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viernes, diciembre 1, 2017

WAS. Una rave ancestral.

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El grupo getxotarra sorprendió a propios y extraños al cambiar de nombre y de estilo en su último disco “Gau Ama”, que incorpora elementos de la cultura tradicional vasca como el irrintzi, algunos temas en euskera e instrumentos como la txalaparta o la alboka. Lo que mantienen son sus ganas de hacernos bailar.

Originalmente os llamabais Standard, luego We Are Standard y ahora WAS, ¿por qué este último cambio de nombre?

El cambio de nombre responde a una necesidad de querer marcar una diferencia. Ya no nos basamos tanto en las guitarras y ahora tenemos un toque más electrónico. Además desde la oficina de Inglaterra opinaban que era perjudicial para nosotros el nombre anterior. “Standard” aquí es algo correcto pero allí tiene un sentido despectivo.

Es un sonido más limpio pero también más nocturno y menos alegre que vuestro anterior disco, “Day”. ¿A esto os referís cuando habláis de buscar nuevas formas de bailar?

Sí, este disco ha sido mucho más nocturno desde el nombre y también en el sonido. Hubo un tiempo, con “Great State” y “Day”, en el que buscábamos la luz, la grandiosidad de la música y el pop y con este disco renunciamos un poco a esa parte. Pensamos que había que volver a la noche, al tema oscuro y a lo que éramos.

“Gau Ama” hace referencia a la diosa Mari. ¿Esa mitología está presente de alguna forma en el disco?

En cuanto a las letras no tanto. No vamos por el tema tan místico. Hablamos de sentimientos, cosas cotidianas que nos pasan o que le pasan a personas cercanas. Hablamos de perder el miedo, de ser uno mismo, de no perder el amor a la música. Hay gente que cuando llega a una cierta edad deja de escuchar música, como si fuera una cosa de jóvenes…El último tema, Ardoa, tiene samples de Mikel Laboa, y sí tiene algo más de ese tipo de referencias.

¿Soléis componer tema a tema o pensando en el conjunto?

Empezamos tema a tema y vamos llevando ideas o maquetas a El Tigre, el estudio donde solemos trabajar. Luego empezamos a elegir. Decimos: “yo veo estas quince dentro de esta historia y estas otras cinco no manejan esa idea”. En este disco sí que tuvimos una intención desde el principio de volver a las raíces y probar además con instrumentos, samples y sonidos de la música tradicional vasca. Es algo que ya empezamos con Oreka TX y Red Bull Studio. Se nos prendió una mecha y vimos que había un espacio en el que podíamos seguir desarrollándonos y buscando un sitio propio.

En “Until it melts” contáis con la participación de Cris, de Belako. ¿Necesitabais una voz femenina o simplemente os apetecía colaborar con ella?

Un poco de todo. Estábamos terminando “Until it melts” y estaba grabada pero le faltaba algo. Pensamos “esto igual debería cantarlo una chica”. Cris es amiga y vive cerca así que la llamamos. Lo hizo encantada, rápida y profesionalmente. Ha sido una gozada y un honor que nos haya ayudado en esto.

Hay un par de temas minimalistas, “The Shine” y “Ardoa”. Siempre hemos metido algún tema así en nuestros discos.

Creemos que los grandes discos no están sólo formados por hits, si no sería un coñazo. Los discos que nos molan tienen grandes temas pero también tienen otros que complementan el disco y lo dotan de una narrativa. Dejan ver otro tipo de gustos y de registros que tenemos.

Luis Abel Fallas

“Me molesta la excusa de lo indie y esos ultras del indie. No lo entiendo. A veces ha sido como una barrera. Yo preferiría hablar sólo de rock, pop o lo que sea. Hacer esa distinción de que lo indie es bueno y lo mainstream malo me parece muy sesgado. Son etiquetas manidas, explotadas y mal utilizadas”.

Cuando planteáis un giro en vuestro estilo, ¿trabajáis con alguna influencia en mente?

No. Tenemos una serie de influencias clave como pueden ser Death In Vegas, New Order, Joy Division, los Talking Heads, LCD Soundsystem, Chk Chk Chk…pero qué es todo esto sin Bob Dylan, la Velvet, The Clash, Bowie y los Beatles. Pero en realidad solemos pensar más en negativo: “No queremos nada que se parezca a esto”, porque si no, estás copiando…bueno, todo el mundo copia aquí y allá y siempre tienes la sensación de estar tocando algo que ya se ha tocado antes. Pero nuestra intención es buscar un terreno inexplorado. Buscamos un sonido propio.

¿Cómo han sido vuestras incursiones por el extranjero?

Hemos salido y mucho pero en ningún sitio se nos conoce tanto como aquí. Tenemos la suerte de ser profetas en nuestra tierra y no tener que viajar tanto. Después de la crisis los sellos y las licencias a grupos extranjeros se cortaron mucho y se ha parado bastante. De todos modos hemos tenido experiencias increíbles. Hemos estado en el South by Southwest dos veces, con sold out en Austin, en el CMJ de Nueva York, hemos tocado en Toronto, Munich, Londres, París, Italia, en Holanda en el festival Eurosonic… Es complicado salir fuera, hace falta mucho esfuerzo y mucho dinero y ahora preferimos tomárnoslo de otra manera.

Has comentado en alguna entrevista que, con el tiempo, tuvisteis que cuidar las letras en inglés para que funcionaran bien fuera.

Es algo que aprendimos en Londres. En el primer disco te metes ahí y haces lo que puedes. Es muy instintivo. Pero el segundo lo fuimos a grabar allí con Andy Gill de Gang of Four. Y claro, entendía todo lo que decíamos. Nos ayudó mucho a trabajar las letras, la voz, la melodía y a cómo componer. Aprendimos mucho. No te esperas esto de alguien punk pero Andy era un amante del pop y nos pasamos mucho tiempo hablando con él además de preguntarle cómo eran Ian Curtis o los Sex Pistols.

Alguna vez has manifestado que no te gusta la etiqueta de ‘indie’.

Me molesta la excusa de lo indie y esos ultras del indie, que dicen “esto es indie, luego es así”. En España hay demasiados. No lo entiendo. A veces ha sido como una barrera y una especie de tope: “No lo hago mejor porque soy indie”. Eso de meter en el mismo cajón a Fresones Rebeldes y a Sonic Youth no lo acabo de entender. ¿Los Strokes son indie?¿Los Killers son indie? Yo preferiría hablar sólo de rock o lo que sea. Hacer esa distinción de que lo indie es bueno y lo mainstream malo me parece muy sesgado y en España se han perdido muchas cosas por eso. Son etiquetas manidas, explotadas y mal utilizadas. Hay cosas que no son indie, pero da igual, también están bien.

La crítica ha respondido muy bien a este último disco. ¿Qué opina el público?

El público, encantado. No es una cosa que digas “vaya tedio”. El disco es muy propicio para las altas horas de la madrugada y para bailar. La txalaparta, la alboka e introducir samples encaja muy bien con esa idea e intensifica el efecto de psicodelia. El mismo irrintzi que usamos en uno de los temas le da un elemento muy onírico y lo que hace es sumar a ese mundo que construyes durante el concierto.

¿Qué es lo que nunca cambiaríais?

El espíritu del baile. Con guitarras, sin guitarras, con más o menos rock, más o menos psicodélico pero al final el denominador común es ese nervio y esa querencia por el baile. Texto de Roberto González. Fotografías de Jordi Santos y  Luis Abel.

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