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miércoles, agosto 4, 2021

Romancero gitano. Y Federico escogió a Nuria Espert.

NuriaEspert

Una gran actriz con un gran texto. Esto es ‘Romancero Gitano’ con el que Nuria Espert sigue demostrando su valía como actriz tras tantas décadas encima de un escenario. El próximo 17 de octubre podremos ver sobre las tablas del Teatro Principal de Vitoria a la gran dama de la escena española dando vida a algunos de los poemas más bellos de Federico García Lorca.

No vamos a ver una obra al uso con unos personajes, una trama, un desenlace. Lo que el espectador verá en escena es a la gran Nuria Espert dando vida y materializando algunos de los poemas más bellos de Lorca. Lo que encontrarán son unos textos bellísimos que era lo que Federico contaba a sus amigos antes de leerle los poemas. Era algo así como una forma de ponerles en situación de cómo habían nacido esos poemas o que le había llevado a darles forma y crearlos. Y ahora, sobre el escenario lo que hacemos es escenificarlos en un espacio bello y vacío donde resurge la brillante figura de Lorca matizada por una visión personal mía y de mi manera de ser dentro del espectáculo. Creo que es muy emocionante y merece mucho la pena verlo. Además, todo cuenta con el sello de Lluís Pasqual.

Este espectáculo nace además coincidiendo con el 120 aniversario de Lorca. ¿Cómo se ven en la actualidad estos poemas de hace casi un siglo? Estamos ante un poeta de lo más contemporáneo. Un autor que se ha convertido en el más representado en todo el mundo y siempre ha estado de actualidad.

Un autor que no sólo a marcado a Nuria Espert a nivel profesional, sino que también tiene una carga emocional a nivel personal. Es algo que ya trasciende la escena sí. Es como si fuera un gran amor ya que es al autor al que más veces he puesto voz y eso me ha llevado por todo el mundo. Me ha acompañado durante toda mi vida y mi larga carrera. Ya desde niña podía recitar sus versos y ahora tengo el orgullo de interpretar a muchas de las mujeres, para mí heroínas, que han sido protagonistas de sus obras como ‘Yerma’, ‘Doña Rosita la soltera’ o ‘Bodas de sangre’, por ejemplo.

No debemos perdernos la obra por nada del mundo. Por supuesto. Si uno viene, con su mascarilla (risas), disfrutará de un espectáculo muy diferente de lo que el espectador haya podido ver de Lorca anteriormente. Aunque la esencia de Federico permanece fiel. Para nosotros es algo que nos tiene fascinados y hacemos esta obra muy entregados. Y es precisamente eso lo que queremos transmitir al público que venga a vernos.

Unos espectadores que ahora más que nunca deben llenar las salas de teatro o de espacios culturales. Lo necesitamos, ya no sólo si nos fijamos en el sector que así lo necesita, hay muchas familias que viven de la cultura, sino también a un nivel emocional y personal. Hemos vivido, y seguimos viviendo, una realidad durísima y hemos perdido a mucha gente. Eso es algo muy doloroso, pero tenemos que seguir adelante e ir superando todo lo malo. Y la cultura o el teatro puede ayudarnos a apaciguar ese dolor. Eso sí, sin olvidarnos de todo lo que hemos sufrido y de todo lo que han sufrido miles de personas. Ha sido algo terrible.

Un público al que Nuria Espert conoce muy bien de una dilatada carrera. Una trayectoria que ha hecho que sea reconocida como la gran dama de la escena española. Mucha gente me dice que a mi edad seguir trabajando y seguir encima de un escenario es dar una lección de vida. No sé si es realmente así ya que yo nunca soñaba con tener 80 años y seguir trabajando. Al final, tener o demostrar esa vitalidad o esa profesionalidad no depende solo de uno mismo. Es algo que se va ganando año tras año, de trabajar duro y de esforzarme mucho. Una dedicación que tras todo este tiempo me ha servido para que el público me respete y me apoye y, sobre todo, mantenga una conexión conmigo. Y es que es muy bonita esa comunicación que se establece entre el actor y la persona que está sentada en su butaca. Puede parecer, al contrario, pero nosotros actuamos para cada uno de los espectadores que nos están viendo.

No podía ser de otra manera cuando uno conoce la historia familiar de Nuria Espert. Una vida unida desde que era pequeña al teatro. Es así, cierto. Mis padres se conocieron y se enamoraron sobre las tablas de un teatro, así que algo ha tenido que ver el destino en esto. Yo empecé a trabajar en el teatro como podría haberlo hecho en cualquier otra profesión, sinceramente. Fue algo más tarde cuando sentí esas ganas, esa vocación para dedicarme a esto y fue entonces cuando ya quería hacer un buen papel y ser buena actriz. Eso sería con 14 años y era cuando empezaba en el Teatro Romea de Barcelona. Si echo la vista atrás en mi carrera siento un enorme cariño por todo lo vivido (y lo que me queda por vivir). Texto de Victoria Herrero. Fotografía de Sergio Parra.

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