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domingo, junio 7, 2020

Nuevas oficinas municipales en Vitoria-Gasteiz. Un coliseo de nuestra era.

OFICINAS AYUNTAMIENTO VITORIA 019

Lo que en su día fue una necesidad, la de evitar el viento del norte, en el momento de fundación de la ciudad, se convierte en un acierto que posibilita orientaciones adecuadas. Se trata de reeditar, a su debida escala, la huella urbana de la almendra medieval de su casco histórico, en la propia traza del edificio. Algo simbólico que no deja de tener su poética, aunque no parece ser suficiente como para suponer el leitmotiv de la composición del edificio. La imagen que se puede percibir cuando se contemplan sus fachadas curvadas y continuas, en su superposición de niveles, remite de alguna manera al anfiteatro del Coliseo Romano. Por otro lado, resulta igualmente ambicioso el hecho de que todos los procesos administrativos de la capital alavesa vengan a ubicarse en este único edificio, lo que también parece remontarnos a la centralidad administrativa de la Roma antigua.
Más allá de estas divagaciones, cabe destacar en el resultado final el juego volumétrico desde su fachada de acceso público, la más ligada a la trama urbana situada al sur. Se presenta un cuerpo en una sola planta adelantado (salón de actos) que refuerza la idea de las fachadas laterales convergentes hacia la entrada. Esta confluencia queda justificada en el interior con la presencia de un gran espacio central de espera con una iluminación cenital mediante lucernarios corridos. Hay algo de circo o de teatro barroco en el interior, si bien en sentido inverso. La planta primera a modo de palco corrido se asoma sobre el patio de butacas y ambos hacia el acristalamiento de la fachada principal que se correspondería con la escena. Es de destacar, también, la biblioteca de la planta superior, que en una cierta ingravidez material, parece levitar sobre la concavidad del espacio exterior que forman las fachadas interiores abiertas hacia el sur. Llama la atención la integración a modo de acceso temporal del tramo existente entre el volumen del cuerpo del salón y el resto del edificio con cierres en amplias correderas en el interior, el Salón de Actos se configura con una continuidad material y formal en sus cerramientos interiores, lo que es de por sí un acierto, por lo que supone de contención, ajustándose a lo más necesario, fuera de ostentaciones o mayores pretensiones. La fachada concebida con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, presenta un elemento que viene a ser recurrente últimamente en varias obras como son los paneles verticales de chapa perforada, que conforman en definitiva la imagen final en una sinfonía de claros y oscuros.
Desde el punto de vista de la forma de organización del trabajo en las propias oficinas administrativas se opta por evitar la multiplicidad de despachos cerrados, creando un espacio continuo de despacho de múltiples puestos de trabajo asociados a la ventana corrida de fachada, concebido como oficina paisaje. Texto de Leonardo Ignacio González Ferreras.

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