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domingo, junio 7, 2020

Ruper Ordorika. Rock sin prejuicios.

Ruper

Historia viva de la música euskaldún, Ruper Ordorika es uno de los cantautores vascos más reconocidos de las últimas décadas. El músico oñatiarra vuelve, como cada año, al Kafe Antzokia, en un concierto que ya se ha convertido en una cita ineludible para sus fieles seguidores.
Me imagino que ya estarás preparando el concierto del Antzoki, que parece haberse convertido casi en una tradición navideña… Sí, la verdad es que todos los años desde que se abrió hemos tocado allí por lo menos una vez. Para mí, el Kafe Antzokia es un sitio muy especial que, con los años, se ha convertido en mi casa en Bilbao.
¿Tienes preparado algún repertorio especial para este bolo? Es un privilegio tener asegurado este concierto en Bilbao todos los años. A veces, vas cambiando el repertorio o haces lo que quiere la gente. Si te digo la verdad, hasta pocos días antes del concierto, no sé lo que voy a hacer exactamente, pero seguro que hay algo diferente de lo habitual.
Como músico siempre te has caracterizado por buscar cosas nuevas… Así es. Para mí esto es un aprendizaje y siempre quieres buscar nuevos caminos.
A lo largo de tu carrera siempre te has movido entre la canción tradicional vasca y el rock americano. Sí, yo trabajo en base a una línea vertical y una horizontal. La vertical es la que me ata a mis orígenes y a mi elección por la lengua vasca. Por otro lado, la horizontal es la que me ata a mi tiempo, que es el tiempo del rock, que para mí no es un riff determinado, sino una actitud. En mi caso yo he grabado con muchos músicos americanos y he tocado y he vivido allí pero casi todo lo anglosajón que había escuchado antes de ir, curiosamente, venía de las islas británicas, nos llegó antes Rory Gallagher que Muddy Waters, por ejemplo.
¿Y cómo es trabajar con estos músicos? Es lo mejor de la música: poder tocar con gente a la que admiras y poder aprender de ellos. En el caso de los músicos americanos para mí fue una revelación encontrarme aquella gente cuando fui por primera vez. Tienen otro modo de entender el trabajo, normalmente saben lo que hacen y son muy desprejuiciados. En el mundo anglosajón tienen la historia del rock y del rhythm and blues tremendamente interiorizada, aunque ellos se dediquen a hacer cosas distintas.
Supongo que con esta gente todo será más sencillo… Tienes que saber muy bien lo que quieres…mejor dicho lo que no quieres y explicárselo bien. Puede sonar a tópico pero sí es cierto que la música está por encima de las barreras y al final aquí tocamos todos y estamos para eso.
Comenzaste trabajando con escritores como Atxaga o Sarrionaidia. ¿Qué importancia das a las letras en tus canciones? Para mí la canción es un género literario en sí mismo: bebe de la poesía, de la prosa… pero no es ni una ni otra. Todos recordamos letras que, unidas a una determinada melodía, funcionan en nuestro corazón y que en el papel no nos dice gran cosa, y al revés.
¿Crees que todavía hay prejuicios con el rock en lenguas minoritarias como el euskera o el catalán? Más que prejuicios, es que el inglés ha entrado por los poros de la música popular a la que nos hemos aferrado. En ese sentido, yo también he sido un colono, anglófilo total, porque necesitaba comprender lo que decían esas canciones que tanto me gustaban. Pero los euskaldunes somos conscientes de lo que hay y sabemos que, cuando escogemos el euskera, recogemos el eco de una pequeña comunidad que entiende de otra manera lo que haces. Fue una elección y tengo tanto que aprender que ni me planteo el cambio. Texto de Sergio Iglesias.

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