My Twitter Feed

September 26, 2020

NOTICIAS FLASH:

Pablo Ríos. Multiplicando panes y peces. -

viernes, agosto 14, 2020

Belako. Grandes crisis y pequeños dramas. -

jueves, julio 30, 2020

Nize. Dándolo todo. -

jueves, julio 30, 2020

Oreka TX. Reinventando la tradición. -

jueves, julio 30, 2020

Getxophoto, según el comisario JON URIARTE. -

jueves, julio 30, 2020

Twinterview a Álvaro Ortiz. -

jueves, julio 30, 2020

El humor absurdo, según MERY CUESTA. -

jueves, julio 30, 2020

Kutxa Kultur Kanta. Un tema a seis bandas. -

jueves, julio 30, 2020

Cruz de Navajas. Mecano: Siglo XXI. -

jueves, julio 30, 2020

Icíar Bollaín. Para amarme y respetarme. -

miércoles, julio 29, 2020

Ángeles Reiné. A Putin no le gustará esta película. -

miércoles, julio 29, 2020

Saida Benzal. Dos chonis en Malasaña. -

miércoles, julio 29, 2020

Narita Boy. Apuntando al corazón de la nostalgia. -

miércoles, julio 29, 2020

Charles Forsman. Del cómic indie a Netflix. -

miércoles, julio 29, 2020

Irene Márquez. A ver qué dices. -

miércoles, julio 29, 2020

La crisis del milenial. Vamos a reírnos de nuestras penas. -

miércoles, julio 29, 2020

Edificio de viviendas Glas Eraikuntza. Luz marina y matizada. -

miércoles, julio 29, 2020

Tecnología. -

miércoles, julio 29, 2020

Moda: ¿Playa o piscina? -

miércoles, julio 29, 2020

Izaro. Tras el Tiempo Ausente. -

domingo, junio 7, 2020

Eduardo Casanova. ¡Viva la diferencia!

Pieles

“Pieles” es la película española más inclasificable del año gracias al arrojo de su joven director, el actor Eduardo Casanova, que ha contado con Candela Peña, Ana Polvorosa y Jon Kortajarena para convertirse, gracias al maquillaje y las prótesis, en seres de apariencia poco convencional en su ópera prima, que ya ha desfilado por los festivales de Berlín y Málaga.

¿Con qué actitud hay que ir a ver “Pieles”? Es una película que la gente necesita ver. Puede que suene egocéntrico y un poco soberbio: no es mi intención y no quiero ser así. Creo que es un film que te rompe algo, te genera una pregunta, y eso es bueno. Estaría genial que la pusieran en los institutos. Es sobre gente diferente, hecha por gente diferente, para que la vea gente a quien le cuesta ver lo diferente. Porque cuando te cuesta tolerarlo y ves algo que habla de la diferencia, te conviertes en mejor persona y eres más feliz.

Tu película llega en un momento de exaltación del físico. Estamos en un momento muy injusto con el físico. Leí que una mujer se quería poner una nariz de cerdo, pero su cirujano y su psiquiatra no se lo permitían: me parecía perturbador, porque es su propio cuerpo. Me dan ganas de llorar porque no podemos ser nadie. Estamos viviendo un momento injusto con nosotros mismos, con nuestro físico, y nuestro discurso, consciente o inconscientemente, se ve acotado por una conspiración, por una fuerza mayor, por un constructo social que es peligroso; pero “Pieles” sale de despojarme también de todo constructo físico y moral.

También es un canto a la libertad ¿no? Sí, y al respeto. A mí no me han respetado muchas veces, y yo no he respetado, pero cuando te sientes diferente lo pasas como una mierda. Y hay que respetar a la gente, por muy extraña que nos parezca. Hay un chico en la película, que hace un cameo, que está operadísimo. No he oído más comentario sobre él de qué asco, qué horror. Es alguien que quiere ser así. Hay que hacer ese ejercicio de libertad personal, de despojarnos de cómo entendemos las cosas.

La figura de los padres es bastante cañera en tu film… La de la madre, la del padre no, que está feminizado. Es que las madres son un tema… Hay algo que me perturba mucho y que tiene que ver con el horror envuelto en rosa: el exceso de amor, que es también peligroso. Y la competición madre-hijo y lo que hereda el hijo de una madre: no te puedes desprender de ella ni siquiera cuando te desprendes, cuando vas al psicoanalista y vives solo, te haces la comida, y tienes tu dinero… pero tu madre está ahí, está dentro y es Darth Vader.

Como dicen en “Animales nocturnos”: “Ten cuidado, no vayas a convertirte en tu madre”. La madre es un tema complejo, me obsesiona. Es un personaje que justifica cualquier género: una película de terror, un drama, una comedia… Y siempre hay una: a Charles Manson le abandonó la suya, Hitler tenía problemas maternales y Kennedy también. Es un elemento extraño. Yo soy hijo único, una réplica de la mía, igual de obsesivo. Ella salía en “Carmina y amén”, era el personaje de Teresa, con el hijo deficiente.

La madre que nos parió… Es que nos pare: con su propio coño. ¿Cómo no va a ser raro eso?. Texto de Alfonso Rivera.

Deja un comentario