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JUAN ECHANOVE. De madre a hijo

JUAN ECHANOVE. De madre a hijo

Entrevista respondida por teléfono desde Madrid el 9 de mayo de 2014

JUAN ECHANOVE.
De madre a hijo

“Conversaciones con mamá”, con Juan Echanove y María Galiana, se representará en el Teatro Arriaga del 11 al 15 de junio.

Mamá tiene ochenta y dos años y su hijo Jaime, cincuenta. Un día la empresa para la que trabaja Jaime lo deja en la calle. María Galiana y Juan Echanove conversan sobre espinosos temas en una obra dirigida por este último, que hace que los espectadores se diviertan, se emocionen, y se acuerden un poco más de sus madres.

“Conversaciones con mamá” se basa en la película argentina de Santiago Carlos Oves pero es una adaptación libre. El punto de partida es la película de Oves pero la adaptación de Jordi Galcerán lo ha traído a una realidad más cercana a la nuestra. Curiosamente cuando vi la película era la época del corralito argentino y en aquel momento no podía imaginar siquiera que pudiéramos vivir algo parecido en España. Cuando llegó a mis manos la adaptación de Jordi le pedí que la acercara un poco más a la realidad que vivimos, pero siempre manteniendo el poderío que tiene esta función en cuanto a desatar emociones vibrantes , cómicas pero también sentimentales y profundas, que hacen que los espectadores se sientan reflejados.

¿Cómo se combinan los temas dramáticos con el humor? Desde la verdad escénica. Dejando que la comedia fluya y comportarte como se comportan los seres humanos en la realidad. En definitiva, viviendo la función.

¿Los espectadores salen del teatro apreciando más a su madre? Posiblemente sí. Partiendo de lo que comentábamos antes, hoy en día cargamos a personas de ochenta y tantos años con la responsabilidad de tirar de familias enteras. Y a veces no nos planteamos que puedan tener emociones, anhelos y necesidades que pensamos que no tienen por ser mayores. Es común encontrarse con espectadores que al terminar la función te dicen que tienen ganas de llegar a casa para hablar con su madre. En lo personal una de las cosas que más me llenan de satisfacción en mi vida es que la maravillosa relación que tengo con mi madre.

Todo el mundo tiene una madre. ¿Qué edad suele tener el público? Hay gente joven y mayor. Hijos que acompañan a sus padres y padres que acompañan a sus hijos, incluso abuelos que llevan a sus nietos. No sabría decir cuál es el target. Cuando se levanta el telón veo gente de toda edad y condición.

Ya tuviste oportunidad de dirigir teatro con “Visitando al señor Green”, pero ¿qué tal se lleva lo de compaginar la dirección con el papel protagonista? Se necesita una implicación mucho mayor. Este es un proyecto en el que yo he asumido la responsabilidad en todos los terrenos porque también la coproduzco y he tenido que atender a las necesidades de producción, dirección e interpretación. Pero son ya muchos años haciendo teatro. Si yo no hubiera pensado que era capaz de asumirlo habríallamado a un director para que seencargase de esa parte.

María Galiana es el prototipo de madre o abuela entrañable. Además ya os conocéis de “Cuéntame…” Sí, pero lo curioso de este caso es que primero surgió la idea de la colaboración y después la elección de la obra. Durante un viaje en tren María me dijo que quería hacer teatro conmigo. No buscábamos un formato concreto, ni siquiera interpretar a madre e hijo. Simplemente fue la obra que más nos gustó después de tres o cuatro meses buscando. Se la di a leer a Maria y le encantó. También le pareció bien que yo la dirigiera y así llevamos ya un año y pico representándola.

¿Es una función muy emotiva para ella? Para ella y para mí también. María y yo estamos muy contentos representándolas y cuando no sale todo lo bien que nos gustaría tratamos de solucionarlo. Cuidamos de nuestra función como quien cuida de una joya preciosa.

Apostáis por la sobriedad en la puesta en escena La escenógrafa, Ana Garay, barajaba la idea de que la casa era un contenedor de emociones y una protagonista más de la función. A partir de ahí empezó a surgir una casa muy especial con un contenido muy especial. También tuvimos que tomar la decisión de hacer o no descanso entre los actos. Finalmente nos decidimos por lo segundo. El descanso tiene sentido en obras muy largas pero no en las que vienen a durar noventa minutos.

Aunque no has dejado los otros medios en los últimos años te has dedicado más al teatro Yo llevo el teatro en las venas y es lo que me trajo a esta profesión. Estoy abierto a cualquier oferta en cine y televisión pero en los últimos tiempos mi implicación en teatro ha sido total. Este es el octavo espectáculo que coproduzco. Esto supone una relación de entrega que obliga a pensar a medio y largo plazo. Ya estoy pensando en otros proyectos.

¿Es menos variable en cuanto a número de espectadores? El teatro siempre tiene una salud bastante endeble pero tiene algo que lo hace especial y es que es preciso acudir para sentir. Uno puede ver televisión y hacer otra cosa, incluso pensar otra cosa, o descargar cine y verlo en malas condiciones. Pero el teatro no te lo pueden contar, ya sea el de más alto nivel o el más independiente, existe la obligación de asistir.

Juan Echanove (Madrid, 1961) es un reconocido actor de cine, teatro y televisión. Ha participado en películas como “La flor de mi secreto” (Pedro Almodóvar, 1995), “Sus ojos se cerraron” (Jaime Chávarri, 1997), “Los años bárbaros” (Fernando Colomo, 1998) o “Alatriste” (Agustín Díaz Yanes, 2006) ,entre otras muchas. A partir de 2000 dio prioridad al teatro participando en obras como “El verdugo”, “El extraño” o “El precio”. Con “Visitando al señor Green”, protagonizada por Pere Ponce y Juan José Otegui, se estrenó en la dirección teatral partiendo de un texto de Jeff Baron. En televisión es conocido su papel como Miguel, hermano de Antonio Alcántara (Imanol Arias), en “Cuéntame cómo pasó”, en la que también interviene María Galiana.

 

 

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