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Los enciclopedistas. Un thriller ilustrado.

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El dibujante Álex Orbe y el escritor José A. Pérez Ledo -al que conoceréis en redes como @mimesacojea- unen sus fuerzas para crear un éxito del cómic creado en Bilbao. Una historia de asesinatos ubicada en el París de La Ilustración cuando Diderot y otros compañeros intelectuales desarrollaban un ambicioso proyecto: la Enciclopedia Francesa de 1751.

Al terminar de leer el libro dan ganas de conocer más detalles sobre la historia de los personajes reales, ¿objetivo conseguido? José A. Pérez Ledo: Bueno, no es el objetivo principal, pero bienvenido sea. A mí personalmente me fascina ese periodo histórico. Entiendo perfectamente que, tras leer el cómic, se quiera saber más.

Álex Orbe: A mí me sucedió lo mismo tras una primera lectura del argumento. Aunque no fuera la intención siempre está bien que una obra te lleve a revisar otros aspectos de la época que retrata.

La estructura de thriller, ¿es especialmente útil como excusa para reflejar un contexto histórico? Es algo que suele emplearse mucho en las novelas.

J. A.: Es cierto que el thriller histórico es una tendencia que ha dado muchos éxitos en los últimos años, sobre todo en novela. No sé si es lo más útil para contar un determinado periodo histórico, pero creo que es algo atractivo para la mayoría de los lectores. A casi todos nos gustan las historias de asesinatos. Como escritor, hay algo en el pasado que parece especialmente propicio para este tipo de historias. Un mundo sin tecnología, sin móviles, sin luz eléctrica…

Y por cierto, José A., ¿por qué decidiste realizar esta historia como un cómic y no como novela? ¿Cómo elegiste a Alex para dibujarla?

J. A.: Cuando empecé a desarrollar esta historia no sabía si iba a acabar como guion de cine, guion de cómic o novela. La opción cinematográfica la deseché pronto porque, tal y como yo quería contarla, resultaría una película carísima. Barajé convertirla en novela, editorial tenía, pero acabé optando por el cómic. La razón es que sentía que todo aquello debía ser visto: aquel París de XVIII, con sus tabernas, sus salones, sus imprentas y las catacumbas, Versalles, Notre Dame… Fernando Tarancón, de Astiberri, y yo mismo estuvimos debatiendo un tiempo qué clase de trazo sería más adecuado para una historia así. Yo tenía claro que debía ser algo que recordase al trazo franco belga, a la BD. Realismo con un toque de caricatura. Y, como el asesino de Los Enciclopedistas, Álex surgió de entre la niebla. Ahora no se me ocurre un dibujo más adecuado para esta historia.

La obra funciona bien como tebeo porque no tiene exceso de texto y contiene toques de humor que encajan muy bien con la manera expresiva en que Alex dibuja a los personajes. ¿Pensabais que estaba bien ese toque ligero para aligerar un poco el contexto histórico y la crudeza del thriller?

A.O.: La cantidad de texto y la longitud de las diferentes escenas ya venían previstas en el guión de José. Yo no he hecho un esfuerzo consciente para buscar un estilo más o menos caricaturesco, a estas alturas creo que se puede contar una historia con cualquier tipo de dibujo. Sí es cierto que siempre busco que el lector pueda empatizar con los personajes y ahí debe residir esa expresividad que comentas.

Álex, estás acostumbrado a hacer dibujos detallados pero ¿ha sido particularmente difícil esta obra por su ambientación? En general, ¿habéis colaborado para buscar la documentación o algunas veces José Antonio te lo ha puesto muy difícil?

A.O.: Al principio Jose sí compartió una carpeta con referencias, y en ocasiones le he preguntado por elementos concretos, pero generalmente me gusta buscar por mí mismo toda la documentación posible. Antes de empezar a dibujar me volví bastante loco buscando y asegurándome de que tal elemento iba a representarlo de forma correcta pero, por suerte, conseguí liberarme de esa carga autoimpuesta a tiempo porque si no iba a ser incapaz de terminar este libro.

El color es interesante. Tengo entendido que tiene algo que ver con que Álex sea daltónico pero la verdad es que el hecho de que en tan pocas ocasiones los personajes aparezcan con su tono de piel real lo hace bastante expresivo y hace que las escenas al aire libre resulten una explosión ocasional de alegría y color. ¿Había una intencionalidad en esto?

