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February 24, 2020

Sueño de una noche de verano. Teatro al aire libre.

suenonoche

Fernando Bernués e Iñaki Rekarte dirigirán a un equipo de más de 80 personas que cada noche harán posible un espectáculo que fusionará teatro, danza, música y gastronomía en el parque de Cristina Enea de Donostia.
¿Que podremos encontrar de diferente en esta adaptación de Shakespeare a parte del escenario? Además de la sugerente itinerancia nocturna por el parque Cristina Enea, la mayor peculiaridad de nuestra adaptación es que el público no acude como mero espectador si no como un invitado más a una boda civil contemporánea: la de Hermia y Demetrio.
Habéis apostado por un escenario peligroso teniendo en cuenta el clima de Donostia y sus tormentas veraniegas. ¿Por qué? Nosotros, mas que por un escenario peligroso, hemos apostado por un escenario fascinante. Claro que sopesamos la complicada climatología pero sin ese riesgo no es posible la recompensa de una propuesta extraordinaria. En una Capitalidad Cultural cierta dosis de osadía es imprescindible.
¿Se hace más divertido trabajar cuando es una obra cómica o el género es lo de menos? Sí, creemos que el género es lo de menos. Lo importante es que la obra sea buena, como es el caso. Trabajar con buen material es un regalo, porque aunque es un reto enorme, bucear en él buscando las respuestas necesarias para su puesta en escena es un ejercicio fascinante. En términos generales, creemos que te puedes divertir mucho ensayando una tragedia y aburrir mucho ensayando una comedia, independientemente del resultado final.
Es un espectáculo que fusiona teatro, danza y música. ¿Qué tipo de complicaciones se pueden tener al juntar todas estas disciplinas? “Sueño de una noche de verano” es una obra que no sólo permite el encuentro de disciplinas sino que invita a ello… La única dificultad de una propuesta tan multidisciplinar, además de la complejidad en la coordinación, es que todas ellas “respiren” con coherencia y persigan un mismo empeño artístico.
Los espectadores vivirán una experiencia multisensorial, pero, ¿cómo se les permitirá participar activamente en parte de la obra? El público va a asumir un rol al comienzo del espectáculo, el de invitados a una boda. Esto va a permitir a los espectadores tener un punto de vista distinto sobre las cosas que sucedan y mantener una relación distinta con los protagonistas de la función. Esperamos que la función sea para el público un viaje, en todos los sentidos.
A la hora de escoger el reparto de la obra, ¿cómo adjudicasteis a cada actor el personaje? Hicimos un análisis de la obra y en función de las características que imaginábamos en cada personaje, empezamos a confeccionar el reparto. Nos condicionó, sin duda, la necesidad de que fuesen bilingües (euskera-castellano) y la conveniencia de que viviesen en Donostia o alrededores, por cuestiones de presupuesto.
¿Por qué es especial esta obra para Donostia 2016? Si es especial, tendrán que decirlo desde Donostia 2016. Para nosotros va a ser especial por las extraordinarias circunstancias en las que se va a ofrecer. Desde el punto de vista de la experiencia del público, va a ser una especie de aventura. El riesgo de la climatología está ahí, pero creemos que parte de la emoción radica también en eso. Podríamos haberlo programado dentro del Victoria Eugenia y asegurarnos todas la representaciones, pero estamos intentado hacer otra cosa. En muy contadas ocasiones tenemos la oportunidad de ver espectáculos o proyectos tan singulares y creemos que es una oportunidad que la gente no debería dejar pasar. Además, no nos olvidamos de que Shakespeare es Shakespeare, y que, precisamente en 2016, hace 400 años que falleció dejando, posiblemente, el mayor tratado sobre la contradictoria condición humana. Texto de Nerea Ruiz

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