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domingo, junio 7, 2020

Un soviético en la catedral. Días de herrumbre y fútbol.

Soviético

El escritor y periodista Eduardo Rodrigálvarez presenta el libro “Un soviético en la Catedral”, trabajo que hace un repaso novelado sobre los convulsos años 80 en Bizkaia, tiempos complicados para todos pero en los que toda la épica que puede generar el rey de los deportes se concentraba en los triunfos del Athletic de Bilbao.

¿Se puede considerar “Un soviético en la Catedral” una novela histórica? Si bien la acción transcurre hace no muchos años, la situación actual es distinta a la época en la que se desarrolla la trama. En puridad, no se trata de una novela, sino de un repaso histórico de sentimientos, reflexiones, personajes que acaban conformando la relación del autor con un club de fútbol singular como es el Athletic. En ese sentido, me parecía interesante mezclar las inquietudes políticas del autor, en aquellos tiempos, con algo tan liviano ideológicamente como el fútbol. Cómo un prosoviético de la época podía convivir con una fe futbolística. Evidentemente todo ha cambiado: el país, la ciudad, el autor, pero tampoco demasiado. Lo único que permanece inmutable es el Athletic. ¡Qué paradoja!
¿Cuáles son las principales dificultades a las que te has enfrentado a la hora de escribir la novela? ¿Difiere mucho el método de trabajo con respecto a la crónica deportiva? Hay mucha historia latente en Bilbao, en Euskadi, en el Athletic y en el autor como para condensarlas en un pequeño libro. Y condensar siempre supone eliminar asuntos por impericia, olvido o vaya usted a saber… Desde luego, poco tiene que ver con una crónica deportiva ceñida a un momento concreto. Pero una crónica yo la concibo como un micro relato donde se pueden palpar la literatura, las sensaciones y la historia. El estilo de la crónica no se negocia.
El fútbol se ha profesionalizado hasta límites insospechados, Bilbao ha resurgido de su decadencia convirtiéndose en una bonita ciudad en la que la vida es quizás más anodina que la de entonces, el Athletic ha estrenado recientemente un nuevo estadio,… quizás no sean los mejores ingredientes para crear literatura, ¿Ha habido algún hecho o figura relevante en el entorno rojiblanco de los últimos años que diera para una buena historia? La literatura está en las personas más que en los escenarios. Se puede hacer buena novela negra en Noruega y en Grecia, en Estocolmo y en Zeanuri. Aquel Bilbao sombrío era más proclive a la introversión, pero este aparentemente más florido es tan válido como el otro. En el Athletic ha habido muchos personajes que daban para miles de historias, pero creo que el principal es el viejo San Mamés. Allí han latido miles y miles de historias. San Mamés es el personaje ideal para lo que uno quiera: para la novela negra, futbolística, histórica, humorística, para un ensayo sociológico, para un libro de fotografías. Me decía Enrique Castro “Quini”, el famoso ex futbolista, que él sabía que estaba en Bilbao cuando veía el arco. Si no lo veía, no había llegado aunque estuviera dentro de la ciudad.
La inmediatez de las redes sociales, la precarización del mercado laboral y en especial de la profesión de periodista, la aparición del sensacionalismo en el periodismo deportivo, ¿se corre el riesgo de perder la calidad literaria de las crónicas de antaño? El periodismo siempre ha estado en riesgo y siempre lo estará. Hay dos cosas que me preocupan en el periodismo deportivo: una, la tendencia cada vez mayor a hacer periodismo de club, es decir, para defender a un club. Otra, más que el sensacionalismo me preocupa la frivolidad del debate deportivo. Sin duda, el periodismo del corazón, la telebasura ha invadido también al periodismo deportivo. Aun así, creo que siempre habrá periodistas como Segurola, Ramon Besa, Pepe Sámano, Orfeo Suárez, Martí Perarnau, Jon Agiriano, Jon Rivas y un larguísimo etcétera que seguirán rindiendo culto al periodismo y al deporte. Texto de David Tijero.

 

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