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Romo Kultur Etxe. Luces y sombras.

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Años atrás, el ayuntamiento de Getxo decidió remodelar la plaza donde estaban las Escuelas de Santa Eugenia, que se estaban usando como aula de cultura y centro vecinal, para lo cual convocó y resolvió un concurso de forma unánime a favor de la propuesta de un edificio inspirado en los acantilados de la zona, resuelto mediante vidrio y chapas perforadas de acero Corten.

El edificio irrumpe en el espacio urbano de forma protagonista focalizando todas las perspectivas, no solo desde la plaza sino desde las calles laterales. A ello contribuye en buena medida la homogeneidad de la escala urbana de su entorno y de su arquitectura.

Uno de los puntos de partida que conlleva la idea de los concursos suele ser recoger lo cercano, lo vernáculo, el locus y recrearlo en un elemento, en un detalle e incluso en la propia forma arquitectónica del edificio. La referencia a los farallones pelados de Punta Galea, no deja de ser un recurso, más o menos acertado, para justificar la presencia de un edificio “de piel”, de esos en los que la fachada se recubre para establecer un diálogo de transparencias o permeabilidades entre el exterior y el interior, quizás más propios de otras culturas que, sin embargo y por efecto de la globalización, se van extendiendo por doquier. En los últimos años son cuantiosos los ejemplos de edificios de este tipo y algunos de ellos en nuestro propio territorio. Unos emplean un recubrimiento metálico o de madera, otros vítreo e incluso de maromas, provocando múltiples efectos. Por nombrar algunos, desde el Caixa Forum de Herzog y de Meuron o las obras plegadas de Amann, Cánovas y Marruri (también en acero Corten), hasta al Grand Theater de Albi de Dominique Perrault o casi cualquier obra de Shigeru Ban. Demostrando con ello que las posibilidades parecen ser infinitas, solo limitadas por la propia imaginación de los proyectistas.

En este caso, si bien falta por ver el efecto de iluminación desde el interior, el hecho de alternar la chapa lisa de acero Corten con otros planos del mismo material en chapa perforada hace prever efectos interesantes a este respecto. Además de los propios derivados del paso del tiempo y de la oxidación característica de este tipo de acero que se van intuyendo.

Al interior, el protagonismo lo toma la escalera principal, desarrollándose de forma libre sobre el espacio central de entrada.

Se suman al conjunto una serie de detalles no menos desdeñables, como son el hecho de reproducir la huella del edificio en el pavimento, con fidelidad a la proyección horizontal de sus paramentos volados, y el guiño que supone el desencuentro en la esquina que queda volada ingrávida a escasos centímetros de su continuidad en el suelo.

En todo caso, y alejándonos de toda la polémica suscitada al respecto del edificio y de sus costes, a mi parecer resulta, en conjunto, una respuesta adecuada que justifica la rotundidad de la propuesta, aunque solo sea por el intento de salir de la rutina que se viene imponiendo en los últimos tiempos de crisis. Entre otras cosas, no se puede entender la referencia a los acantilados de Punta Galea en un edificio de escasa altura.

Quizás solo falte un “Gulliver Park” al modo valenciano ocupando la plaza a los pies del edificio, náufrago arribado a las arenas de Punta Galea, quién sabe.

ROMO KULTUR ETXEA EN GETXO.

Autores: Aitor Elorduy y Gabriel Chapa.

Ubicación: Kresaltzu Kalea. Romo. Getxo.

Lo mejor: La imagen referencial del edificio.

Lo peor: Las luminarias del hall de entrada.

Un detalle: El mostrador de entrada, reproduciendo los planos afacetados de fachada.

Texto de Leonardo Ignacio González Ferreras.

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