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Estirpe. ¡Esto no es el Capitán Trueno!

Estirpe

Tres niveles narrativos convergen en el primer largometraje de Adrián López. Directores y actores profesionales como Silvia Alonso o Sergio Peris-Mencheta participan en este filme sobre la adaptación al cine de “Estirpe”, un cómic ficticio. Hablamos con el realizador.

¿Por qué elegiste contar esta historia en una película y no en otro medio? Cuando vine a vivir a Madrid fue con la idea de estudiar cine y no terminé la carrera. No hice ese gran corto que supuestamente te lanza al estrellato. Hasta que de repente vino Carlos Vermut y me preguntó si quería echarle una mano con su primer largometraje, “Diamond Flash”. Me dio un papel pequeñito de camarero. Cuando vi los resultados que tenía con pocos medios me hice cargo de que la tecnología actual te permite hacer muchas más cosas con muchísimo menos presupuesto. Por eso se me ocurrió mezclar varias de las ideas que tenía para cortos y hacer un largometraje. De ahí que tenga varios niveles narrativos porque era una combinación de muchas cosas.

No todos los actores y directores que aparecen son conocidos por el gran público. He leído alguna crítica que decía que me preocupaban más los cameos que la historia y no es verdad. Todos los que salen aportan información que es útil para la historia. Da igual que sea Nacho Vigalondo o Joaquín Reyes, en realidad están contando cosas que ayudan al argumento. No es gratuito. Están poniendo en contexto qué supuso el cómic de “Estirpe” para ellos.

¿Cómo fue el casting de los actores profesionales? A medida que escribía el guión iba poniéndoles cara a la mayoría de los actores porque eran amigos. Con una excepción que fue la de Ciclón. Sergio Peris-Mencheta apareció un día en el rodaje y me dijo: “Mira, tío, estoy gordísimo y no me voy a poder meter en un traje de superhéroe ni de coña, pero qué te parece si lo justificamos de esta manera”. El casting que se ve en la peli es la prueba real para ver quién iba a sustituir a Peris-Mencheta en el resto de la película.

En la película se trata el tema de las adaptaciones del cómic al cine. Hay quien defiende que han de ser muy fieles y hay quien piensa que calcos como “Sin City” o “Watchmen” no tienen ninguna personalidad. ¿Cómo te posicionas? Es algo que me fascina desde siempre. Recuerdo salir de ver “La historia interminable” de pequeño cagándome en todo porque me parecía que habían hecho una aberración con la adaptación. Son lenguajes diferentes y cuando se traslada algo escrito al cine tienes que utilizar las herramientas que te da el lenguaje audiovisual. Pero se puede hacer. Para mí el corto de Borja Crespo “Snuff 2000”, basado en los cómics de Miguel Ángel Martín, es uno de los ejemplos arquetípicos de traslación del cómic a la pantalla. Lo que pasa es que juegan muchos factores como la intención de los productores para tener más audiencia. Además están los egos del guionista y del director, que quieren dar su visión. También es cierto que puedes inspirarte en un cómic y hacer otra historia muy buena que no tenga nada que ver, que la obra de partida sea sólo la base.

La película no ofrece una visión muy positiva de la industria. No extraña que hayas apostado por el crowdfunding.  Usamos el crowdfunding para no tener que dar explicaciones a nadie sobre cómo se iba a monetizar… Por suerte o por desgracia el mundo audiovisual no es nuestro principal trabajo así que nos hemos permitido contar la historia de la manera que hemos querido. Lo que más me preocupa es que el mensaje llegue al espectador. En el fondo es una historia sobre la ilusión y las segundas oportunidades. Texto de Roberto González.

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