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Priscilla, el musical. El autobús con mejor mensaje.

I will survive(1)

Basado en la película ganadora de un Oscar al mejor vestuario, Priscilla, el musical vuelve a narrarnos el divertido y emotivo viaje de tres artistas drag a través del desierto australiano en un espectáculo adornado con temas de Madonna o Gloria Gaynor que ya ha sido visto por más de 400.000 espectadores. Hablamos con uno de sus productores, José María Cámara.

¿En qué medida se parece el musical al filme original de Stephan Elliott?

Básicamente el argumento es el mismo. La película es una road movie y este espíritu se mantiene. La sustancia es la búsqueda de la felicidad a través del reconocimiento de uno mismo. Eso permanece tanto en la película como en el musical. La trasposición de formatos que ha hecho el director ha sido muy inteligente ya que la dificultad de alternar los planos cortos con los planos de desierto lo ha abordado a través de la música, de manera que utiliza los diálogos para resolver lo que serían los planos cortos y las canciones para las escenas más amplias. Para mí ha hecho un trabajo excepcional. La película ha envejecido peor. El musical está completamente al día porque utiliza todas las técnicas teatrales contemporáneas y porque la música ha sido reelaborada con arreglos muy actuales.

El autobús que se usa en la obra es muy especial y está completamente robotizado.

El autobús funciona casi como un personaje más. Es el que ejemplifica el viaje y a su vez es un escenario dentro del escenario. No solamente se utiliza para simular el viaje sino que en ocasiones se convierte en pequeño escenario para las escenas íntimas. La incorporación del autobús es un recurso teatral de primera magnitud como lo es la incorporación de las divas, un personaje colectivo que son el alter ego femenino de los drags que habitan en lo más alto del escenario y que sirven tanto para reflejar sus aspiraciones por convertirse en mujer como la necesidad de utilizar las voces femeninas en determinados momentos de la partitura.

Tristemente siguen existiendo casos de violencia contra el colectivo LGTB, ¿crees que esta obra ayuda a propagar un mensaje de tolerancia?

Para que te hagas una idea nosotros a estas alturas hemos tenido 400.000 espectadores en Madrid y otros 200.000 en gira y no hemos tenido ni un sólo caso de homofobia. De hecho la obra ha sido reconocida por la gente de los colectivos LGTB como una pieza que ha contribuido de una forma muy notable a la normalización y a la redefinición de la diversidad. A pesar de ello sí sucede una cosa curiosa y es que a veces la gente que no conoce la obra piensa que este es un musical para el público gay y la verdad es que no, este es un musical para todos los públicos en el que los protagonistas son tres amigos que tienen un espectáculo drag. Pero como apela a la diversidad en ningún momento recala en un público en concreto.

Revisando la película me pareció curioso que los personajes viajan en un autobús en el que les escriben un mensaje homófobo, algo que recuerda a una polémica reciente en España.

Ese es uno de los momentos magníficos del musical porque ellos han tenido un momento de diversión en un garito local y durante ese rato han sido tratados con la esperada normalidad. Pero cuando vuelven a la vida real se dan cuenta de que no todo la sociedad esta de su lado. En ese momento uno de los protagonistas verbaliza la necesidad de ser uno mismo y de pelear por lo que uno cree.

¿Hasta qué punto se parece esta producción a la original?

La producción que se va a estrenar en Aste Nagusia es la misma que se estrenó en Londres. La misma que estuvo en Madrid. Con algún matiz como algun traje que ha habido que remendar lo que la gente ve en escena es lo que se vio en Londres. Todo se hizo con el apoyo directísimo del equipo original. Entre otras cosas este musical tiene una dificultad extraordinaria que se traduce en cientos de cambios de pelucas, de traje, de zapatos y de maquillaje. Eso requiere una coreografía ya existente detrás del escenario que no hace falta inventar en cada país. Todo el know how original de puesta en escena fue compartido por el equipo inglés junto con el equipo español. Es igual que la representación que se hizo en Inglaterra, que es la que se estrenó justo después de Sidney. Es la que pudo verse en el Teatro Andrew Lloyd Weber. El repertorio de Londres incluye varias canciones de Madonna mientras que la de Sidney tenía canciones de Kylie Minogue.

