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Charles Forsman. Del cómic indie a Netflix.

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El autor de las novelas gráficas ‘The End of the Fucking World’ y ‘Esta mierda me supera’ -adaptadas después a series de éxito- vuelve a estar de relevancia con la publicación en España de ‘Witchzard‘, un trabajo previo a ‘TEOTFW’ que ahora llega de la mano de Underbrain Books.

¿Cómo empezó tu afición por los cómics? Cuando era joven comencé a leer tiras cómicas como ‘Peanuts (Snoopy)’, ‘Garfield’ y ‘Blondie’. Más tarde, cuando tenía unos 9 o 10 años, mi hermano mayor comenzó a coleccionar principalmente cómics de Marvel como ‘Spider-Man’ y ‘X-Men’. Fue entonces cuando realmente me enamoré de los cómics.

¿Dibujabas ya de pequeño? ¿Cuándo hiciste tu primer cómic? Sí, ya lo hacía. De nuevo, fue mi hermano mayor quien me animó a dibujar. Mi gran objetivo era dibujar mejor que él. No sé si alguna vez lo logré.

En cuanto a mi primer cómic terminado, no llegué a hacerlo hasta que tuve 23 o 24 años. Nunca antes tuve la autodisciplina necesaria para terminar un cómic.

¿Cómo surgió ‘Snake Oil’, tu primera obra autopublicada? Comencé ‘Snake Oil’ como mi proyecto de tesis durante mi segundo año en The Center for Cartoon Studies. Decidí hacer una antología de un solo dibujante siguiendo el espíritu de ‘Bola Ocho’ de Daniel Clowes. Sólo quería hacer historias cortas de manera improvisada. Seguí realizándolas después del paso por la escuela. Me detuve en la octava entrega.

Al poco tiempo creaste la editorial Oily Comics ¿Cómo surge este proyecto en el que comenzaste a publicar ‘The End of the Fucking World’ por entregas y lograste reunir a autores como Radigues o DeForgue? ¿Tenías alguna referencia previa? Sí. Me hice muy buen amigo de Max de Radigues y en uno de sus viajes a Norteamérica me dio el primer número de sus últimos mini cómics, ‘Moose’. Estaba en un momento extraño en el que acababa de terminar ‘Celebrated Summer’ y quería trabajar de un modo diferente. Y por alguna razón, al ver ese cómic de ‘Moose’,  solo deseaba hacer algo así. Dibujar algo rápido y venderlo muy barato. No quería preocuparme por hacer un cómic bonito. Solo quería que fuera de mi cabeza a la página sin ninguna ansiedad o presión al hacerlo. Y ese cómic fue ‘The End of The Fucking World’. También fue la primera vez que serialicé una historia mensualmente. Terminé pidiéndole a mis amigos que hicieran cómics en un formato similar y así comenzó Oily.

Has publicado con Fantagraphics Books y otras editoriales, pero de todos modos sigues autopublicando tus trabajos. ¿Qué es lo mejor y lo peor de esta vía? Sí, a día de hoy todavía me autopublico casi todo lo que hago. Simplemente lo prefiero. No me gusta esperar las fechas de publicación. Quiero publicarlos mientras los voy haciendo. Me encanta la serialización y me mantiene conectado con los lectores en lugar de arrastrarme por un agujero durante años tratando de terminar un nuevo cómic. No sé si es mejor o peor que la alternativa, pero lo prefiero.

En su momento trabajaste con la suscripción en Oil Comics, ahora cuentas con un Patreon en el que numerosos seguidores te apoyan mes a mes, ¿cómo fueron los inicios en la plataforma y qué significa o implica para ti esta vía de ingresos? En mi cabeza Patreon es solo una forma de que las personas se suscriban a mis cómics y me quita el trabajo de rastrear todo eso. En tiempos difíciles, tener ese ingreso regular ha sido un salvavidas. No es fácil ganarse la vida con los cómics que tienen una audiencia tan pequeña, pero esa audiencia es realmente solidaria, así que lo agradezco mucho.

