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Kiko Amat. Confesiones de un periodista atribulado.

Kiko_libro3 © Alberto Gamazo

El novelista y columnista catalán acaba de publicar “Chap Chap, una antología confesional”, un libro que recoge sus mejores (y peores) artículos con abundante sentido del humor. El escritor ha sido uno de los invitados de la 6ª edición de “Ja! Bilbao”.
¿A qué se debe el título “Chap Chap”? El título lo concebí como un secreto porque me gustan las cosas que no se explican. Al poco de pensarlo algunos de mis amigos me sorprendieron con interpretaciones bastante poéticas y llamativas que superaban a lo que yo tenía en mente. Algunos decían que era el sonido de las lágrimas cayendo y otros el que hacía yo chapoteando sobre el fango de la ignominia…al final todo esto sonaba más divertido y más imaginativo que el significado que yo había concebido. Uno de los axiomas del libro es la lucha contra la solemnidad, de ahí que el título tenga resonancias casi infantiles y de música pop.
El tipo de periodismo que practicas, humorístico y en primera persona, es más típico entre los ingleses. Soy de educación anglófila y allí la primera persona con comicidad es casi inseparable del columnismo. En España esto existía y en Cataluña también pero esta tradición ha desaparecido y ha sido sepultada por una vertiente más solemne y más seria. La gente confunde aburrido con serio. Se puede ser profundo y hablar de grandes verdades utilizando la ironía y la comicidad. Hoy en día lo hacen muy bien Manuel Jabois, de El País, o Pablo Zarracina, de Bilbao, que tiene unas columnas en tono de humor sobre la Semana Grande de Bilbao recopiladas en un libro llamado “Resaca crónica”.
¿Es fácil hacer este tipo de columnas antes de ser conocido? Cuando empecé era algo ninguneado y que se consideraba fruto de la propia impericia. Desde el principio ha habido un sitio para lo que hago pero también es cierto que estaba completamente solo, no había nadie más haciéndolo. La verdad es que yo venía de escribir novelas y eso me daba como un salvoconducto para escribir locuras en columnas, que es lo que he hecho.
¿A quién crees que va dirigido el libro? No me corresponde a mi decirlo. Te tiene que gustar el articulismo de tono humorístico y un poco asilvestrado, mordaz y procaz en primera persona. Si no te gusta esto no te va a gustar nada. Aunque te guste un libro del que hablo como “La soledad del corredor de fondo” te tiene que gustar mi voz. Así que le gustará a alguien al que le guste entrar en este juego y le interese la cultura pop.
Confiesas que no conocías a gente como Paco Plaza o Leticia Dolera antes de entrevistarles. Como decía, yo soy anglófilo, así que hay cosas de la cultura española, de las que no tenía mucha idea. La entrevista en sí no tenía ninguna importancia, lo importante era ver a un sujeto desorientado siendo ninguneado por la industria cinematográfica y sufriendo los ridículos y los agravios que van con esto. Lo mismo con mi entrevista a Juliette Lewis. A mi ella no me importa mucho ni como actriz ni lo que hace con el grupo, pero aquella situación tenía visos de tragicomedia, y ahí está la gracia.
Eres un gran amante de la música, ¿qué escuchas últimamente? Ahora me gustan Nueva Vulcano, Mark Kozelek, Sleaford Mods y Aries, una chica de Bilbao de la que soy muy fan. Texto de Roberto González. Fotografía de Alberto Gamazo.

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