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Torre Bizkaia. Reflejos en el aire.

torrebizkaia

El edificio que hoy reseñamos en esta sección se trata de todo un icono de la ciudad, un emblema que ha perdurado a lo largo del tiempo desde su construcción hasta hoy. Los arquitectos, José Enrique Casanueva, Jaime Torres y José María Chapa, ganaron el concurso para su diseño y construcción en el año 1969 con un edificio de 88 metros de altura.

La torre aparece en el momento en el que el urbanismo mostraba la hegemonía de los bancos en las ciudades copando los centros neurálgicos de las mismas, allí donde la repercusión del precio del suelo era la más alta, si bien, en este caso, se trataba de sustituir un edificio historicista. Se “levantaba”, nunca mejor dicho, el “nuevo” Banco de Vizcaya.

Ya en su momento resultó ser un acertado juego de volúmenes, componiendo de forma inteligente el remate como borde singular de manzana y dando adecuada solución a los encuentros con los edificios colindantes.

No resulta descabellado pensar en la mirada de los arquitectos ganadores del concurso a uno de los rascacielos más famosos del mundo que no es otro que el Seagram Building de Mies Van de Rohe y Philip Johnson de 1958 con 39 pisos en 157 metros de altura aproximadamente una década anterior a nuestra torre. En ambos casos está presente un cuerpo de menor altura que facilita su implantación en la trama urbana. Otra similitud supone el espacio previo de plaza sobreelevada que dignifica y potencia la presencia del edificio y su estatus en la ciudad. En ambos casos se repite la máxima de la composición del orden clásico en sus tres partes basa, fuste y capitel.

Para remarcar el remate o “capitel” se plantea una especie de planta técnica remetida y que sirve para la instalación de los raíles por los que discurre la grúa de que cuelga la cesta de limpieza y mantenimiento de la fachada. Si bien, previamente a ésta, el ritmo de montantes se duplica en las tres últimas plantas para favorecer ese efecto de remate o coronación del edificio

Quizás el gran acierto de esta recuperación sea haber tenido en cuenta lo que ya en su día fue su seña de identidad y no es otra cosa que colocar placas de aluminio fundido con acabado de aspecto pétreo combinado con un vidrio teñido en color rosa (pink-rosa, se decía en otros tiempos). No han pretendido cambiar lo que supone la impronta del edificio.

Las texturas que presentan las placas de aluminio ofrecen diferentes efectos de sombras y tonalidades de color según la luz refleje sobre ellas, lo mismo que existen nubes rosas crepusculares en el espejo de vidrio de muchos rascacielos.

Qué es un rascacielos, sino grandes superficies de fachada en vertical. En nuestra torre, toda una hectárea de superficie de fachada, con 1116 vidrios en las partes acristaladas del muro cortina. Más números mareantes son sus 52km de perfiles de aluminio y 90 toneladas de aluminio.

Mejora de vidrios y de aislamientos como corresponde a los estándares actuales sobre eficiencia energética, más allá de los requerimientos de seguridad y mantenimiento. La fachada ejecutada por la prestigiosa empresa Riventti, plantea un sistema de doble acristalamiento con vidrios laminares, así como doble aislamiento en las partes ciegas con un sistema de solución que posibilita que los montantes sean de dimensiones iguales a las preexistentes, como no podía ser de otra manera.

Una curiosidad es el hecho de que existe un “rascacielos moderno” (modern skyscraper) con vidrio rosa en la fachada en Hong Kong, con un parecido razonable. Cómo no va a ser así, si esta ciudad es un verdadero catálogo de edificios en altura. Texto de Leonardo Ignacio González Ferreras.

TORRE BIZKAIA. BILBAO.

Autores: IDOM Gonzalo Carro y Fernando Garrido.

Ubicación: Plaza Circular de Bilbao.

Lo mejor: La conservación de la idea de fachada y sus materiales.

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