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Vivarium. Rutina claustrofóbica.

Vivarium_-_Image_1

“Deja de remolonear/ Empieza a pensar en tu futuro”, cantan de forma despreocupada los protagonistas al comienzo de ‘Vivarium’ sin sospechar que la letra de este alegre tema de ska -‘A Message To You, Rudy’, interpretado por The Specials- va a convertirse en profética.

Casi tan profética como esta película del cineasta irlandés Lorcan Finnegan, que se suma a otras como ‘El Hoyo’ en su coincidencia temática con la situación actual. La cinta deja claro su subtexto desde unos títulos de crédito que convierten en inquietantes varias imágenes propias de un documental de la naturaleza. A continuación nos presenta a la pareja protagonista, dos chavales jóvenes que intentan adaptarse a eso que la sociedad ha definido como “la madurez”. El primer paso, por supuesto, será adquirir un piso. Y ahí comenzarán todos sus problemas.

Así descrita puede parecer una fábula costumbrista pero lo cierto es que estamos ante un thriller de fantasía /ciencia ficción que nos habla, de modo alegórico y a la vez poco dismulado, de nuestra vida cotidiana. Una vida en la que, tanto en confinamiento como fuera de él, a menudo podemos sentirnos atrapados por las expectativas burguesas, el capitalismo y nuestras propias (y vanas) esperanzas. Quizá lo evidente de dicha metáfora puede hacerla un poco obvia para los espectadores que esperen una sorprendente traca final (hay un descubrimiento pero no un gran giro) como pudimos observar entre algunas de las personas que la vieron con nosotros en Sitges, que se apresuraron a (des)calificarla como un capítulo largo de ‘Black Mirror’ o ‘La Dimensión Desconocida’, como si esto fuera, necesariamente, algo malo.

Pero el filme de Lorcan Finnegan tiene mucho a su favor. Para empezar posee una marcada personalidad y una curiosa mezcla de géneros que la hace angustiosa sin llegar a provocar terror durante su visionado. El verdadero terror surge cuando el público cae en la cuenta de que su realidad quizá no difiera tanto de la pesadilla que se muestra en pantalla…o podría llegar a parecerse dentro de unos años. Por eso, a pesar de su tono claustrofóbico, nos puede llevar a angustiarnos, o al menos preocuparnos, no por esta cuarentena sino por lo que nos depare nuestra futura existencia.  A la vez está adornado por un muy particular (y negrísimo) sentido del humor que atenúa, en cierta forma, el profundo pesimismo ¿o realismo? de la historia. Resulta interesante, en este sentido, que su director haya expresado estos días que podemos salir reforzados de la crisis en la que nos encontramos, tal vez porque no podíamos ir a peor. Con todo, y esa es otra de sus virtudes, el filme no presenta una visión negativa, sino justa, de la condición humana y atesora momentos de cierta calidez en medio de la frialdad ambiental. Es decir, su crítica se dirige al sistema y a nuestro modo de vida más que a la falta de empatía de los individuos. Aunque nuestro destino sea fatal e inexorable aún podemos hacer gala de nuestra bondad y paciencia.

También funcionan sus efectos especiales y la composición casi pictórica de los planos con un uso de colores fríos que recuerda a los cuadros de Magritte y estructuras laberínticas que remiten a la obra de Escher. Por último sobresale la interpretación de sus actores principales, un muy correcto Jesse Eisenberg y una magnífica Imogen Poots, justamente premiada en el Festival de Cine Fantástico catalán. Texto de Roberto González.

vivarium poster

‘Vivarium’, de Lorcan Finnegan, con Imogen Poots y Jesse Eisenberg, se estrena el 8 de abril en Sala Virtual de Cine. (www.salavirtualdecine.com)

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