muchas veces nos reímos de la propia tragedia”.

¿El elemento común que subyace es la comunicación? Fundamentalmente. Son cuatro mujeres con mucha necesidad de comunicarse pero es curioso porque se comunican con un contestador, que es como un saco sin fondo. No obtienen respuesta. Es un poco como lo que ocurre ahora con las nuevas tecnologías, que nos acercan un poco más a la soledad. Cambian los medios pero sigue existiendo esa necesidad de comunicarse.

¿Que puedes contar sobre tus compañeras de reparto? Miren ha sido mi alumna en una escuela de interpretación de Madrid. Me gusta mucho su frescura. Es de las primeras funciones profesionales que hace y es muy bonito vivirlo a su lado. En cuanto a Mireia, yo había trabajado como actriz siendo ella directora y la admiro mucho. Tenerla ahora como compañera en el escenario es un reto para mí porque hay que estar a su altura. Tiene un personaje muy complicado al que está llenando de vida y de ternura. Con Oihana no había trabajado nunca y es súper generosa. Es un equipazo, del que tengo que mencionar también a Sara Cózar como ayudante de dirección y por supuesto a Fernando Bernués. Su visión sobre el teatro y su manera de dirigir desde la humildad te permiten trabajar de forma muy libre.

¿Qué más comentarías sobre Fernando? No había trabajado nunca con él pero soy fiel seguidora de su obra. Es una persona que ama el teatro y se nota mucho. A mí también me apasiona esta profesión y es fantástico trabajar con una persona así, con Tanttaka y con un equipo como éste. También nos hemos comunicado con Arantza a través de las redes y estamos todas muy entusiasmadas.

¿Te parece interesante que exista la opción de ver la obra en castellano o en euskera? Sí, por supuesto. Cuando haces la obra en castellano y en euskera al final es la misma función pero en cierto modo parecen dos funciones diferentes. Para mí es una suerte poder currar en casa y en los dos idiomas.

En televisión te has destacado en comedia, pero también has hecho trabajos en teatro como ‘La casa de Bernarda Alba’, ¿qué le pides a un papel? Primero que haya papeles, eso ya es un punto de partida importante (Risas). Trabajando yo me siento muy afortunada. Es verdad que no todos los días te llegan personajes como Adela (‘La casa de Bernarda Alba’) o como esta Marina. Nunca me había tocado un trabajo como éste en el que el recorrido del personaje lo tenía que hacer sola (aunque tenga a mis compañeras) y está siendo una experiencia bonita, una forma diferente de trabajar. Yo le pido a un personaje que tenga vida, que tenga historia para poder contarla y que me haga disfrutar y normalmente lo consigo con todos o con casi todos. Texto de Roberto González. Fotografía de Juantxo Egaña.

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