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BBK Live 2017. Un resumen en imágenes.

Este año en BBK Live hubo platos para todos los gustos, quizá hasta el punto de descolocar un poco al espectador medio. Especialmente en la jornada del sábado pudimos escuchar desde clásicos del pop rock como los temas de los Beach Boys al rap alternativo de la rave de Die Antwoord. No obstante hay que destacar el acierto de la organización al programar los conciertos que este año sí eran acordes al horario en el que cada uno actuaba, con mejor criterio que en otras ediciones anteriores. Las infraestructuras también mejoraron notablemente, especialmente en el caso de los servicios, algo que ya vimos en la última edición de Azkena Rock. El sistema cashless tendrá sus defensores y detractores pero en general no funcionó mal. Como tantas otras veces la lluvia no perdonó y empañó algunos buenos conciertos, aunque no llegara a los niveles del año de R.E.M. y The Police.

En la primera jornada Depeche Mode y Justice no decepcionaron a sus seguidores, a pesar de que los segundos se enfrentaron a un fallo técnico que espantó a una parte del público. Podemos destacar también el bolo de Spoon.  El viernes Phoenix, Royal Blood y Trentemoller ofrecieron buenas actuaciones aunque no contaban con el respaldo o las expectativas de algunos cabezas de cartel como los más comerciales The Killers, que también estuvieron correctos y ofrecieron un recital de todos sus famosos temas, si bien perdieron algo de fuelle por el camino. En una línea muy diferente también disfrutamos de los conciertos de Los Punsetes y Explosions in the Sky.

El sábado pudimos ver a los prometedores Kokoshca y también a Brian Wilson, que repasó Pet Sounds y algunos éxitos de los Beach Boys en compañía de Al Jardine en un concierto que resultó entrañable y triste a la vez por el estado de salud del célebre cantante y compositor que se apoyó mucho en sus compañeros con un resultado desigual pero agradable para los fans de algunas de las canciones más míticas de la historia del pop rock.  A lo largo de la noche los enérgicos !!! (Chk Chk Chk) defendieron un movido concierto en su línea habitual. Two Door Cinema Club resultaron algo distantes para los no aficionados y sufrieron las consecuencias de tocar en el momento en el que cayó más lluvia.

Primal Scream, una propuesta prometida para el Azkena Rock el año pasado, se salvó gracias a la calidad de sus temas, aunque Bobby Gillespie comenzó muy desganado, tal vez por no encontrar apoyo entre el mojado público. Hacía el final remontó con sus canciones más míticas.  Ya de madrugada fue el turno de Die Antwoord que no dejaron a nadie indiferente para bien o para mal. La diferencia de su sonido y de su espectáculo consiguió al menos que el público despertara y se moviera un poco y se hicieron entretenidos incluso para aquellos que discutan su calidad musical. Esta edición también ha supuesto la consolidación del agradable espacio Basoa, donde la fiesta se prolongaba de madrugada. Fotos de Janire Goikoetxea.

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