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Alice Waddington. Jaulas de oro.

La directora bilbaína (Irene es su verdadero nombre) debuta con una fantasía de ciencia ficción con reparto internacional que habla sobre la presión que la sociedad ejerce sobre las mujeres. La realizadora nos habla de su cinefilia e influencias y confiesa que conoce nuestra revista desde hace tiempo. ‘Paradise Hills’ podrá verse esta misma semana en el Festival Internacional de Cine de Sitges.

¿Cómo se pasa de estudiar publicidad en la UPV a debutar en Sundance? Esta es la gran pregunta. Mis padres no podían permitirse que fuera a una escuela de cine con lo que decidí que el mejor camino era la universidad pública y la publicidad . De ahí empecé a tomarme pequeños descansos y pequeños breaks para ir a Madrid y estudiar allí Fotografía. Empecé a trabajar para revistas como la edición española de Harper’s Bazar o haciendo making offs para otras publicaciones. Así fui consiguiendo trabajos de fotografía por poco dinero pero que me apetecía realizar. Ya contando con un portafolio conseguí un agente y me animó en su momento a que empezara a hacer vídeos. Hice varios making offs, y después empezaron a ser vídeos narrativos y de esta manera llegué a hacer cortos muy cortos. Me fui dando cuenta de que me gustaba hacer piezas cortas de ficción. Lo que aprendí del director de fotografía Enrique López lo completé con lo que aprendí en la carrera de publicidad. Aprendí temas de postproducción y edición. Me tomé un año sabático y conocí a Nacho Vigalondo. Su primer cortometraje para mí era inspirador. Ambos habíamos estudiado en la UPV y su corto había llegado hasta los Oscar. El también me animó a que escribiera mi primer cortometraje.

Estuve escribiendo un guión y un storyboard y esos materiales se los llevamos a Aitana Sánchez Gijón y Ana Rujas. Tuve la suerte de que me dijeran que sí y el corto fue a festivales internacionales, estuvo calificado para los Oscar, fue a festivales como Sitges, Palm Springs, como Fantastic Fest…esa fue mi plataforma. Mientras tanto estaba trabajando en publicidad, en mercados de abastos o como dependienta en tiendas…En el Fantastic Fest con mi primer proyecto de largo, ‘Paradise Hills’, me di cuenta de que podía hacer nuevos contactos. En ese festival estaba Guillermo del Toro que fue majísimo conmigo y me presentó a su manager y a su agente americanos. Estos me presentaron a mis productores españoles. Les gustó el proyecto y yo por devolverle el favor a Nacho le pregunté si quería colaborar en la escritura del guion y también colaboró Brian DeLeeuw, que es un novelista americano que escribió ‘Daniel isn’t real’, una historia de fantasmas. Esa fue una persona clave para que el proyecto se pusiera en marcha. Yo hice la localización y una presentación visual explicando los conceptos sociológicos de la peli. Juntamos esto con el guion que habíamos escrito conjuntamente y yo me fui a Los Angeles y empecé a hablar con actrices hasta que conseguí convencer a la primera actriz que fue Danielle Macdonald. Y a partir de ahí fue saliendo todo lo demás.

El pseudónimo que adoptaste con tu primer trabajo, Alice Waddington, ¿te ha ayudado en la industria angloparlante? Bueno, Estados Unidos ahora está viviendo un momento muy interesante en el que todas las personas no blancas o no anglo están incorporándose para contar sus historias. Es un pseudónimo que adopté casi como una broma y es una referencia a una persona querida. Me lo acabé quedando porque empezaron a hacerme entrevistas con ese nombre y hubiera sido extraño cambiarlo.

Mencionas referencias muy diversas, ¿de dónde viene tu afición por el cine? Mi padre tenía lo que antes llamaban un cineclub revolucionario. Proyectaban películas prohibidas que traían de Francia o Inglaterra. Mi madre ha sido siempre muy fan desde pequeña de la ciencia ficción y del cine de monstruos. Fue la primera persona que me puso ‘Metrópolis’, ‘Blade Runner’ o ‘La naranja mecánica’, ya de adolescente. Tuve el cineclub en casa. Nadie de mi familia ha vivido nunca de ser creativo, buena parte de mi familia ha trabajado en el campo…no vengo de una familia de dinero pero sí que hemos tenido siempre la idea de que la cultura es algo que puedes adquirir porque pertenece a todo el mundo. Mi cinefilia viene de ellos. Más adelante he visto con ellas películas de Lars Von Trier o películas de terror contemporáneas que quizá otros padres hubieran tenido problemas en mostrar a sus hijos. También me han transmitido un amor muy grande por cineastas clásicos de los años cuarenta estilo James Whale o las películas de la Hammer.

“A veces se tiende a pensar que la ciencia ficción o el terror son géneros que no gustan a las mujeres pero me parece que pensar así es un error. Hablando con otras mujeres me doy cuenta de que a algunas no les gustan el gore o los jumpscares (sustos) pero sí les atrae el terror psicológico”.

En algunas entrevistas comentas que el cine es un medio visual y que el mensaje puede estar en la estética. ¿Crees que crítica y público a veces piden un mensaje demasiado literal? Pasamos por una época sobre todo en Estados Unidos en la que la verbalización del mensaje a veces es necesaria. ‘Paradise Hills’ no es una película política. Sí que es una película femenista. Siendo una película para niños y para niñas a veces infravaloramos la capacidad que tienen para leer la información visual ya que al fin y al cabo se trata de una generación que ha crecido con internet. Así pues creo que a través del vestuario y la decoración pueden advertir en la película el concepto de la jaula de oro, la infantilización a la que se somete a las protagonistas o los elementos coloniales que se reflejan por ejemplo en el personaje de La Duquesa.

