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Aparece un corazón en un descampado. Pasiones que matan.

Aparece_Un_Corazón Foto 10

 

La directora Itxaso Larrinaga, acompañada de un gran equipo, realiza una revisión feminista y multidisciplinar de un clásico isabelino, Lástima que sea una puta, de John Ford. Una tragedia sobre gente que no sabe quererse.

¿Por qué os habéis decantado por este texto y de qué manera lo habéis actualizado? Nos apetecía hacer algo clásico y nos empezamos a interesar por los autores isabelinos desconocidos. Nos gustaba el tema de las tragedias de la venganza y del individuo que se toma la justicia por su mano. También nos llamaba la atención que existiera ese gusto por ver con pelos y señales cada muerte…Nos pusimos a reflexionar y nos dimos cuenta de que hoy en día existe una violencia más invisible. Nos escondemos detrás de las redes sociales y llegamos a hacer cosas mucho más maquiavélicas y en el fondo más violentas que cuando nos miramos cara a cara. Hicimos un proceso de devising (creación colectiva) acerca de cómo estas tramas podrían darse al día de hoy. Finalmente situamos la obra en Quintanar de la Orza, un pueblo ficticio de España, en lugar de en la Parma de 1600. Somos gente muy diferente en la compañía, gente que venimos de la RESAD (la Escuela Oficial de Teatro de Madrid), otros que vienen del conservatorio de danza y uno de nuestros actores es de la escuela Nouveau Colombier, que es la escuela internacional de mimo y teatro físico. Al final utilizamos varios lenguajes escénicos que, lejos de distraer, ayudan a focalizar más la propuesta.

¿Mantenéis el tema tabú del incesto? Sí que mantenemos la trama central. No hemos entrado a defender o a condenar el tema del incesto pero le hemos dado más relevancia a tramas secundarias convirtiéndolo finalmente en una historia de historias sobre gente que no sabe quererse, aunque hace todo lo posible por intentarlo. No sólo de forma romántica o sexual sino también el amor entre amigos o entre hermanos, pero no sólo en la cuestión del incesto. En nuestra interpretación la relación fracasa no por el hecho de que sean hermanos sino porque tienen una relación completamente tóxica y de desigualdad en la que él está obsesionado con ella y ella de algún modo lo alimenta. Lo que mostramos es que todos están de alguna forma fomentando estos roles, queriéndolo o sin quererlo, las chicas, los chicos, los pequeños y los mayores. Nos fuimos dando cuenta de que había varios puntos en común entre el día de hoy y 1600 lo cual era preocupante.

Con ese título, casi a lo David Lynch, ¿hay mucha violencia o gore? Gore propiamente no, pero en el proceso de investigación nos planteábamos cómo llevar la violencia a escena porque la obra tiene momentos duros. Hemos jugado con la danza, el teatro físico, incluso con proyecciones para reflejarla. Cuando el espectador no ve algo directamente, es quizá más potente.

Has estudiado en Madrid pero eres de Bilbao, ¿te hace ilusión que la obra se represente en Pabellón 6? Fui a Madrid porque no había una enseñanza superior oficial, un grado, sobre teatro en Euskadi a nivel de la RESAD. Ahora existe Dantzerti pero entonces no había opciones. Me cogieron en Madrid, luego estuve haciendo un máster en la Universidad Complutense. Es la primera vez que vengo a Bilbao con una obra. La llevamos a Almagro y a Madrid pero no es lo mismo que hacer las cosas en casa. Otras dos chicas de la compañía también son de Bilbao. Texto de Roberto González.

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