My Twitter Feed

January 25, 2020

NOTICIAS FLASH:

Noemí Villamuza. Espadas para Mazoka. -

martes, diciembre 3, 2019

La realización de bandas sonoras, según Aránzazu Calleja. -

domingo, diciembre 1, 2019

Twinterview a Javier Botet. -

domingo, diciembre 1, 2019

Creatividad y producción musical, según Estanis Figueroa. -

domingo, diciembre 1, 2019

100 Recomendaciones culturales con AUX. -

domingo, diciembre 1, 2019

El hoyo. Arriba y abajo. -

domingo, diciembre 1, 2019

Zinebi Express. Lost in Bilbao. -

domingo, diciembre 1, 2019

El Príncipe. El beso del efebo araña. -

domingo, diciembre 1, 2019

Xprest Aux. Corto y cambio. -

domingo, diciembre 1, 2019

Damasco: El Silencio de la Guerra. Ahora que las armas callan -

domingo, diciembre 1, 2019

Viva Suecia. Fe en la música. -

domingo, diciembre 1, 2019

Tamaryn. Bailar en la oscuridad. -

domingo, diciembre 1, 2019

Haxotz. Discos que cuentan historias. -

domingo, diciembre 1, 2019

Lukiek. El idioma no es barrera. -

domingo, diciembre 1, 2019

Pinpilinpussies. Mariposas de garaje. -

domingo, diciembre 1, 2019

Pantomima Full. ¡Hola, canallitas! -

viernes, noviembre 29, 2019

El jovencito Frankenstein. Música para un monstruo. -

viernes, noviembre 29, 2019

Camiselle. Drama onírico sobre hechos reales. -

viernes, noviembre 29, 2019

Zaldi Urdina. Sarraski Isildua Gogoan. -

viernes, noviembre 29, 2019

David Guapo. Frunjir es vivir. -

viernes, noviembre 29, 2019

Lady Winter. Historias del frío.

LadyWint

La fotógrafa bilbaína Bego Antón presenta dentro de la colección de Cuadernos Pewen, ‘Lady Winter’, un trabajo documental que pretende reflejar la adaptación del ser humano en un entorno de frío extremo y cómo afecta a su forma de vida.

¿Cómo surge el proyecto ‘Lady Winter’ y cuál sería el tema central que pretende documentar? En 2013 hice una residencia de dos meses en un pueblo al norte de Islandia y mi intención era hacer una investigación antropológica que pretendiera retratar cómo se adapta el ser humano en condiciones de frío extremo y cómo afecta ello a su relación con el entorno y con los animales que allí viven.

El trabajo se desarrolló durante una estancia en Islandia, ¿viajabas ya con una idea preconcebida sobre cómo ibas a estructurar el proyecto o te dejaste llevar por la intuición ante la gente y paisajes que allí encontraste? Suelo planificar de antemano las fotos que quiero hacer para tener claro qué quiero hacer y no tener que volver después. Pero una vez en Islandia hubo bastantes sorpresas, entre ellas que aquel invierno fue especialmente caluroso y en las primeras semanas apenas nevó y luego, cuando ya empezó a nevar pues obviamente la gente apenas salía de sus casas. Es por ello que me apunté a todas las actividades culturales o sociales que se organizaban para establecer contacto con la gente. Cambié en parte mi forma de trabajar ya que adopté la rutina de salir a la calle a diario y fotografiar más instintivamente por lo que en el trabajo hay una mezcla de fotografía de calle, aunque más basada en el retrato, y otras imágenes más preparadas de antemano.

¿La intención de las imágenes de esta serie es dar todas las claves al espectador que las observa o queda un margen de libre interpretación ante ellas? Mi intención nunca es establecer u obligar al espectador a que tenga una cierta idea sobre las fotos que hago, es más, ni siquiera pienso en ello. La idea es que cada uno pueda interpretarlo como quiera. Lo que sí creo es que a diferencia de otros trabajos que he realizado con anterioridad, este ‘Lady Winter’ no tiene una base conceptual extremadamente potente y no cabe mayor interpretación que lo que se documentar en el mismo.

¿Fue posible capturar algo de ese carácter mágico que se asocia con Islandia en alguna de las fotografías que allí hiciste o tiene más que ver con algo que permanece dentro de lo intangible y que no puede ser fotografiado? Este trabajo tenía un carácter puramente documental en el que pretendía ver cómo el ser humano vive en un pueblo en Islandia durante el invierno y no pretendía ir más allá. Pero sí es verdad que mientras me dediqué a este proyecto descubrí cosas sorprendentes como una escuela de elfos que encontré en Reikiavik. Esto me dio pie para un proyecto relacionado con ese mundo mágico de los elfos titulado The art is only a little dust under our feet’ y que se publicará este año. Es el proyecto que más tiempo me ha llevado. Texto de David Tijero.

Deja un comentario