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Icíar Bollaín. Para amarme y respetarme.

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Candela Peña interpreta a una mujer que se da cuenta de que ha vivido siempre para los demás y decide tomar las riendas de su vida. El primer paso será casarse consigo misma. Esta es la premisa de ‘La boda de Rosa’, una comedia luminosa dirigida por Icíar Bollaín y escrita junto a Alicia Luna (‘Te doy mis ojos’).

La película surge a partir de un artículo sobre personas que se casaban con ellas mismas. ¿Indagasteis un poco sobre esos casos a la hora de escribir el guion? Sí, indagamos todo lo posible. Vimos que lo hacían en distintos países y de muchas maneras. De forma más privada, menos privada, gente más vestida o menos vestida… había de todo. Y luego también quisimos saber quién lo había hecho en España. Encontramos a una mujer que se llama May Serrano, del País Vasco, que lleva años encargándose de este tipo de bodas. Incluso hace un cursillo prematrimonial, lo cual es muy gracioso. Hablamos con ella y fue estupendo porque nos puso en contacto con mujeres que se habían casado consigo mismas. La película no cuenta la vida de nadie. Escuchamos las historias que nos contaron y a partir de ahí elaboramos una ficción.

Aunque tiene elementos de drama el filme está más escorado hacia la comedia, ¿tuvisteis claro que el tratamiento debería ir hacia esa dirección? Sí, totalmente. Yo pienso que lo que se cuenta en la película es serio e importante, todo eso de tomar las riendas de la vida de uno mismo y hacerse responsable, pero no nos queríamos poner intensas. Queríamos tratarlo con ligereza, con mucho humor. Pretendíamos hacer una película luminosa, en positivo. Y que fuera divertida.

En el guion has colaborado con Alicia Luna, también guionista de ‘Te doy mis ojos’. A pesar de que el tono es muy diferente aparecen ciertos temas en común como el de cargar con los problemas de otros en la familia o el encontrarse a uno mismo como persona. La idea partió de mí y la busqué a ella porque pensé que podríamos encontrar las dos la manera de trasladar esto a una historia. En el momento en que te pones a hablar de historias más personales aparece la familia. Está todo el tema de los roles familiares y a Rosa le toca ser la cuidadora. Así que salen todos estos asuntos que también estaban en ‘Te doy mis ojos’ pero claro, en un tono mucho más amable. Lo que me resulta divertido de la familia de Rosa es que son intrusivos pero también cariñosos. Y lo que también queríamos contar en el guion es que están todos fatal. Aparentemente es Rosa la que está mal pero está mejor que todos los demás porque ya ha dado un golpe en la mesa, mientras que los otros tampoco están muy bien pero no se enteran. Cuando Rosa cambia las cosas, los demás se ven obligados a mirarse un poco a sí mismos.

‘La boda de Rosa’ refleja la realidad de muchas personas y en particular de muchas mujeres, que viven más por los demás que por sí mismas. Las mujeres tenemos ese rol tradicional de cuidadoras pero yo creo que lo que se cuenta en esta película nos pasa un poco a todos. Un chico también tiene que responder a lo que su padre o su familia esperan de él, o su jefe, o quien sea… La búsqueda de ese coraje para decidir qué es lo que uno quiere y apostar por ello es algo con lo que todos nos podemos sentir identificados, es algo universal. También esta esa idea romántica de poner la felicidad en manos de los demás, de creer que otra persona te va a hacer feliz. Esto también es una cosa con la que rompe Rosa con su boda. Uno tiene que hacerse cargo de su propia felicidad. Esto es aplicable tanto para hombres como para mujeres.

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“Rosa rompe con esa esa idea romántica de poner la felicidad en manos de los demás, de creer que otra persona te va a hacer feliz. Uno tiene que hacerse cargo de su propia felicidad. Esto es aplicable tanto para hombres como para mujeres”.

Ya habías trabajado otras veces con parte del reparto. Yo siempre hago un proceso de casting porque los personajes se pueden hacer de manera diferente y en este caso son una familia por lo que era importante que encajaran los unos con los otros. Es un trabajo que me gusta mucho y que realizo con mucho cuidado y de ese casting salió este elenco, que es increíble. Están todos muy brillantes.

Aparte del personaje de Paula Usero, el resto de la familia es un tanto cómica. ¿Buscaste ese registro en Sergi López, Nathalie Poza o Ramón Barea? El personaje que interpreta Nathalie Poza es una mujer que bebe. Esto es un problema serio pero por ahora no lo ha llevado a una situación muy extrema. Así que ella lo representa de un modo ligero pero con cierta carga de profundidad. Y el de Sergi López lo mismo. Tiene la vida que se le cae a pedazos. Los dos lo reflejan así porque son grandes actores de comedia. Y Candela también. Todos son grandes intérpretes tanto en lo cómico como en lo dramático.

Aunque en el fondo los temas que tratas suelen ser íntimos, acostumbras a alternar películas más “grandes” con otras más pequeñas. Sí, hay pelis que requieren otras cosas. ‘Yuli’, por ejemplo, aparte del rodaje en Londres y en La Habana, también tenía mucha ambición visual. Todas las pelis son apuestas pero de diferente tipo. La apuesta de ‘La boda de Rosa’ era contar lo que queríamos comunicar con ese sentido del humor. Cuando se apuesta por algo como esto puede ocurrir que la gente piense que es una pequeñez. Incluso el tema de la boda con uno mismo, había gente que me decía “¿Y esto? ¡Qué tontería!”. Es un reto diferente, en el que vas más desnudo porque si no funciona no te sujeta nada más.

Estos cambios, ¿los haces también por descansar tras un rodaje especialmente costoso? Bueno, todo te enriquece mucho. Los rodajes de ‘Yuli’ o ‘También la lluvia’ fueron impresionantes, pero es verdad que de repente rodar en Valencia es un paseo (Risas). Estás muy cerca de casa, tienes un grupo de actores pequeño, son decorados muy controlables…tienes menos incertidumbres.

La ambientación en Valencia le da este toque veraniego y se sale un poco de Madrid o Barcelona. Ya lleva pasando tiempo en nuestro cine. Mira que no hay lugares interesantes en España… Valencia la conocía poco, siempre había estado de paso, y estar allí fue maravilloso. Me parece una ciudad fantástica. Me pareció una ciudad muy dinámica y tiene una luz que le va muy bien a la peli.

En la banda sonora cuentas con Rozalén, que casualmente estaba interesada en realizar una canción sobre un tema parecido. Es la primera vez que yo utilizo una canción original en una peli. Me encantan su música y su sensibilidad y creo que en general encajan muy bien con lo que contamos en el filme. Pero es que casualmente ella nos dijo que estaba por escribir una canción que tratase alrededor de este tema de cuidarse a una misma. Entonces fue muy fácil la colaboración. Es un tema que está ahí y que nos puede inspirar a la vez a muchas personas. Texto de Roberto González. Fotografía de Natxo Martínez.

Si quieres leer nuestra entrevista a la directora por ‘Yuli’, pincha aquí:

Icíar Bollaín. Bailando y llorando con ‘Yuli’.

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