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Galerna. El retrato que no vemos.

Galerna

En su cumpleaños Tomás recibe una Polaroid, con la que trata de tomar una foto familiar que no logra revelar. Así comienza esta obra con dirección de Ramón Barea y libreto de Tamara Gutiérrez, enmarcada en el proyecto Nuevas Dramaturgias de la Fundación Donostia 2016. Hablamos con la joven autora.

¿En qué condiciones surge el proyecto y de dónde surge la inspiración para la trama? Todo empezó en el marco del proyecto Antzerkigintza berriak, impulsado por la Fundación Donostia 2016 en colaboración con los teatros Arriaga, Victoria Eugenia y Principal de Vitoria. Los dramaturgos seleccionados tuvimos tres meses para el desarrollo y escritura de nuestra obra. Fue una experiencia preciosa en la que no sólo conté con la ayuda de Patxo Telleria y Mireia Gabilondo, sino de todos los compañeros que tuve la oportunidad de conocer.

Con respecto al origen, este texto comenzó a fraguarse en mi cabeza en el verano de 2016, un año trágico que trajo consigo numerosos casos de suicidios en niños y adolescentes. Creo que el texto nace de la pregunta sobre el horror que se esconde tras esos casos, que desde los medios de comunicación se tratan de zanjar con la respuesta más obvia.

La obra empieza con una foto en familia que sale mal. ¿Te interesaba unir la obra con otra de tus aficiones, la fotografía? Pienso que el proceso de escritura es también algo así como un proceso de permeabilización mutuo en el que el autor se impregna de la obra y viceversa, en el que el texto absorbe mucho de uno mismo. Me parece que la aparición de la fotografía se debe más a esto que a una decisión deliberada.

Tienes una idea muy concreta sobre la puesta en escena. Mientras aprendía a escribir también lo hacía a dirigir. Aunque ahora estoy más centrada en la escritura, disfruto mucho del trabajo con los actores y cuando escribo algo trato de imaginar cómo lo llevaría a cabo en la escena. No obstante, en este caso el encargado de esta tarea será Ramón Barea y tengo total confianza en sus decisiones como director.

¿Cómo ha sido el trabajo con Barea? Ramón es un gran profesional y cuenta con un muy amplio bagaje. Me siento muy agradecida con él por haberse hecho cargo de la dirección de mi texto. Descubrir otras miradas sobre lo escrito siempre es enriquecedor. El encuentro tanto con Ramón como con el resto del equipo fue muy emocionante.

Incluyes una alusión a J.D. Salinger y ‘El guardián en el centeno’, ¿te marcó esa obra como a muchos de sus lectores? Este libro formó parte de las lecturas de mi adolescencia, pero la razón de su presencia en la obra es precisamente este icono adolescente que es su protagonista. Tomás, el protagonista de ‘Galerna’, tiene algunas similitudes con Holden Caulfield.

Has contado con una buena formación, pero ¿qué tal están las oportunidades de profesionalizarse para los jóvenes creadores? Me considero muy afortunada con respecto a mi formación. He tenido el privilegio de formarme como dramaturga en la RESAD y de continuar mis estudios en diferentes universidades. Tanto de la RESAD como de otras escuelas salen alumnos con una formación muy sólida, pero las oportunidades para acceder al mundo profesional son escasas. Por eso son tan valiosas para nosotros y nosotras aquellas que se nos brindan a través de convocatorias como la de Antzerkigintza berriak. Texto de Roberto González.

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