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viernes, agosto 14, 2020

Gonzalo de Castro. Cerco para disidentes.

GonzalodeCastro

El conocido intérprete se pone al frente de un reparto no menos célebre en una sátira de Harold Pinter adaptada por Eduardo Mendoza y dirigida por Mario Gas sobre una institución que silencia a los ciudadanos y los abyectos burócratas que la regentan. El pan nuestro de cada día.

Pinter, Mendoza y Mario Gas, ¿cómo funciona esta suma de talentos? “Invernadero” es un texto que Harold Pinter escribió en el año 58, después de que Rusia invadiera Hungría, y él tuvo una reflexión sobre aquella ignominia, aquella violación de los derechos y del territorio. Hizo un primer apunte, un primer esbozo que guardó durante veinte años. En el año 80 retoma esa obra y la dirige, interpretando también al personaje principal que es el que yo defiendo, Roote. Como la única traducción del texto que existía era una argentina, demasiado literal, Mario Gas-gran conocedor de Pinter- sabía que no nos servía, así que se llamó a Eduardo Mendoza ,que ha aportado ritmo, nervio y voltaje a la función a través de una impecable, transparente, límpida y extraordinaria versión de la obra de Pinter.

A la vez habéis creado una compañía de teatro, el Teatro del Invernadero. Exactamente. Mario Gas, Paco Pena, Tristán Ulloa y yo, en homenaje a nuestra primera producción y a Pinter nos hemos llamado Teatro del Invernadero con la idea de ser un semillero en el que podamos enfrentar textos, recibir dramaturgos, actores y gente que esté dispuesta a dirigir, con la idea de producir teatro y de que, con la maquinaria que estamos engrasando ahora, funcione y lleguemos a ser un referente.

La obra, ya desde el título, se basa en una gran metáfora. Sí, es una reflexión sobre los mecanismos del poder a través de una institución en la que a los disidentes, a la gente que no piensa como los poderes fácticos y el Estado creen que debe pensar, se le invita a pasar una temporadita. Un invernadero es un lugar donde a las plantas se las mantiene a una temperatura ideal para que tengan un crecimiento adecuado. Retorciendo ese concepto, el invernadero de Harold Pinter es un lugar donde se somete a la gente a torturas, se la aniquila y se la hace desaparecer a través de la figura de Roote, que dirige este establecimiento, un hombre amoral, un antiguo militar y un patriota desde el sentido más pútrido de este término. Se encuentra rodeado de una caterva de gente similar como su segundo, el señor Gibbs (Tristán Ulloa). Lo que cuenta la función es que cuando uno ya no sirve a los mecanismos del poder, cuando no está a la altura del nivel de exterminio y de humillación que esto exige, siempre hay otro dispuesto a ocupar tu lugar. Como decía Lampedusa, hace falta que todo cambie para que todo siga igual. Cuando se abre el telón la gente está ante una escenografía magnífica que evoca a una cárcel, un hospital, una casa de salud…hasta que se va revelando la magnitud de este desastre.

Y, a pesar de todo, se trata de una comedia. Sí, es una de las comedias más negras de Harold Pinter. Tambien la más entendible. Nos hemos acercado a Pinter de una manera muy irreverente. La gente cuando se enfrenta a Pinter suele hacerlo de una manera muy intelectual y le trata con demasiada reverencia. Nosotros hemos estirado el texto y nos hemos divertido desde el punto de vista más jovial. Le hemos explicado al público esta comedia tremenda en la que el espectador se ríe pero la carcajada queda congelada ante un gesto o una escena, porque visualmente es una obra muy potente.

¿La escogisteis por la actualidad del mensaje? Es una función muy oportuna en este momento político. Hoy en día estamos viviendo en este país tan herido, tan maltratado, situaciones totalmente intolerables con unos gobiernos de cuarta, con una gente que te invita a desaparecer, que no hace falta que sea físicamente, sino que simplemente no te escuchen o no te den derecho a expresarte… El teatro ,aparte de ofrecer un entretenimiento, que está muy bien, es interesante como foro de discusión y esta función es ideal para eso, para que el espectador se de cuenta de que lo que acaban de contarle es lo que le pasa a él todo el día.

Tenéis un reparto variopinto de actores y personajes. Javivi hace un papel escueto que es una bomba. Está Ricardo Moya, que hace del delegado del gobierno en la última escena. Isabelle Stoffel, la única fémina del reparto, es la erótica, la perversión…la figura que introduce Harold Pinter para desestabilizar todo esto. También está Jorge Usón, otro de mis esbirros que está muy bien reflejado, un pelota que se deja pisar por mi porque lo único que le interesa es ascender.

La puesta en escena es particular. Sí, Mario recreó esta institución como un giratorio. En los cambios a oscuro rota y se va presentando un gajo de ese giratorio y cada gajo presenta una escena. Esto da un movimiento circular que tiene que ver con las ideas fijas y con el encierro. Está todo batido, centrifugado en un movimiento circular en el que todo se repite.

En televisión se te conoce por personajes afables como Gonzalo de “7 Vidas” o “Doctor Mateo”, ¿dirías que este es el mayor villano que has interpretado? Sí, probablemente. Los villanos son interesantes de hacer porque tienen colores, esquinas y matices en los que te puedes esconder. A mi me gusta especialmente el teatro, me parece más interesante, comprometido y más rico para un actor, pero en televisión también he hecho perfiles interesantes. Todos los trabajos son un reto. Hoy hago un villano, mañana un santo y el día siguiente Dios, qué más me da. Hay que defenderlo. Texto de Roberto González.

“Invernadero”, dirigida por Mario Gas, e interpretada por Gonzalo de Castro, Tristán Ulloa, Jorge Usón, Isabelle Stoffel y Javivi Gil Valle, entre otros, se representará el 7 y el 8 de mayo en el Principal Antzokia de Vitoria.

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