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June 2, 2020

NOTICIAS FLASH:

Jay y Bob El Silencioso: el Reboot. Empacho metalingüístico.

jaybob

De todas las películas que Kevin Smith dirigió entre mediados de los 90 y principios de los 2000 ‘Jay y Bob El Silencioso Contraatacan’ no destacaba por ser una de las más sutiles. No es que la sutileza haya sido nunca uno de los grandes fuertes del creador del View Askewniverse pero en ocasiones adornaba sus filmes con una cierta dosis de costumbrismo o sinceridad que más tarde darían paso a un exceso de meta-referencias y gags surrealistas. Tras el experimento de ‘Dogma’, en el que la fantasía entró para quedarse en su cine, se decidió por fin a dar una película completa a sus secundarios más célebres. Después de todo, ya habían chupado cámara de lo lindo en la cinta sobre los ángeles caídos, en la que, por cierto, su papel era especialmente divertido.  ‘Clerks’ era indie, ‘Persiguiendo a Amy’, sentimental y ‘Dogma’, una curiosidad. ‘Mallrats’ era más absurda y la más cercana a una comedia pura pero seguía teniendo una estructura y ambiente reconocibles que la convertían en una especie de reformulación del estilo de John Hughes. Sin perder la personalidad, ‘Jay y Bob El Silencioso Contraatacan’ era más la típica comedia americana “todo vale”, en la que se juntaban sketches verosímiles con otros totalmente absurdos, en un conjunto tremendamente irregular.

‘Jay y Bob el Silencioso: el Reboot’  tiene un buen comienzo. Los gags se desenvuelven a gran velocidad en sus tres set pieces iniciales: la presentación de los personajes, el juicio y el diálogo acerca de los remakes y reboots, que incluso parece contener un “ataque” al fanático medio del Marvel Cinematic Universe (y eso que Smith es un ultra-fan). La cosa se vuelve progresivamente más rutinaria cuando entra en acción la (hasta ahora desconocida) hija de Jay (Harley Quinn Smith; en realidad, hija del realizador). A partir de aquí Smith alterna la comedia absurda, grosera y meta-lingüística (esperad una sobredosis de cameos) con un enfoque sentimental, del que, por supuesto, también abusa. La película dura 105 minutos y le sobran al menos diez (como todo su clímax final y la mitad de sus bromas post-créditos). Uno piensa que la idea de la hija se desarrolló mejor en ‘Dos tontos todavía más tontos’, otra secuela tardía de un éxito de los noventa. En definitiva ‘Jay y Bob: el Reboot’ está lejos de ser una maravilla pero es un reencuentro con los personajes que , pese a todo, no lamentarás haber visto si algún día te gustaron sus andanzas. Eso sí,  se te hará larga y cuesta arriba si odiaste lo que hubo de ‘Jersey Girl’ en adelante, o simplemente habías olvidado que Kevin Smith aún existía. Texto de Roberto González.

‘Jay y Bob El Silencioso: El Reboot’, dirigida por Kevin Smith, con Jason Mewes y el propio Smith, puede verse (previo pago) en plataformas como Filmin o Movistar +.

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