En cuanto a las actrices conseguiste a tus primeras opciones: Emma Roberts, Awkwafina, Milla Jovovich… El papel que hace Milla es uno de mis favoritos. Me gusta mucho verla vestida así de elegante e interpretando un personaje complejo. Emma es una actriz muy valiente que crea un personaje entrañable. Danielle Macdonald, Awkwafina, Eiza González y Jeremy Irvine también hacen un gran trabajo.

La fábula incluye un mensaje sobre la presión que se ejerce sobre las mujeres. Ya que te has interesado también por la moda, ¿qué relación tienes con ese mundo? La película tiene una reflexión sobre la presión que se ejerce en nuestra época sobre hombres y mujeres jóvenes y no tan jóvenes. Yo he trabajado en moda durante muchos años antes de que existieran apps para el móvil para cambiarte el aspecto y me parece algo cruel que las presiones que yo veía en las modelos se estuvieran extendiendo al resto del mundo. No estoy en contra de la belleza y en la película hay muchas referencias de diseñadores como Alexander McQueen. Alberto Valcárcel es nuestro diseñador de vestuario y ambos somos personas apasionadas por el mundo de la moda. En el filme se pueden ver desde corsetería del siglo XIV hasta referencias a videoclips o a videojuegos como el ‘Final Fantasy’

He leído que se emplearon más de 250 rosas en el vestido de La Duquesa. ¿Usasteis más efectos prácticos o digitales? Los efectos prácticos fueron mi primer amor ya que me encantaban películas como ‘Dentro del laberinto’ o ‘La historia interminable’ que usaban marionetas para asustarte o para hacerte reír. Empleamos mucho la imaginación de manera que secuencias que pueden parecer reales utilizan efectos digitales mientras que otras que podrían parecer más irreales como todo lo referente a la propia isla están realizadas en base a efectos prácticos.

 

“Estoy a favor de Netflix y creo que es muy empática con los escritores y los directores. Me parece que está apostando fuerte por el cine de autor y también ha creado un espacio para autores LGTBQ, para mujeres, para personas no blancas y para animación no convencional destinada al público adulto”.

¿Por qué hay un agradecimiento a Edgar Wright? Conocía a Edgar Wright a través de amigos comunes y cuando tuvo lugar el estreno de ‘Baby Driver’ en España me invitó a ver la película y nos fuimos a cenar todos juntos después. Y aunque en esa reunión estaba Eiza casi no hablé con ella más adelante pude contactar con ella para que participase en la película.

¿Crees que puede interesar al público de las películas de Tim Burton o de las adaptaciones de novelas Young Adult? Sí, sin ninguna duda. Está dirigida tanto a hombres como a mujeres de los 13 a los 22 años. Puede ser similar al público de algunas películas de Tim Burton, especialmente de las primeras. En cuanto a presupuesto está más cerca de un ‘Eduardo Manostijeras’ que de ‘Alicia en el País de las Maravillas’. Además pienso que a los padres y madres que acompañen a sus hijos al cine les va a gustar por igual. Está dirigida a un público femenino al que le interese la fantasía y la ciencia ficción pero con ello no quiero excluir al público masculino. De hecho, adoraría que les gustara a ellos también y que generara conversaciones. A veces se tiende a pensar que la ciencia ficción o el terror son géneros que no gustan a las mujeres pero me parece que pensar así es un error. Hablando con otras mujeres me doy cuenta de que a algunas no les gustan el gore o los jumpscares (sustos) pero sí les atrae el terror psicológico que puede estar acompañado de cierta belleza. Es muy importante que se vean representadas y también que disfruten de la experiencia, espero que tanto como nosotros haciéndola.

También tienes un proyecto para Netflix titulado ‘Scarlet’. ¿Qué piensas sobre el debate en torno a las plataformas y las salas de cine? Yo estoy a favor de Netflix y creo que es muy empática con los escritores y los directores. Trabajar con ellos se siente como trabajar en una película independiente. También tengo la suerte de que mi productor es Michael Costigan, que ha trabajado en ‘Stoker’ , ‘Brokeback Mountain’…está acostumbrado a trabajar en cine de autor. Yo soy muy aficionada al cine y voy de dos a tres veces por semana pero soy consciente de que mucha gente de mi edad no acude más que a películas evento y que los chavales más jóvenes a veces no se lo pueden permitir pero sí tienen a su disposición una serie de plataformas y medios como los móviles para ver las películas. Como aficionada al cine también creo que hay que satisfacer la demanda en salas y la propia Neflix tambien está estrenando algunas de sus películas en cine aunque no se lo ponen fácil de cara a la distribución. En todo caso me parece que Netflix está apostando fuerte por el cine de autor y también ha creado un espacio para autores LGTBQ, para mujeres, para personas no blancas y para animación no convencional destinada al público adulto. No es descabellado pensar que las nuevas ‘Taxi Driver’ o ‘Apocalypse Now’ lleguen a ver la luz gracias a las plataformas digitales.

Texto de Roberto González. Fotografía de Manolo Pavon.

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