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“Fui un crío deprimido de la periferia durante mi adolescencia. Pasaba la mayor parte del tiempo con mis amigos fumando marihuana y sin hacer nada. Tenía tantas ganas de crecer… De alguna manera no pude disfrutar ese momento de mi vida, así que creo que esa es la razón por la que lo reviso tanto en mi trabajo”.

¿Cómo has visto la recepción de tus trabajos fuera de Estados Unidos? Ha sido asombroso. He hecho algunos viajes a Francia, Bélgica, Italia y Noruega, y la recepción me ha impresionado. De alguna manera, me siento más en casa allí que en los Estados Unidos donde los superhéroes aún dominan gran parte de la conversación en torno a los cómics. O al menos así es como lo percibo. Probablemente estoy siendo demasiado romántico al respecto.

Repasando tus obras de cómic, tanto en ‘The End of the Fucking World’ y ‘Esta mierda me supera’ como en ‘Witchzard’ -lo nuevo que publicas en España con Underbrain Books- tus protagonistas son adolescentes con problemas de adaptación al mundo, a veces pesimistas y con rabia acumulada, ¿era parte de tu visión de la vida cuando los creaste? Sí, fui un crío deprimido de la periferia durante mi adolescencia. Pasaba la mayor parte del tiempo con mis amigos fumando marihuana y sin hacer nada. Tenía tantas ganas de crecer… De alguna manera no pude disfrutar ese momento de mi vida, así que creo que esa es la razón por la que lo reviso tanto en mi trabajo. Llegué a la mayoría de edad en los años 90 durante el mandato de Clinton, que para mí fueron los años dorados neoliberales. Estaba aislado de cualquier cosa mala en el mundo, así que cuando perdí a mi padre con once años, eso me hizo caer en picado. Era incapaz de manejar la verdad de la vida y la muerte, así que simplemente me retiré del juego. La escuela me pareció una pérdida de tiempo.

¿Somos una generación insatisfecha? Podría ser. Me gusta pensar en las personas de mi edad como una generación sin comunidad. No encontré una comunidad hasta los veinte años y recuerdo que lo buscaba de forma ansiosa. Hay tanta falta de comunidad en Estados Unidos… Todos están preocupados por sí mismos y son muy protectores al respecto.

A menudo también son personajes solitarios, incomprendidos, distantes con sus padres… y las tres obras también hablan del dolor o la perdida de alguien querido, ¿qué es lo que más te atrae de contar sus historias? Es lo que viví. Sentirse aislado de la sociedad y no saber cómo conectar o incluso no querer hacerlo. Me volví desconfiado hacia los padres (los adultos) y (todo lo que representa) la autoridad. Mi experiencia es que no querían ayudarme y/o entenderme. Creo que eso se manifiesta en mi trabajo. Y la muerte de mi padre es una gran parte de mis historias. Esa experiencia afectó para siempre a la persona que era y en la que me he convertido. Es difícil no incluir eso en mis cómics.

Sin embargo tu voz o búsqueda de historias parece cambiar con tus últimos trabajos más de acción y violencia…Sí, últimamente he estado más interesado en las historias de género. Me encanta ver películas de acción, terror y ciencia ficción. Especialmente las de bajo presupuesto. Me gusta la pasión que se pone en esas obras. Creo que también es por eso que me encanta la autoedición. Me gustan los bichos raros que no esperan permiso o alguien con dinero para decirles qué pueden hacer con su arte. Creo que el trabajo interesante viene de fuera del sistema.

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“Ver tus cómics adaptados en series siempre es algo extraño. Por un lado están los cómics que tú has hecho. Nadie los puede cambiar pero es surrealista entrar en un enorme edificio de producción donde cientos de personas están trabajando en lo que yo creé en mi estudio. Es aterrador y halagador al mismo tiempo”.

