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Lee Krasner. La gran mujer detrás de Jackson Pollock.

LeeKr

Puede que su nombre sea desconocido para algunas personas, pero Lee Krasner era algo más que la viuda de Jackson Pollock. Una figura fundamental y una de las mejores artistas y referente del expresionismo abstracto. Ahora, el Museo Guggenheim de Bilbao rescata su obra en una gran muestra para darle el reconocimiento que se merecía y que no se le brindó. Hablamos con Lucía Agirre, comisaria de la exposición.

‘Color vivo’ es el título de esta amplia retrospectiva que ya podemos ver en el Museo Guggenheim desde el pasado 18 de septiembre. Eso es, es una explosión de color de quien ha sido una de las artistas más importantes del expresionismo abstracto. Algo más que la mujer que estuvo unida sentimentalmente a otro gran artista y de la que poco se ha hablado. Y eso que se lo merecía. Por eso, ahora por fin podremos disfrutar de la magia del trabajo de Lee Krasner en la que es su primera gran retrospectiva en Europa desde el año 1965. En otras palabras, es un hito recoger todas estas obras y contemplarlas a la vez.

Hablas de una retrospectiva que abarca todas las etapas artísticas que desarrolló Lee Krasner. Es un recorrido con el que podemos conocer cómo, a diferencia de otros artistas, tanto hombres como mujeres de su época, ella no siguió una especie de estilo común o una forma inconfundible para sus creaciones. Para ella, esas obras tenían que escapar de un único patrón y convertirse en un reflejo de algo vivo.

Así pues, a lo largo de la exposición contemplamos los diferentes ciclos en los que Lee fue trabajando. Lo curioso es que en cada uno de ellos se aprecia algo diferente al anterior; no todas sus etapas fueron iguales. Así, podemos ver desde cuadros donde el color es reinante a otras pinturas que reflejan épocas más inestables emocionalmente mientras duró la relación con Pollock o cuando este falleció.

¿Quizá el ser la pareja de quien era hizo que no se la reconociera como debía? ¿La figura de Pollock eclipsaba a la suya? Puede ser. Ni sus comienzos ni su posterior carrera estuvieron libres de obstáculos. No fue nada sencillo para ella que nació en el seno de una familia inmigrante judía ortodoxa. Por ejemplo, cuando ya tenía la determinación de dedicarse al arte le resultó complicado que la tomaran en serio o la admitieran en la National Academy of Design. Incluso, mientras iba desarrollando su carrera artística también se dedicó al diseño de escaparates para ir haciéndose un nombre e ir dando rienda suelta a su expresividad y creatividad.

Aún y con todo incluso ella misma reconoció que el hecho de que no le hubiesen dado el lugar que se merecía como artista había supuesto en cierta manera una liberación. Ella decía que era como una bendición. De esta manera no estuvo a merced de la gran presión de los críticos o del control por parte de marchantes de arte o coleccionistas. Esto es lo que le permitió crear la verdadera esencia de la Lee Krasner como artista. El dar vida a obras que iban fluyendo libremente como a ella le salían y sin verse en la obligación de repetir una misma corriente. Texto de Victoria Herrero.

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