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El secreto de Marrowbone. Romanticismo fantasmal.

Marrowbone

Conocido hasta ahora por escribir los guiones de exitazos como El orfanato, Lo imposible o Palmeras en la nieve, Sergio G. Sánchez debuta por fin como director de largos tras haber rodado una tvmovie y varios cortometrajes. “El secreto de Marrowbone”, protagonizada por un elenco internacional, repetirá el éxito de aquellas películas cuyo argumento creó.

1969 en la América Rural: Cuatro hermanos y su madre llegan a Marrowbone, una casa abandonada. Huyen de Inglaterra, esperando empezar una nueva vida en un lugar donde nadie les conoce… Así comienza este cuento gótico titulado El secreto de Marrowbone, que ha escrito y dirigido Sergio G. Sánchez, con quien charlamos tras regresar del festival de Toronto y antes de desfilar por los de San Sebastián y Sitges.

En Sitges vas a dar una master class con tu colega Jota Bayona, director de El orfanato. Sí, veremos a ver qué hacemos… a ver qué sale, porque Jota, el pobre, está metido a tope en el montaje de Jurassic World: el reino caído, así que no hemos tenido muchas oportunidades para sentarnos a ver de qué vamos a hablar.

Hace tiempo leí que ibas a llevar al cine la obra de teatro Smiley, una historia de amor, sobre un encuentro gay en tiempos de grindr: ¿por qué nunca se hizo? Es una pena, porque conozco a Guillem Clúa, su autor y director, desde hace muchos años y vi que la adaptación tenía posibilidades, pues la obra me pareció graciosísima y extrañamente romántica. Ya no se hacen comedias así, como La fiera de mi niña. Hablé con Guillem y me dijo que no quería que se rodase una película hasta que la obra terminase su recorrido. Fue muy exitosa, dio vueltas tres años y luego ya me pareció que había que cambiar muchas cosas. Propuse hacer algo tipo Love actually, con gente que se conoce por medios como el Tinder y que Smiley fuese una de ellas, pero no salió.

Ahora, en tu película, has contado con la actriz de La bruja y con James McKavey, que intervino en una serie de televisión sobre el tsunami tailandés, como era Lo imposible. Sí, me contó hace unos días en Toronto que había trabajado, cuando tenía 13 años, con Chiwetel Ejiofor –que luego hizo 12 años de esclavitud- en aquella serie y que se lo encontró en un festival hace poco. Él le admira mucho, dudaba si saludarle y al final le dijo: Yo también estuve en el tsunami, entonces el otro le dio un abrazo diciéndole: Cuánto lo siento!, pensando que se refería a que había estado en la tragedia real. James supo así que no se acordaba de él.

¿Por qué ubicar la historia de tu film en esa época concreta? El tipo de cine que marcó mi infancia procede de esa época, quedándose marcado a fuego en mi cabeza: films como A las nueve, cada noche, El otro, La semilla del diablo, Plan diabólico… Estas películas no están basadas en el grito o el sobresalto: son de calado lento y cuando llega el final las entiendes. Marrowbone también la puedes volver a ver y te da una lectura distinta.

Asimismo es una historia de amor: romántico y fraternal. Es una película sobre el AMOR, con mayúsculas: verdadero y desinteresado, algo tan puro que es intemporal. Empieza como un drama familiar, pasa a un film de fantasmas, con un momento thriller, y al final con un personaje que utiliza la ficción para encontrar su mundo. El amor supone aceptar al otro como es y darle lo que necesita para ser feliz, por encima de uno mismo. Texto de Alfonso Rivera.

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