A.O.: Tengo una ligera discromatopsia que no llega a daltonismo, pero sí que hay colores que mi cerebro no acaba de definir bien. De todas formas aquí hice un esfuerzo por separar ambientes y escenas por tonalidades y procuré, salvo en algunos exteriores como los que tienen más vegetación o son en campo abierto, dar un color básico y poco saturado. Al fin y al cabo está ambientado en un Paris de mediados del XVIII que por lo que hemos leído era un barrizal infame y debían predominar los marrones y ocres.

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“Todavía en 2019, la razón tiene enemigos. Tal vez los tenga siempre. Hoy por hoy, el más peligroso es el fundamentalismo religioso”.

Habéis hablado en varias entrevistas sobre los paralelismos de la historia con la actualidad. ¿Dónde están hoy los enemigos de la razón?

J.A.: En todas partes, aunque, ciertamente, en algunas más que en otras. ‘Los enciclopedistas’ cuenta, usando los códigos del thriller, el combate entre una sociedad supersticiosa y los defensores de la razón encarnados por los Ilustrados. Aunque ese enfrentamiento tuvo lugar en un contexto muy determinado, algunas de las cosas que contamos en la novela gráfica tienen un paralelismo muy claro con el mundo de hoy. Todavía en 2019, la razón tiene enemigos. Tal vez los tenga siempre. Hoy por hoy, el más peligroso es el fundamentalismo religioso. Ya hemos visto de qué son capaces esos tipos para contentar a su deidad imaginaria. Quienes intentan coartar la libertad de expresión son enemigos de la razón. Quienes, desde el gobierno o desde grupos de presión tratan de impedir que una novela se lea o una película se vea son enemigos de la razón. Hace apenas unas semanas, DC ha revocado el contrato con un guionista y un dibujante que iban a publicar un cómic satírico con Jesucristo como protagonista. Lo han hecho por las presiones de Twitter y de medios de comunicación conservadores. Seguimos permitiendo que personas minúsculas y asustadas decidan qué podemos ver, qué podemos leer. Lo que pretenden, en última instancia, es determinar lo que debemos pensar. Ellos son los enemigos de la razón.

La obra presenta a un Diderot entregado a la causa a viento y marea, incluso con asesinatos de por medio. ¿Compartís algo de esa visión? Un fin justo, ¿merece todo tipo de sacrificios?

J.A.: Esa pregunta no se puede responder de manera abstracta, mucho menos desde la comodidad de una casa con calefacción. Diderot es nuestro héroe, pero tiene un cierto componente fanático. Está dispuesto a lo que sea para lograr que las ideas ilustradas lleguen a la sociedad. Tal y como él lo ve, la iluminación racional del mundo pesa más que un puñado de muertos, aunque esos muertos sean amigos suyos. No todos los personajes lo ven así. De hecho, a lo largo de Los Enciclopedistas, algunos ilustrados dan la espalda a Diderot. Si tengo que responder a lo que preguntas de manera genérica, desde mi casa con calefacción, diría que no, un fin justo no merece todo tipo de sacrificios.

La obra ha sido realizada gracias a una beca del Gobierno vasco a la ayuda a la creación de cómic. Alex, cuentas con una larga trayectoria como ilustrador pero pocas obras de cómic para el mercado nacional ¿Te habría sido posible realizar una obra de esta magnitud de no haber podido contar con esa ayuda?

A.O.: Hubiese sido absolutamente imposible, y lo demuestra el hecho de que en los 20 años largos que llevo de profesional del dibujo nunca me había podido permitir pararlo todo para sacar adelante una novela gráfica.

‘Los enciclopedistas’ ha tenido un notable éxito de ventas. ¿Esperáis que se repita el triunfo en el mercado francés?

A.O.: El éxito de ventas en un mercado tan exiguo como el nuestro es tan relativo que será bienvenido todo lo que nos digan desde la editorial francesa, que, de hecho, sale de inicio con más ejemplares que la primera edición de Astiberri, así que cruzamos los dedos.

José A., ¿Te ha entrado el gusanillo de realizar más tebeos?

J.A.: La verdad es que me ha encantado la experiencia y he aprendido muchísimo en el proceso. No se parece en nada a escribir ficción televisiva ni tampoco a escribir novela. Llevo leyendo cómics desde que tengo uso de razón. Escribir uno era una de mis cuentas pendientes conmigo mismo. Sí, creo que me animaré a hacer otro.

Texto de Roberto González

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