My Twitter Feed

December 5, 2020

NOTICIAS FLASH:

Juanma Bajo Ulloa. En terreno inexplorado. -

jueves, diciembre 3, 2020

30 Monedas. Los Evangelios Apócrifos de Álex de la Iglesia. -

lunes, noviembre 30, 2020

Historias Lamentables. Así (no) son las cosas. -

lunes, noviembre 30, 2020

Dear Werner. Una odisea cinéfila. -

lunes, noviembre 30, 2020

A media voz. Amiguísimas para siempre. -

lunes, noviembre 30, 2020

My Mexican Bretzel. Las verdades de Vivian. -

lunes, noviembre 30, 2020

Twinterview a Inés Hernand. -

lunes, noviembre 30, 2020

Living Postureo. Muy válidos. -

lunes, noviembre 30, 2020

A Tale of Paper. Un cuento de éxito. -

lunes, noviembre 30, 2020

Gatibu. En la música está la salvación. -

lunes, noviembre 30, 2020

Soleá Morente. Evolución natural. -

lunes, noviembre 30, 2020

Nøgen. Debajo de todo. -

lunes, noviembre 30, 2020

Hesia Urraturik. Xabier Lete In Memoriam. -

lunes, noviembre 30, 2020

Cayetana Guillén Cuervo. En los zapatos del otro. -

lunes, noviembre 30, 2020

Brodas Bros. Bailando por el mundo. -

lunes, noviembre 30, 2020

Mercedes deBellard. Retratando a la guardiana de Mazoka. -

lunes, noviembre 30, 2020

Antimanifesto. El movimiento ciudadano ante el poder autoritario. -

lunes, noviembre 30, 2020

Álvaro Siza. El maestro de la luz. -

lunes, noviembre 30, 2020

Xbox Series X, la madurez llega a las consolas. -

lunes, noviembre 30, 2020

Moda: hoy me quedo en casa. -

lunes, noviembre 30, 2020

Iris Apfel. El estilo no entiende de edades.

Foto Marcus Neiman

Esta neoyorquina de 94 años, compite en estilo con las it girls del momento. Realizó trabajos de diseño y restauración en la Casa Blanca para nueve presidentes, y en el 2005 hizo una exposición en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, con más de 300 prendas y accesorios de su colección personal.
¿Cómo empezó tu pasión por los tejidos? Todo empezó de pequeña. Nos reuníamos en casa de mis abuelos paternos, y mi abuela para tenerme distraída, me llevaba a una habitación, donde tenía un montón de sacos con diferentes trozos de tela. Me pasaba allí horas, mirando las telas y combinando texturas y colores. Sin saberlo, fue una manera de recibir educación en ese campo. Hace poco me hicieron la misma pregunta, y hasta ese momento, no me había dado cuenta de que mi amor por los tejidos empezó de esa manera.
A mediados de este año se estrenó “The rare bird”, un documental del grandísimo Albert Maysles, donde se puede ver tu día a día. ¿Como surge la idea de hacer este documental? Fue a raíz de una exposición que hicieron con mis prendas en el MET (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York) en el 2005. Allí conocí a una mujer de Texas, que se enamoró de un trabajo de moda que estaba realizando con los alumnos de la Universidad de Texas. Esta señora conocía a Albert y le empezó a hablar sobre mí. Estaba súper interesado con todo lo que hacía y aunque al principio le dije que no me interesaba, tras conocerle a él y a su equipo, acepté.
¿Y cómo fue el proceso, porque fueron cuatro años de rodaje, no? Fueron cuatro años en espacio temporal, pero no de trabajo diario consecutivo. Albert me acompañaba a todos los eventos que consideraba interesantes y fue así como lo hicimos. Cuando vi el resultado en el New York Film Festival, quedé impresionada, y es que no hay que olvidarse de que Albert Maysles es el padre de los documentales y tiene una grandísima reputación.
Has mencionado la exposición del MET. ¿Cómo hiciste la selección de las piezas que se mostraron? Al principio tenía que ser como una especie de exposición sobre accesorios, pero se dieron cuenta de que no tenía mucho sentido mostrarlos sin un contexto. Así que me pidieron que llevara algunas de mis prendas. Eligieron las que más les gustaron, y lo que hice fue ir encajando los accesorios con las diferentes prendas.
¿Hay alguna pieza de la que nunca te desprenderías? Nunca tienes que decir nunca. Una vez me dijeron, que nunca estás aquí en la tierra para siempre. Guardo las piezas, y cuando muera, a ver si puedo redirigirlas en la dirección correcta y en el lugar correcto.
Alguna vez has comentado que vestirse es un acto espontáneo. Lo has llegado a comparar con el jazz… Lo que tienen en común mi forma de vestir y el jazz, es que todo es improvisación. El jazz toma una pieza y la reinterpreta. De hecho, me lo comentó una persona en una exposición, y me gustó tanto la comparación, que ya la he hecho mía. Yo siempre digo, que es mucho más importante estar feliz que ir bien vestida.
Fuiste una de las primeras mujeres en usar pantalones vaqueros. ¿Puedes contarnos la historia sobre tu primer par de vaqueros? Sería en el año 1940. Por aquella época estudiaba en la Universidad de Wisconsin. Entonces los tejanos solo los llevaban los trabajadores. Pensé que podrían quedarme bien con una camisa ceñida que tenía en color naranja, un pañuelo y unos pendientes de aro que tenía súper grandes. Fui a la tienda a comprar unos, y el de la tienda no me los quiso vender, porque decía que era ropa de trabajo y que las mujeres no llevaban esos pantalones, y me echó de la tienda. Pero yo soy muy insistente, y después de varias semanas, para librarse de mí, el vendedor acabó por venderme unos. Cuando me los puse con mi camisa y mis complementos, todo el mundo me dijo que me quedaban muy bien.
¿Entonces, se puede decir que pusiste de moda que las mujeres vistiesen con vaqueros? Hay mucha gente que admira las cosas que haces, pero al final se siente asustada y no se atreve a llevar lo que te pones por vergüenza a que les miren.
¿Aún los tienes? Ese par en concreto no lo creo. ¡¡Sí que acumulo cosas, pero no tantas!! ja,ja,ja,,, Tengo muchos tipos diferentes de vaqueros de cuando empezaron a estar de moda. Desde básicos, desgastados, baratos y mas caros. Creo que los pantalones vaqueros son geniales.
Has vivido muchas décadas. ¿Qué opinas sobre la moda actual? Yo no sé si es la peor década, pero diría que es una de las peores. Hay tan poca creatividad, y todo lo que hay es caro y de mala calidad. Toda esa época de los 50´s, los 60´s con Balenciaga… todo eso ha desaparecido. Ahora todo lo hacen las máquinas, todo es de importación, es con diferencia una de las peores décadas.
¿Cuál crees que es el principal factor de que el estilo se esté desvaneciendo? El estilo es una actitud que hay que cultivarla. Hoy en día la gente no se molesta en hacerlo. De hecho, creo que el estilo está desapareciendo por la falta de originalidad y creatividad. Hoy en día todo es estándar, todo el mundo va igual. La prensa de moda te dice lo que tienes que ponerte y la gente lo hace, porque no les gusta cometer errores al vestir ni sentirse juzgada. Texto de Nagore Garamendi. Fotografía de Marcus Neiman.

Fotosmoda

Deja un comentario