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Manuela Moreno. Lo maravilloso de venirse arriba.

Despedida

Manuela Moreno es cineasta, murciana y contagiosa: te transmite enseguida su energía arrolladora, su entusiasmo chispeante y su alegría desbordada. No cabe en sí de gozo porque, tras fogearse con cortometrajes como Camas, Dolores y Pipas -finalista a los Goya- que admiran hasta las estrellas del pop internacional, ahora estrena su primer lago: “Como sobrevivir a una despedida”, una película despendolada incluida en la Sección Oficial del 18º Festival de Cine Español de Málaga. Lee esta entrevista y comprueba si a ti también te inocula ese subidón que la tiene reposeída.

¿Cómo cayó el proyecto en tus manitas? Recibí un mail de la productora Nostromo diciendo que me querían conocer: en la reunión me ofrecieron esta comedia de chicas. Dije que sí incluso antes de leer el guión. En el proceso de desarrollo me invitaron a que lo llevara a mi rollo, así que dialogué la peli y metí personajes nuevos llevándola a mi universo.

¿Se siente vértigo al saltar del corto al largo? Sí, bastante, sobre todo porque mis seis cortometrajes transcurren casi todos en una sola localización y en ésta hay… ¡¡¡más de cuarenta!!! También porque es una exposición mayor, porque una peli llega a más gente.

¿Cuánto hay de experiencia personal en la trama de la película? Por boca de todos los personajes salen cosas mías y de amigos. Aunque es una comedia muy disparatada los personajes son reales y cotidianos, no caen en el esperpento o la caricatura.

En tus cortos hemos disfrutado de camas, amor y chonis… ¿vuelven a aparecer en tu película? Sí, sí, he metido un bakala en toda regla que no estaba en el guión original… y hay también historias de amor, desamor… bastante popurrí dentro de que la trama principal ya venía dada, pero he metido conflictos de los personajes habituales en mis cortos.

Es inevitable nombrar Resacón en las Vegas, las Spice Girls y The Bling Ring tras ver tu película… La de Sofía Coppola no estaba como referencia, pero sí Resacón… y todas las de despedidas y las comedias gamberras americanas, pero sin perder lo español. Me devoré todas las que puedas imaginar de este género. Y son cinco los componentes de la panda protagonista, cada uno de su padre y de su madre… como las Spice, jeje.

Manuela, tú que estás curtida en esto: ¿cuál es el secreto de una buena comedia? Para mí, el guión, el ritmo y la elección de los actores: que tengan vis cómica. Debe ser la combinación de todo ello con diálogos divertidos y situaciones surrealistas.

Tu equipo rebosa de chicas: protagonistas, guionistas, directora de fotografía, productora, tú misma… Creo que Patricia Arquette está muy contenta. Estará encantada: no es habitual que haya tantas chicas. Me siento muy orgullosa y no por rollo feminista. Los cargos más importantes han sido chicas: ¡mujeres al poder!

¿Es realmente un canto a la amistad? Sí, prevalece por encima de todo: esta despedida les une más.

También hay algo de crítica al postureo… Sí, se toma con humor porque es un retrato del quiero y no puedo: esta generación que nos ha tocado vivir. Este rollo de querer o aspirar a un tipo de vida que no nos podemos permitir. Se menciona la frustración de gente joven muy preparada que no llega a final de mes.

¿Es una película generacional? Totalmente: no voy a desvelar una sorpresa que contiene y que la peña va a flipar con ella.

¿Os habéis beneficiado de rodar en Canarias? Sí, el productor -Adrián Guerra- es canario y hay buenas desgravaciones fiscales. El guión cuenta que ellos aspiran a irse a las Seychelles, pero acaban allí: que está mejor, porque tiene unas playas maravillosas y unos rincones deliciosos. Es un sitio divino para rodar, se enseña mucho Gran Canaria y queda muy bonita.

¿No habrás hecho una postal turística? No, no llegamos a eso, pero como ocurren tantas cosas en tantos sitios, nos hemos podido permitir mostrar mucho de la isla. Sale el mítico Yumbo y lo bueno y malo: de lo casposo hasta lugares divinos.

