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Ken Zazpi. Una muerte necesaria.

KenZazpi

“Phoenicoperus”. Bajo este peculiar título, Ken zazpi publican un nuevo disco en el que han querido mostrar la evolución musical de una banda que se veía un poco estancada en los sonidos brit pop. Se pusieron en contacto con el músico y productor Ricky Falkner ( Berri Txarrak, Love of Lesbian, Sidonie…). Entre todos han conseguido un disco plagado de matices y con el que la banda de Gernika ha recuperado la ilusión y las ganas de hacer cosas nuevas. Al igual que el Ave Fénix, parece que Ken Zazpi han renacido de sus cenizas, demostrando que nunca es tarde para volver a empezar.

Ken Zazpi han vuelto tres años después de aquel disco que hicieron junto a la Euskadiko orkestra sinfonikoa en 2013. “Phoenicoperus” es el octavo de una banda que, desde que comenzó en 1998 no ha dejado de evolucionar. Sacaron su primer disco, “Atzo da bihar”, en 2001 y, a partir de ahí, no han parado de girar por Euskadi, mostrando siempre las diferentes caras de un grupo forjado en un sonido melódico y siempre cercano al brit pop. Tal vez el cambio más radical se refleje en el disco que acaban de publicar, en el que han trabajado bajo la batuta del prestigioso productor y músico Ricky Falkner y donde la banda de Gernika se ha atrevido a dar un pasito más en su evolución hacia un sonido más personal.

¿Explícanos un poco el tema del nombre. ¿Cuál es el significado real de “Phoenicoperus”? Es el nombre griego del Ave Fénix que, como sabes, es el que resurge de sus cenizas. Esto nos daba pie, tanto para reflejar una situación que hemos vivido como grupo, como para explicar cómo vemos la sociedad de hoy en día. Ken Zazpi, a raíz del disco que hicimos con la Orquesta, vivimos un punto de inflexión, nos sentíamos con ganas de renovarnos porque veíamos agotadas las vías musicales que habíamos seguido hasta entonces. Necesitábamos renovarnos para ilusionarnos con lo que hacíamos. Como grupo hemos vivido esta “crisis” como un tiempo de búsqueda, de ver hacia donde queríamos tirar y el concepto de Phoenicoperus encajaba perfectamente en esos términos. Por otro lado, veíamos que en nuestra sociedad estamos viviendo una época de cambios profundos y rápidos. El sistema está cambiando y se abren nuevas oportunidades de ajustar nuestra forma de vivir y nuestras prioridades. Ese concepto de morir para volver a nacer con las mochilas un poco menos cargadas lo veíamos adecuado para explicar las dos cosas.

¿Llegó a sobrevolar sobre el grupo el fantasma de la disolución en algún momento? Claro que sí, ha habido momentos muy críticos. Yo creo que, como en cualquier relación de amistad o pareja, es necesario pasar por el cuestionamiento total de las cosas para volver a reengancharte desde un punto que te funcione. Esos momentos creo que son necesarios y, si hay una conexión de verdad, es inevitable. Nosotros hemos tomado esta crisis como algo positivo y necesario para reforzar lo que hacemos y creo que eso ha sido fundamental para sacar este disco.

¿Para conseguir esa renovación era imprescindible dar un giro radical a todo vuestro sonido, tal y como habéis hecho en “Phoenicoperus”? Nosotros lo que hicimos era una lectura a nivel interno porque, a nivel externo, parece que la gente no percibe que la fórmula estuviera agotada, ya que nuestro público seguía comprando discos y yendo a los conciertos. La sensación era interna y, en lo musical, veíamos que ese sonido con influencias sobre todo del brit pop ya no daba más de sí. Queríamos hacer algo más “sucio”, más fresco, dar más pie a las improvisaciones, ser más sutiles en las partes más épicas… siguiendo ese camino empezamos a componer y acudimos a Ricky Falkner porque creíamos que nos hacía falta un guía que hubiera recorrido esos caminos. Queríamos hacer algo totalmente distinto y, aunque en el disco todavía se pueden encontrar referencias de lo que hemos hecho hasta ahora, la intención ha sido sincera y clara y creo que ha dado resultado.

¿Qué buscabais exactamente en Ricky Falkner que no podríais haber encontrado en otra persona? Principalmente nos gustaba cómo había dirigido los discos en los que había trabajado y nos parecía que podía encajar en lo que buscábamos. En el momento que nos encontrábamos, también necesitábamos alguien a quien dar una autoridad para guiarnos. Teníamos claro que los cambios que queríamos no se podían hacer si alguien no nos empujaba a tomar decisiones que nosotros solos nunca nos hubiéramos atrevido a tomar, necesitábamos alguien que nos ayudara a tomar esas decisiones difíciles en la dirección correcta.

