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June 14, 2021

Matadero Cinco. Así fue y será.

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Albert Monteys y Ryan North exprimen el lenguaje del cómic en la adaptación en novela gráfica de la célebre obra de Kurt Vonnegut, un alegato antibelicista que recuerda a los fallecidos en el bombardeo de Dresde… con ciencia-ficción, humor negro y extraterrestres de por medio. Hablamos con los dos autores.

¿Qué recuerdo tenéis cada uno de vosotros de cuando leísteis por primera vez la novela de Kurt Vonnegut?

RYAN NORTH: Lo leí por primera vez cuando era estudiante. Mi novia de aquel entonces había analizado el libro en una de sus clases, y pensó que me podría gustar, así que también consiguió una copia para mí.   Y claro, me encantó. Recuerdo claramente estar sentado en mi coche leyendo el libro mientras esperaba alguna cosa. Me acuerdo haber tenido que abandonar la lectura un momento porque me estaba afectando mucho. ¡Y nunca hago eso! Eso significa que es una obra excepcional. Nunca pensé que llegaría a adaptarla a otro medio, pero mi amor por el libro hizo que fuera muy fácil decir “sí” cuando me pidieron que lo hiciera.

ALBERT MONTEYS: Descubrí a Kurt Vonnegut a mediados de los noventa cuando Darío Adanti me regaló una copia de ‘Galápagos’ por mi cumpleaños. Me enamoré del tono, la humanidad y el humor que destilaba y durante los dos siguientes años localicé y leí todos los libros de Vonnegut que hubiera disponibles. ‘Matadero Cinco’ es la novela de Vonnegut a la que he regresado más veces y si me hubieran preguntado qué novela me gustaría adaptar al cómic…bueno, no habría dicho ‘Matadero Cinco’ porque hasta que leí el guión de Ryan pensaba que era imposible de adaptar, ¡pero seguro que se me habría pasado por la cabeza!

Así es, tiene esa fama de “inadaptable”, ¿buscasteis ser muy fieles? ¿Le disteis vueltas a si debíais “traicionar” un poco la narración? R. N.: ¡Jaja! ¡Simplemente intenté no jorobarla! Mi objetivo no era tanto ser fiel al texto, sino imaginar cómo habría sido ‘Matadero Cinco’ si hubiera sido una novela gráfica en vez de un libro. Así que me figuré que Kurt había sido contratado para escribir un cómic, que me había entregado ese manuscrito en prosa y que yo era el editor que tenía que convertirlo en un cómic. Quería que el libro se sintiera como en casa en este medio. No quería que pareciera un libro ilustrado.

A. M.: Por suerte yo me subí al barco cuando Ryan ya había tomado todas las decisiones difíciles y lo había hecho de una manera muy hermosa así que yo sólo tuve que añadir el miedo a estropear el guion de Ryan al miedo a estropear el libro de Vonnegut. Todas las adaptaciones son en parte una traición, en parte un trabajo de amor y absolutamente una obra distinta del original, y como tal hay que valorarlas.

Hay un montón de recursos narrativos propios de la historieta. Supongo que cada uno de los dos aportaríais vuestro granito de arena, ¿o estaba todo detallado en el guion de Ryan?

R. N.: Oh, no, en absoluto. Traté de añadir todo lo que pude. Tened en cuenta que en un cómic el guionista tiene el trabajo fácil. Lo menos que podía hacer era dar la mayor cantidad de información posible. Pero no logré obtener algunas referencias que Albert sí consiguió encontrar. ¡Lo siento, Albert!

A. M.: El guion de Ryan estaba tan lleno de maravillosas ideas narrativas que habría sido más que suficiente si no hubiera añadido ni una sola cosa. Por supuesto, cuando empiezas a dibujar no puedes evitar añadir tu propia visión de la historia.

Albert, hasta ‘¡Universo!’ estuviste dedicado al dibujo puramente humorístico y en la época de ‘El Jueves’ por su inmediatez era más sintético que en otras obras anteriores. Este libro tiene viñetas tremendamente trabajadas como la doble página de la llegada a Dresde. ¿Dispones de más tiempo o más experiencia para enfrentarte a grandes despliegues como este?

A.M. : La colaboración semanal con ‘El Jueves’ y dibujar una novela gráfica son disciplinas muy distintas. Los tiempos de reflexión y planificación son diferentes. Cuando me enfrento a un dibujo “exigente” por llamarlo de algún modo, debo decir que sigo siendo el primer sorprendido de que me salga algo decente. Empiezas por una punta, acabas por la otra y mientras cruzas los dedos para que no se note que no sabes nada de perspectiva. Quiero pensar que todos los años que llevo dibujando ayudan algo…

¿Te has planteado alguna vez si un estilo más directamente humorístico podría funcionar para un argumento como este o los de ‘¡Universo!’?

A. M. :No lo creo, la verdad.  Cuando empecé ‘¡Universo!’ me di cuenta de que las herramientas de dibujo que tenía en ese momento no me servían para contar lo que quería y como lo quería de manera que me reinventé un poco y creo que, por ello, el resultado es mejor. Eso no significa que haya abandonado mi vena humorística, tener la suerte de tener a dos autores dentro y no aprovecharlo sería de tontos, pero cada proyecto tiene su tono, claro.