¿Es una película filogay: le va a gustar al público homosexual? Sí, además uno de los protas es gay y ocurren cosas en sitios de ambiente… está divertida, sí, sí.

¿Qué fue lo más complicado del rodaje? Rodar en las dunas: filmamos al principio y fue muy duro porque había que mover al equipo y las cámara por allí. Una odisea. Al ser tantas localizaciones, estabas siempre con la lengua fuera y si te quedabas sin un plano, olvídate. Como directora, te la juegas: había que cumplir el plan porque no volvíamos al mismo lugar.

¿Has perdido peso en el rodaje? Me quedé en el chasis. Mira que soy hiperactiva y siempre flaquita, pero perdí kilos y el sueño, pero gané otra cosa: una película. Me venía arriba cuando las cosas salían bien: cuando algo me gustaba, gritaba y la alegría me salía de las entrañas. Soy muy pasional y lo exteriorizo todo demasiado.

¿Con cuál de los cinco personajes portagónicos te identificas más, Manuela? Tengo un poco de todos. Quizás con la zorrón no: soy demasiado buenecita. Está la coqueta, que le gusta mucho ligar; la líder cabezaloca, con un corazón muy grande; está luego la marica loca divertida con frases hirientes, pues me gusta ponerme en modo petarda; y luego está la que no filtra: dice lo que primero se le pasa por la cabeza, que no soy yo, que soy selectiva. Y también, claro, está la que se va a casar: la modosita y no soy yo: soy tímida a veces, pero ella es muy cuadriculada, ordenada, todo perfecto… y a la pobre se la lían parda.

Con esta peli pretendes que nos riamos… quizás sea necesario hoy día, que estamos un poco de bajona. Sí, sí. El objetivo es entretener: pasar un buen rato, olvidarte de tu realidad para ver la de otros, pero desde un punto de vista joven, divertido, de la amistad. También a nivel estético y visual: hay temazos. Sobre todo… ¿qué mujer no ha ido a una despedida y cómo ha sobrevivido a eso? Yo he ido a más de una, lamentablemente. Todas mis amigas se han casado, hijo: soy la única que está en el mercado, jaja.

Bueno, algún día quizás nos pondremos unos penes en la cabeza por ti… Espero que sí, si hay que ponérselos, se pondrán: todo por llegar al altar, jaja. Para hacer feliz a tu madre viéndote de blanco: con tal de tener esas fotos ya está, ya es feliz, su hija se ha casado. Y podrá decir a las vecinas la frase: “No es porque sea mi hija, pero es la novia más guapa que he visto nunca”. Texto de Alfonso Rivera. Fotografía de José Haro.

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Cómo sobrevivir a una despedida, con Natalia de Molina, Úrsula Corberó, María Hervás, Celia de Molina, Brays Efe y Daniel Pérez Prada, se estrena el 24 de abril.

Manuela Moreno, la menor de cinco hermanos -ninguno casado- nacidos en Cieza, empezó a ser artista cuando se licenció en Arte Dramático por la ESAD, Escuela Superior de ídem de Murcia. Como a tantas modernas de provincia, aquello le supo a poco y se fue corriendo a Madrid a estudiar séptimo arte en la Escuela de Cinematografía y Audiovisuales de la Comunidad de Madrid, mundialmente conocida como ECAM, y en el Instituto Cinematográfico de la capi. En 2009 se vio, desde en Suiza a California, su primer cortometraje: Dolores, al que siguieron Quiero estar el resto de mi vida contigo, Camas (con, entre otros, Raúl Arévalo, que se proyectó incluso en el Lincoln Center de NYC), Cloe, Lo sé (ganador en los festivales de Medina del Campo y Málaga) y Pipas, un diálogo chony de lo más salao por el que quedó finalista en su categoría en los Goya de hace un año, además de arrasar en el Notodofilmfest. Inquieta hasta decir basta, Manuela ya está ultimando su segundo largo, un film más personal que Como sobrevivir… que rodará este verano y, aunque su casting aún no está cerrado, ya tiene flamante título: Rumbos.

 

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