En general, habéis optado por mantener las canciones en inglés.

En realidad se mantienen casi por completo en inglés pero hemos acertado al traducir algunos versos hasta el extremo de que la gente se cree que no hemos traducido nada. Sólo se hace en aquellos momentos en los que la narrativa contribuye al progreso de la trama. No te das ni cuenta porque está hecho al servicio de la historia y no desde la paletada de intentar decir en castellano lo que no pega. Si hubiéramos sabido inglés en la época de los Beatles probablemente los Beatles nunca habrían sido un éxito.

Ángel Llácer aparece acreditado como director artístico. ¿Qué papel desempeñó exactamente?

Ángel fue muy importante en la selección del elenco. Es una de sus grandes especialidades como consecuencia de su bellísima trayectoria en televisión haciendo lo mismo. Su mayor mérito ,y no es poco, es que fue partícipe en la selección de un elenco excepcional.

¿Qué me dices del reparto?

Básicamente es el mismo elenco que todo el mundo conoce, incluyendo a Christian Escuredo que fue galardonado como mejor artista revelación en los VIII Premios del Teatro Musical en Madrid . Es un elenco estelar que lleva girando casi tres años.

Christian Escuredo encarna a Felicia, el personaje de Guy Pearce en la película, que sin ser exactamente el protagonista es el que cae más simpático al espectador.

Sí, definitivamente es el “malo bueno” de la película y hay que decir que Christian ha bordado el personaje. Él se preparó específicamente para hacer este personaje y se ha transformado. Todo el elenco es sorprendente. Los productores australianos consideran que la producción española es la mejor del planeta. No es tan raro porque cuando acabe la gira el total de espectadores que habremos alcanzado estará cerca del millón, lo cual situará a Priscilla en tercer lugar aquí después de Broadway y de Londres.

He leído que se utiliza un sistema de arneses.

Los arneses son para las divas. Están todo el tiempo en la parte de arriba del escenario que no se ve y solamente descienden de los cielos cuando los chicos no pueden dar el tono que dan las voces femeninas. Una de las sorpresas que se lleva la gente al final del espectáculo es que estas tres divas acaban robándole el aplauso a los protagonistas.

¿Hay momentos en los que interviene el público?

Los hay. El público lo pasa muy bien desde el principio porque la banda sonora incluye algunas de las canciones más bailadas de la historia, que hemos bailado todos incluso sobrios. En todos los musicales uno espera que la gente acabe de pie bailando y en este el problema que tenemos es que se sienten de una vez. Desde el primer momento la gente participa de forma muy directa y no te digo más cuando estás en clave de fiesta como ocurrirá en la Aste Nagusia. De hecho lo que suele suceder en estos casos es que se convierte en la fiesta de las fiestas.

¿Qué añadirías para convencer a los espectadores indecisos?

Es una megaproducción por parte de una productora que ha participado en docenas de espectáculos. Estamos con Billy Elliott, próximamente haremos West Side Story en buenas condiciones. Nuestras producciones son iguales aquí que lo que podríamos ver en Londres, con la diferencia de que al salir el espectador puede cenar en casa. Es muy importante recordar, de cara a las fiestas, que Priscilla es un musical en el que puedes llevar a toda la familia.

De hecho en la historia también hay un niño.

El niño es la excusa que pone en marcha el conflicto de la obra. Es una manera muy bonita de redefinir el modelo de familia. La escena del niño es verdaderamente emocionante.

¿Alguna curiosidad más?

La parte más curiosa es algo que la gente no va a ver nunca y es que la coreografía necesaria para alimentar el ritmo de la obra es incluso más complicada detrás del escenario que la que la gente ve delante del escenario. Cuando nos hemos planteado enseñarlo nos hemos dado cuenta de que entras en riesgo físico si quieres mostrar todo lo que está allí montado, pero la gente tiene que saber que hay un volcán detrás de la obra. Texto de Roberto González.

Comentarios
Un comentario a “Priscilla, el musical. El autobús con mejor mensaje.”
  1. Mari Carmen dice:

    Nunca me cansaria de veros

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