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“Todas las adaptaciones son en parte una traición, en parte un trabajo de amor y absolutamente una obra distinta del original, y como tal hay que valorarlas”.

En relación a la doble página de Dresde, ¿os disteis cuenta enseguida de que era fundamental en la historia que este momento (así como otro paralelo que aparece más adelante) tuvieran un tratamiento visual así de llamativo?

R.N.: Al escribir el guion sabía que estos serían grandes momentos. Creo que escribí algo como “este es el corazón del libro, podemos tomarnos el tiempo que queramos en estas páginas”. Pero aún así Albert fue todavía más lejos: dibujó con detalle a cada uno de los personajes que podemos ver en esas páginas, por pequeños que se puedan ver. Yo lo vi como una muestra de respeto hacia las personas que vivían allí.

A. M.: Sí, tras darle una vuelta al guion, decidí dibujar a todos los habitantes de Dresde como individuos, tanto como me fuera posible. Busqué todas las fotos del Dresde pre-bombardeos que pude y dibujé a todas las personas que vi.

Un recurso sencillo pero que me ha llamado mucho la atención es el empleo del color en la escena en que Billy Pilgrim prueba el jarabe de malta en la fábrica.

R.N.: Eso fue totalmente una idea de Albert. Es una de mis partes favoritas, y algo que sólo se puede hacer en un cómic. Te dice todo sobre los efectos del jarabe simplemente con ese tono naranja.

A. M.: El guion decía algo así como “cada célula del cuerpo de Billy le dio la bienvenida al jarabe” de manera que, instintivamente fui a por una descripción gráfica del fenómeno. Creo que la novela está compuesta de momentos aparentemente anecdóticos pero en el fondo destacables, como las buenas novelas Tralfamadorianas.

Hablando de eso, ¿os parece que ése es el tema principal de la obra (o uno de ellos)? El de ser consciente de los momentos felices cuando los estás viviendo, un poco al estilo de películas como ‘Una cuestión de tiempo’ o la reciente ‘Soul’.

R. N.: Creo que ‘Matadero Cinco’ (y la mayoría de las obras de Vonnegut) cuentan muchas cosas al mismo tiempo, pero el núcleo humanista de la bondad, y de la necesidad de esa bondad, están siempre en el centro de todas ellas.

A. M.: No es fácil señalar cuál es el tema principal de ‘Matadero Cinco’, que es una novela antibelicista, pero también mucho más. Probablemente sea distinto para cada lector. Conozco a gente que encuentra mucho consuelo en la visión de Vonnegut y a otros que encuentran ‘Matadero Cinco’ insoportablemente triste. En todo caso, si la necesidad de ser amables con los demás y de ser conscientes de los buenos momentos es lo que uno saca del libro… ¡algo es algo!

Esta es una novela gráfica basada en un libro, por lo que toda su naturaleza es bastante “física” y literaria. Pero ambos habéis experimentado en formas diferentes el formato digital. Aunque probablemente sea una pregunta un poco “antigua”, ¿cómo veis la relación del cómic con el digital? Por ahora parece que siempre es un paso previo a la publicación en papel que es lo que suelen demandar los lectores, ¿os parece que seguirá así por los siglos de los siglos?

R. N. : Lo que todavía no funciona lo suficientemente bien para mí en los cómics digitales son las dobles páginas.  Normalmente una página de cómics digitales ocupa la pantalla completa pero cuando se llega a un pliego de doble página es sólo una parte de la pantalla, o has de girarla hacia un lado y se escala a la mitad del tamaño para que se ajuste.  Las dobles páginas son la herramienta más impactante que tienes cuando estás haciendo cómics, y en el digital no hay nada que te diga “esto es importante” o que te dé ese mismo impacto emocional.  Así que voy a ser un cascarrabias y decir que prefiero el medio analógico. Dicho esto, me encanta cómo los cómics digitales han expandido el medio y el público.  En mi juventud sólo podías leer cómics si los comprabas en una tienda especializada, y eso si tenías suerte de tener una en tu ciudad .  Ahora puedes leerlos en cualquier parte.  ¡¡Y eso es un progreso increíble!!

A. M. : Bueno, cuando Marcos Martín empezó (junto a Brian K. Vaughn) su cómic digital ‘ The Private Eye’ decidió que la solución al tema de las dobles páginas en el cómic digital era hacerlo en formato apaisado, ¡de ese modo todo son dobles páginas! Yo hice lo mismo cuando empecé mi cómic ‘¡Universo!’ para Panelsyndicate.com y funciona muy bien. También llena el espacio de lectura de una manera mucho más natural ya que nosotros vemos el mundo en formato horizontal.

Los cómics digitales son fáciles de conseguir y, si se hace bien, le dan mucho más a los creadores por cada lector que los elige pero el otro día estaba viendo un estudio de mercado y, mientras que los cómics en papel han experimentado un considerable aumento de ventas los últimos años, los digitales no se han movido ni un poco. Creo que los lectores de cómics siguen prefiriendo el papel y cuando los niños acceden al cómic sigue siendo en papel, así que algo no está funcionando bien con el cómic digital. Texto de Roberto González.

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