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María Ripoll. Con buen karma.

karma

La directora de “Ahora o nunca” recupera el espíritu de “Lluvia en los zapatos” en “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas”, adaptación de una novela de Laura Norton con Verónica Echegui como desbordada protagonista.

El título es muy descriptivo. Sí. Nadie se quejó de que fuera largo porque es el título de la novela y describe perfectamente el mensaje de la película. A Sara le va todo mal y tiene que cambiar para aprender a hacer mejor las cosas.

¿Cómo describirías el estilo de Laura Norton, para el que no la conozca? Creo que su característica principal es esa, que describe la circunstancia de ser mujer de una manera muy sentida y que todos nos podemos sentir identificados con lo que explica. También los hombres.

¿En qué medida ha colaborado la autora en la película? Hemos tenidos varias reuniones. Es una persona muy colaboradora y muy abierta y, siendo que podría tratarse de la espectadora más crítica, le ha encantado.

¿Te ha resultado fácil o difícil la adaptación? Es una novela que parece improvisada, muy espontánea. Usa una manera de contar las cosas con la que me siento muy identificada. He tratado de respetar su narrativa y me ha sido fácil. Simplemente he intentado buscar la verdad en todas las situaciones.

Creo que antes de Verónica Echegui pensaste en Clara Lago como protagonista. Hubo varias propuestas de actrices protagonistas pero al final ha sido conveniente que lo haya hecho Verónica porque para mí ha sido un hallazgo divino. Es una persona que aporta mucho, que participa, que da muy buen rollo. Aunque no fuera la primera opción, Verónica ha sido la mejor opción.

¿Has cuidado especialmente los colores y la estética del filme? De alguna manera la historia te lleva a una estética preciosista porque la protagonista trabaja en una tienda de plumas en el barrio de Malasaña. No es un preciosismo esteta e impuesto sino que sale de la propia historia y del propio personaje. Pero lo más bonito es cómo están los actores en la película.

También habéis rodado en Hong Kong. Han sido dos localizaciones muy diferentes entre sí. Todo suma y resta. Ha habido muy buen karma en la película desde el primer día de ensayos hasta que hemos acabado. Es duro rodar en China, con cuarenta y dos grados y una humedad asfixiante pero aún así hemos acabado muy satisfechos.

¿Crees que en el cine para jóvenes se incide demasiado en los mismos estereotipos? Sí, esta es una comedia romántica muy alejada de los estereotipos. Se puede ser comercial en una comedia romántica y llegar tanto a hombres como a mujeres pero a la vez ofrecer algo un poco diferente.

Estudiaste cine en Los Ángeles. Desde los catorce años tenía muy claro que me quería dedicar a la dirección de cine e irme a Los Ángeles me fue muy útil para enfocarme hacia eso. Salir a ampliar miras es algo muy bueno para poder contar historias. Texto de Roberto González.

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