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Counting Crows. Adam Duritz, la voz de la experiencia.

Counting

Adam Duritz, el músico, productor, compositor, vocalista, el tipo de las rastas, el famoso que reconoció que padecía, y se sobrepone, a un trastorno mental disociativo, descuelga el teléfono. Además de ese larga lista de roles, es uno de los integrantes de Counting Crows. De hecho, es su cara más visible. Y por tanto uno de los creadores de “Accidentaly in Love”, el tema por excelencia de la banda sonora de la película “Shrek 2”. Con seguridad, una de las canciones más tarareadas de la historia reciente del cine de animación. Counting Crows estarán en Bilbao, en el BBK, y Duritz tiene claro que será una actuación especial porque si toma la referencia de otros conciertos que han ofrecido en el pasado en España: “la gente nunca quiere irse a dormir”.

Antes de que llegue el fin de semana del BBK Live (del 9 al 11 de julio) en el que Counting Crows pondrá en escena todo su repertorio, la banda tiene que finalizar su gira por Canadá, desde donde Duritz atiende a Aux. El siguiente destino será Europa. Parece una gira de locos, pero Duritz y por ende Counting Crows la viven con tranquilidad. Ya son muchos años sobre los escenarios, muchas vivencias juntos. Counting Crows es un grupo que permanece unido desde que en 1991, Duritz y su compañero de andanzas en una banda anterior David Bryson decidieron apostar por un proyecto diferente, propio, independiente. A ambos se les unieron Charlie Gillingham (teclados), Dan Vickrey (guitarra), David Immerglück (guitarra y banjo), Jim Bogios (batería) y Millard Powers (bajos). Son tantas vivencias las que han compartido que Duritz se siente incapaz de resumir durante la conversación los roles y caracteres de cada uno de ellos. Si tuviese que decantarse por un adjetivo ése es “cercanía”. “Son muchos años”, subraya el músico originario de Baltimore.

A pesar de llevar más de dos décadas ligado al mundo de la música, Duritz considera que la esencia de ésta no ha variado mucho. “Estoy seguro de que hemos cambiado, pero la múisca siempre ha sido un arte así que sólo hay que buscar lo que quieres hacer”, describe Duritz. Esa ha sido la dirección que ha tomado Counting Crows. En palabras de Duritz han seguido su camino que consistía en “simplemente saber donde estás y conocer a dónde quieres llegar”. Un camino marcado por el rock, pero en su vertiente más independiente. Sin seguir las grandes corrientes del estilo y, siempre, con el objetivo de disfrutar de su trabajo.

Duritz reconoce que están ilusionados con participar en el próximo festival BBK Live ya que Counting Crows no va “muy a menudo” a España. Además recuerda que siempre que han tocado en ciudades como Barcelona o Madrid han vivido “una experiencia fantastica”. Le vienen a la mente algunos conciertos que han ofrecido en dichas ciudades. “La gente se entrega en las actuaciones, todo lo que das en el escenario, te lo ofrecen de vuelta”, rememora Duritz y puntualiza que a veces es “increíble” la pasión que transmiten y la forma en que viven las canciones. “Nunca se cansan, nunca tienen ganas de ir a dormir”, sentencia entre risas. Antes de cambiar de tema, no se le olvida, también tienen ganas de visitar Bilbao porque la comida es “muy, muy buena”. No todo va a ser música.

Aunque el BBK es uno de los festivales que tienen marcado en rojo en el calendario, Counting Crows no cambiará su modus operandi. Duritz explica que no les gusta planificar las cosas al milímetro. De hecho, no son una banda a la usanza y nunca tienen el repertorio preparado antes de un concierto. “Nunca sabemos qué canciones vamos a tocar. Lo decidimos justo antes del concierto y haremos lo mismo la noche del BBK”, dice. Quizá sea una de las claves para seguir engachados a la música después de 24 años. Duritz describe con detalle que eligen las canciones, la línea argumental del concierto en cada actuación, en función de los que les apetece tocar unos instantes antes. “Es una forma de mantenernos frescos, de no aburrirnos después de tantas horas juntos, de tocar lo que nos apetece interpretar en el momento”, describe Duritz en relación con los peligros a los que se han enfrentado durante estas dos décadas.

