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Ciro Guerra. Viaje espiritual a lo más profundo de la Amazonia.

ABRAZOGRAN

“El abrazo de la serpiente” ha hechizado a medio mundo, con nominación al Oscar como mejor película de habla no inglesa incluida. Hablamos con su director.

“El abrazo de la serpiente” ha quedado finalista a los Oscar, colofón de un año de galardones que se inició en Cannes… Yo no esperaba nada, con lo cual ya estamos bien servidos y muy a gusto con todo lo que ha gustado a público y crítica, porque sabíamos que era un film exigente porque plantea al espectador una experiencia única y conecta de modo espiritual profundo con el hombre de hoy.

Pero… ¿qué sucede con el cine iberoamericano, que está cosechando tanto éxito internacional? Aquí en Colombia está surgiendo una generación de cineastas jóvenes que, gracias a la ley del cine de hace diez años, podemos hacer las películas que soñamos; son films propios y honestos, hablando de esa Colombia que no aparece en los medios de comunicación. Es un cine fresco en un panorama mundial donde abundan los remakes y estas historias contadas de forma diferente llegan a conmover. Creo que los cineastas mejicanos fueron los primeros en tener gran proyección y nos abrieron el camino al resto de Iberoamérica, donde hay mucho potencial cinematográfico.

¿De dónde surgió el deseo de rodar una película tan especial como ésta? Yo venía de rodar películas personales y ahora quería hacer lo contrario: realizar un viaje hacia lo desconocido e invitar al espectador a que me acompañase. Pues los colombianos conocemos poco el Amazonas, mientras otros países, como Brasil, han tenido relatos alrededor del río, mientras en nuestro país los pueblos amazónicos han sido silenciados. Quería conocer las historias de ese lugar, su cultura y su alma, y retratarlas, lo cual me llevó a un proceso de investigación, búsqueda y aprendizaje que duró, entre estudio, escritura y rodaje, cinco años.

¿Con qué criterio decidiste rodarla en ese bellísimo blanco y negro? Mi inspiración fueron las viejas imágenes de los expedicionarios. Además, no sería posible reproducir el color de la selva de manera fiel, pues las tribus tienen hasta cincuenta palabras para nuestro “verde”. Así que queríamos que el espectador se lo imaginara, con lo que se acercaría más a la realidad.

“El abrazo de la serpiente” está siendo comparada con el cine de Herzog, el de aventuras e incluso con “Apocalypse now”… Tratamos de alejarnos de referentes para nutrirnos más de la vida. Yo crecí viendo películas de Herzog, pero aquí planteo una nueva mirada: la de las comunidades indígenas, que hasta ahora no han sido escuchadas. La película no emite sólo un mensaje ecologista, pues los pueblos antiguos tienen mucho que decirle al hombre de hoy: que se encuentre consigo mismo, porque estamos en medio de tanto odio y crisis que debemos buscar respuestas espirituales.

El viaje, el río y los sueños son los pilares de la película. El cine es una máquina de sueños también: para los indígenas, los sueños son tan importantes como la realidad. Con todos estos elementos hemos intentado que la película indujera al espectador a un estado cercano al trance. Texto de Alfonso Rivera. Fotografía de Andres Córdoba.

“El abrazo de la serpiente”, dirigida por Ciro Guerra, con Jan Bijvoet, Brionne Davis y Antonio Bolívar, se estrena el 19 de febrero.

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