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July 28, 2021

Xbox Series X, la madurez llega a las consolas.

XBOX

Hace siete años se lanzó la Xbox One original. Desde su anuncio no había parado de sufrir golpes con una presentación en la que las aplicaciones de vídeo y la TV habían tomado toda la importancia, la inclusión de políticas claramente diseñadas para exprimir al consumidor, sin olvidar un Kinect siempre a la escucha, un precio 100€ más alto y una potencia un 40% más baja que su competencia la PS4. Todo apuntaba al fracaso.

Aún así, para todos los que se mantuvieron fieles a la idea de una nueva consola de Microsoft cargada de novedades el lanzamiento fue extraordinariamente satisfactorio. La consola además tenía una nueva interfaz con muchas novedosas funciones integradas a través de los comandos de voz de Kinect.

Se lanzaba con un nuevo Forza Motorsport con un aspecto visual que podía dar vueltas alrededor de la última versión lanzada en Xbox 360; ‘Ryse: Son of Rome’ un juego que hoy, en 2020, sigue resultando impresionante a nivel visual y ‘Dead Rising 3’ en el que la cantidad de NPC era mucho mayor que en la mayoría de juegos de la generación anterior. En resumen, ofrecía algo que la anterior generación no podía ni soñar con ofrecer, era revolucionaria.

Microsoft anunció su nueva generación, la familia Xbox Series, hace casi un año y se ha asegurado de no cometer ninguno de esos fallos. La Xbox Series X es un 18% más potente que la PS5 de Sony, comparten el mismo precio, todas las políticas son en pro del consumidor y, por supuesto, Kinect está muerto y enterrado. Sobre el papel el lanzamiento debería ser perfecto.

Pero, para muchos, probar por primera vez la consola ha sido una experiencia decepcionante. La interfaz en la nueva generación es idéntica a la que las Xbox One tienen ahora, ni siquiera han subido la resolución desde las, francamente escasas, 1080 líneas. El nuevo mando es igual al de la One en un 95% y no son muchas las funciones que la consola ofrece que no ofrecieran ya sus antecesoras.

Todos los juegos de Xbox Series se pueden jugar en las consolas anteriores, todos. Eso no es un problema per sé, ‘Breath of the Wild’, la gran joya de Nintendo, también se podía jugar en la Wii U pero se lanzó con la Switch. Ese es el problema, Microsoft no ha lanzado ni un solo nuevo juego a la vez que su consola, títulos como Ryse o como Forza 5 que demuestren lo que sólo la nueva consola puede hacer. No hay ningún reclamo brillante y atractivo para dar el salto a la nueva generación. La ilusión que genera una nueva consola ha desaparecido.

La culpa, en parte, es de la COVID-19. Las consolas Xbox Series debían salir a la vez que ‘Halo Infinite’, el nuevo juego de la franquicia estrella de los de Microsoft, aún quedan pruebas de ello en la caja de la consola que muestra en el reverso una imagen enorme del juego. Pero por una combinación de factores que incluyen la pandemia, el juego ha sido atrasado al año que viene, dejando la ventana de lanzamiento en canicas.

En el mundo de la tecnología a las empresas les encanta añadir el sufijo “Pro”. El Surface Pro y la PlayStation 4 Pro no están dirigidos sólo al mundo profesional, pero no pueden evitar esas tres letras que ya se han convertido en un significante vacío. En cambio, la Xbox Series X bien podría llamarse Xbox Pro, porque cuenta con mejoras que, lejos de ser llamativas, mejoran enormemente el funcionamiento de una consola y que los profesionales o los “prosumers” notarán y agradecerán.

Cierto es que no hay nuevos juegos pero han mejorado los anteriores para que funcionen a una tasa de imágenes mucho mayor, los tiempos de carga se han reducido notablemente y el funcionamiento de la consola es absolutamente silencioso. No hay demasiadas nuevas funciones pero las antiguas ahora simplemente funcionan. Quick Resume, el sistema para cambiar entre varios juegos en diez segundos o menos es algo que nadie ofrece actualmente.

Todo lleva a la pregunta evidente: ¿quién debería comprar la Xbox Series X? A diferencia de otras generaciones, no es para todos. El jugador generalista tendrá problemas para justificar la inversión, al fin y al cabo no hace nada que una Xbox One de hace siete años no pueda hacer. Sin embargo, los jugadores que jueguen diariamente van a apreciar cuánto ha mejorado la experiencia. Menos tiempos de carga, menos problemas, más resolución, más tasa de imágenes, nada revolucionario pero todo mejor. Si eso es un argumento suficiente para justificar una nueva generación el tiempo lo juzgará. Texto de Adur Pérez.

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