‘TEOTFW’, ‘Esta mierda me supera’, ‘Slasher’, ‘Revenge’, ‘Automa’… los has publicado por entregas. ¿Cómo estructuras tus cómics? ¿Tienes claros todos los capítulos antes de ponerte a dibujar? ¿Cuál es tu proceso de trabajo? Es diferente cada vez. A veces escribo cosas y sé lo que sucederá en cada capítulo, pero nunca soy estricto al respecto. La diversión de crear historias consiste en hacerlas y, a menudo, los personajes se vuelven diferentes en la página y llevan las historias a lugares que no esperaba desde el principio. Así que a veces planeo cosas pero otras veces improviso de capítulo en capítulo. Básicamente hago una miniatura y dibujo un capítulo cada vez. Esa parece ser la forma en la que mi mente se siente más cómoda. Tiene más sentido trabajar en fragmentos más pequeños que tratar de manejar una historia completa en mi cabeza.

¿Cómo te llega la propuesta de llevar ‘TEOTFW’ a serie de televisión? Jonathan Entwistle encontró mini cómics de ‘TEOTFW’ en una tienda y me envió un correo electrónico para adaptarlo. Al principio era escéptico, pero nos hicimos amigos y pronto me di cuenta de lo talentoso que era y lo motivado que estaba. Trabajó mucho tiempo para hacer que la serie despegara. No fue algo que yo anduviera buscando. Fue una lucha porque no estaba preparado para lidiar con los aspectos legales de semejante aventura. Como puedes ver, me siento cómodo doblando y engrapando mis cómics en casa, por lo que tratar con productores y abogados estaba fuera de mi zona de confort. Pero al final todo salió bien y Jon hizo una serie realmente genial de la que me siento orgulloso.

¿Estuviste implicado también en la producción? No estuve involucrado mucho más allá que conversaciones con Jon. Estaba enfocado en ser dibujante, así que no quería involucrarme mucho. Es el bebé de Jon. Estaba muy feliz con eso. Es un milagro que realmente se haya hecho y que sea una serie realmente genial fue la guinda del pastel.

Tuvo tanto éxito que propició una segunda temporada que va más allá del material original. ¿Participaste en su desarrollo? ¿Ves acertada la continuación? No, no estuve implicado. La guionista de la primera temporada, Charlie Covell, desarrolló la segunda. Me encanta lo que hizo, especialmente porque no tenía mucho más material para trabajar, pero realmente entendió a los personajes e hizo un gran trabajo.

Y después vino ‘Esta mierda me supera’, una adaptación más libre que busca ser de larga duración, ¿qué sientes al ver tu trabajo en otras manos? De nuevo esta serie está encabezada por Jonathan Entwistle. Es una producción más grande con una sala de escritores, pero él es la persona al cargo, así que sabía que lo haría bien. Siempre es algo extraño. Me encuentro dividido. Por un lado tengo los cómics que hice. Nadie va a cambiar eso, pero es surrealista entrar en un enorme edificio de producción donde cientos de personas están trabajando en algo que creé en mi estudio. Es aterrador y halagador al mismo tiempo.

¿Ahora imaginas más cómics tuyos siendo adaptados a series de imagen real o incluso a una película? Me encantan las películas, así que me haría ilusión ser parte de un proyecto de largometraje. Habrá que ver qué pasa.

¿Te molaría que se convirtiesen en película de animación? Tiene gracia. Nunca he sido un gran fan de la animación. Creo que la mayoría de la gente piensa que los cómics y la animación son muy similares, pero creo que son bastante diferentes. Aunque tengo algunas ideas para animación. Me gustaría hacer algo que tenga un estilo muy diferente al que estamos acostumbrados a ver.

¿Qué nuevos proyectos tienes entre manos? Estoy trabajando en un cómic de ciencia ficción llamado ‘Automa’ que está disponible a través de mi Patreon y también estoy comenzando a trabajar en una novela gráfica con Benjamin Marra, uno de mis dibujantes favoritos.

Muchas gracias. Esperamos que algún día vengas a visitarnos a España. Claro, ¡me encantaría!

 

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 ‘Witchzard’, de Charles Forsman, está publicado por Underbrain Books.

Texto de Bouman.

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