Supongo que también es importante la experiencia acumulada de Ricky en el mundo de la música… Por supuesto. De hecho, antes de hacerlo, hablamos con él sobre lo que nosotros esperábamos y lo que él nos podía ofrecer. Él nos dejó claro que iba a respetar la esencia del grupo y, tanto a nivel personal como musical, enseguida supimos que era la persona que buscábamos y hemos acertado.

¿Se verán reflejados esos cambios en directo? Vamos a hacer una escenografía especial y va a haber una puesta en escena diferente. Es algo en lo que todavía estamos trabajando pero sí que tenemos la intención de llevar al escenario también ese cambio. En cuanto a lo musical, la columna vertebral serán las canciones del nuevo disco pero evidentemente rescataremos canciones de discos anteriores, aunque vemos que ya no las tocamos con la misma energía y que este disco va a marcar el pulso de todo.

¿Cómo surgen las colaboraciones musicales con Rubén Caballero y Eñaut Gaztañaga? Rubén ya colaboró en mi disco en solitario y llevo tres años tocando con él. El concepto musical de Rubén es muy diferente al de Ken Zazpi y veíamos que, en la dirección en la que queríamos trabajar, nos venía bien alguien que nos ayudara a enfocar las canciones desde otro punto de vista. Ha estado presente en los ensayos, en la grabación y estará en los conciertos para reforzar ese cambio, también desde el punto de vista estético. Por otro lado, Eñaut Gaztañaga es el cantante de Grises, y nos gustaba el rollo ochentero que él llevaba en sus trabajos con los sintetizadores y las programaciones. Queríamos darle un rollo así al nuevo disco y por eso probamos y vimos que funcionaba y también ha estado en todo el proceso de creación.

En cuanto a las letras, ¿Les marcáis vosotros a los escritores las temáticas de las canciones o escriben sobre lo que quieren? Lo primero que hay que resaltar es que, en el disco, queríamos dar un aire nuevo también a las letras y, por eso, hay gente que ha colaborado con nosotros por primera vez como Amets Arzalluz, Harkaitz Cano, Lander Garro o Unai Iturriaga. En cuanto a la temática, teníamos claro que el concepto general, aunque luego se hable de otras cosas, tenía que ser el Phoenicoperus. El proceso era que quedábamos con ellos y les explicábamos la situación en la que se encontraba el grupo para que ellos escribieran. También había algún tema que teníamos claro por dónde tenía que ir la letra y les dábamos nuestras recomendaciones, pero siempre dejándoles trabajar con libertad. Ha sido un trabajo grupal en el que ellos hacían el texto y nosotros lo amoldábamos a la melodía.

Al igual que en otros trabajos anteriores, en “Phoenicoperus”, también abordáis temas políticos y sociales… Nosotros cantamos sobre las cosas que nos preocupan y, en esos términos, no nos casamos con nadie y tenemos claro que hay iniciativas que nos gustan y que no tenemos problema en apoyar, y otras que no. En “Phoenicoperus” hablamos claro sobre esta sociedad y sobre las cosas que hay que mejorar cambiando el sistema tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Por eso hay letras que hablan sobre los refugiados, un tema que, en Euskal Herria, también hemos sufrido en primera persona, ya que hemos vivido el exilio y la emigración, tanto para currar, como para huir de la guerra civil, o la gente que ha tenido que dejar este país los últimos años por causas evidentes. Aún así, muchas veces cuesta ponerse en la piel de esos refugiados que llegan ahora a Europa y da vergüenza ver cómo les tratamos. Sobre los recortes de derechos y libertades, hay una canción contra la “ley mordaza”. Relacionado con esto, estos días, después de los atentados de Paris estamos viendo que, en el nombre de la seguridad, se están haciendo una gran cantidad de recortes de derechos individuales y colectivos. En estos términos nosotros decimos las cosas como las vemos y nos mojamos porque creemos que eso es lo que hay que hacer.

Centrándonos en ti, ¿retomarás tu carrera en solitario? Tengo claro que “Deserriko kantak” fue el primer paso de un camino que emprendí en solitario. Ahora mismo he estado metido de lleno en el trabajo con Ken Zazpi, pero ya tengo en mente hacer el segundo disco y ya he empezado a crear canciones. Texto de Sergio Iglesias. Fotografía de Lander Garro.

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