CCrows

“Nunca sabemos qué canciones vamos a tocar. Lo decidimos justo antes del concierto y haremos lo mismo la noche del BBK”.

Counting Crows es una de las bandas más laureadas del rock independiente, pero para Duritz es “difícil” cuantificar el éxito ya que, desde su punto de vista, cada uno lo mide de una forma. Reflexiona. “Hay personas que te miden por el dinero que ganas con tus discos, otros por cuántos álbumes vendes o los conciertos que das”, relata. Pero ese tipo de mediciones y de éxito no le interesan ya que eso no es lo que busca, ni en lo que cree. Es algo similar a la elección de las canciones antes de cada concierto. “Lo importante, lo realmente importante es que un músico o una banda estén a gusto consigo mismos”, subraya. Duritz cree que no puedes fiarte de lo que dicen otros ya que es imposible contentar a todo el mundo.

El éxito de Counting Crows está relacionado con uno de los momentos más especiales para la formación como fue el día en que les propusieron componer un tema para la banda sonora de la película de animación “Shrek 2”. “Fue fantástico recibir esa llamada”, recuerda el músico de Baltimore. Duritz relata entusiasmado y con nostalgia que cuando les ofrecieron esa oportunidad, lo primero que pensó que es que todo el mundo lo vería. Es decir, tanto los padres como los niños que acucidirían a ver el largometraje. Era una responsabilidad importante y a tenor de los hechos (obtuvieron una nominación en 2004 a los premios Oscar como mejor banda sonora) cumplieron con las expectativas. De hecho, “Accidentally in Love”, el tema que salió de aquella propuesta, es una de las canciones que todavía suena en las radios, en la televisión o como sintonía en cantidad de ocasiones. “Cuando compones un tema para una película de animación como Shrek 2, al final esa canción queda para siempre”, destaca Duritz. Considera además que una película como Shrek ayudó a que “Accidentally in Love” permaneciese en la memoria colectiva de todos los cinéfilos.

“Hay personas que te miden por el dinero que ganas con tus discos, otros por cuántos álbumes vendes o los conciertos que das. Ese tipo de mediciones no nos interesan. Lo realmente importante es que un músico o una banda estén a gusto consigo mismos”.

El próximo año Counting Crows cumplirá 25 años, una fecha señalada. Duritz, igual que hace con el éxito, lo toma con sosiego. “Quizá a finales de año comencemos a escribir un nuevo disco”, plantea con dudas. No le preocupa mucho ya que se toman el año como otro cualquiera. El objetivo es disfrutar y antes de entrar del nuevo al estudio les queda una interminable gira por Canadá y Europa, con parada en Bilbao y Estados Unidos. Además de eso, a partir de agosto más de treinta conciertos por los diferentes estados de Estados Unidos, por lo que las fuerzas dictarán cuándo es el momento de regresar al estudio.

En cualquier caso, Duritz espera que Counting Crows siga con la buena salud con la que cuenta en la actualidad. Aunque nunca se sabe, espera que la banda continúe unida durante muchos años. “Cuando eres un niño y sueñas con tocar en una banda de música, no sueñas con hacerlo sólo durante un semana”. Vuelve a reflexionar. Un pensamiento fugaz, ya lo tiene, un símil futbolístico para explicarse de manera más clara. “Es lo mismo que si de niño te gusta el fútbol y, por ejemplo, sueñas con jugar en el Real Madrid”, comienza a argumentar. “Piensas en jugar en el club de tus sueños durante toda tu carrera. Ese es el modo en que nosotros pensamos, esperamos que las cosas que hemos soñado en el pasado, duren para toda nuestra carrera”, sentencia. De momento lo han conseguido y parece que no tienen ganas de bajarse de los escenarios. Texto de Adrián Blanco.

Crows
Counting Crows, con Adam Duritz al frente, es uno de los principales grupos del cartel de la décima edición del festival BBK Live que se celebra en Bilbao entre el 9 y el 11 de julio. Además de ellos, también actuarán Mumford and Sons, Muse o The Jesus and Mary Chain, entre otros.

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