Álvaro Murillo. Emoción animal y primaria.

El coreógrafo y creador extremeño se declara autodidacta en la forma de abordar el lenguaje del flamenco junto con la danza contemporánea. Actualmente, está inmerso en su obra ‘Pulse’, que se presentará en los viernes de flamenco del Teatro de Barakaldo.
Presentáis Sita Ostheimer y tú una propuesta vanguardista en ‘Los viernes flamencos’. Es un proyecto atávico y muy primario, aunque el espacio sonoro es más conceptual con electroacústica y le da un toque vanguardista, el pulso es un toque muy flamenco. Se trabajan conceptos como el marcaje o la posición, el compás de soleá y de tango, la rítmica interna corporal. No me gusta llamar contemporáneo al flamenco porque lleva siéndolo mucho tiempo (risas). El baile que yo hago es algo primario y animal, los ritmos son emocionales y profundos. No es un baile con cortes, los loops provocan que el zapateo esté condicionado, que sea algo continuo y de explorar internamente.
¿Por qué lo describes como primario, Álvaro? Yo soy autodidacta, mi forma de bailar está más relacionada con el flamenco de los gitanos que es con quien yo me he formado y me he encontrado, más que del conservatorio. Mi inspiración siempre es muy animal, muy primaria: los pájaros, los toros, los caballos. Desde ese lugar creo yo, desde lo orgánico.
¿De dónde viene el título de ‘Pulse’? Es ese pulso, esa pulsión, un ciclo o tensión que se va generando entre los dos intérpretes, entre Sita (coreógrafa alemana muy conocida) y yo. Su lenguaje es una referencia para el mundo femenino en el arte contemporáneo. Tiene muchos puntos en común con cómo entiendo yo el flamenco. De esos puntos de unión, se desarrolla este trabajo basado en la improvisación pero donde se genera un crecimiento, llegando una explosión de ese pulso. Yo hago lo mío y ella hace lo suyo, estamos en un 2×1 de madera, en un espacio reducido; el nivel emocional y de intensidad aumenta mucho. Un pulso continuo, de la música, con los palos de soleá y tango, que son los palos que más conectados están a la tierra, como de la tensión corporal. Es un debate en movimiento.
¿Qué emociones queréis transmitir juntos en el escenario? Contamos lo que nos ha pasado, nuestra historia. El dúo se ha gestado a lo largo de los años, hemos ido descubriendo muchas cosas juntos y todo con tiempos lentos. Me gusta trabajar lento. Lo podría resumir con una tensión muy animal y feroz, que llega a puntos de tensión y fisicalidad de grandes extremos, hasta que no podemos más. Yo con el zapateado y ella con el sufrimiento.
¿Qué supone para ti volver a los viernes de flamenco de Barakaldo? A mí el País Vasco siempre me ha tratado genial, me gusta volver a esos viernes en el Teatro de Barakaldo, he estado en La Fundición también y trabajé la danza en las residencias artísticas. El libro que escribí en el doctorado ha sido con Espacio Punto De Fuga, editorial vasca. Estoy conectado a Euskadi y me gusta trabajar en el norte. El recibimiento siempre es positivo.
¿Qué sientes antes de salir a escena? Siento un poco de miedo, cuando te vas a expresar y a exponer tu vulnerabilidad, sientes miedo.
¿Qué suena en tus auriculares cuando buscas inspiración? Escucho Spotify cinco horas al día (risas). Me gusta La Niña de los Peines o Camarón y escucho mucha música africana y sudamericana.
Cuéntanos tus hobbies, aparte de la danza. Ahora estoy tocando la guitarra, me gusta la fotografía, hago talleres, veo flamenco y danza, un poco de manualidades, hago esculturas pequeñas, leo mucho… Recomiendo el libro Arqueología de lo jondo, de Antonio Manuel, repasa la huella morisca que ha tenido el Al Andalus y cómo ha influido en el flamenco.
¿Qué es lo primero que haces al llegar al País Vasco? Siempre llego a la Plaza Nueva y voy al Café Bar Bilbao y pido una caña con calamares (risas). Me encanta, siempre hago lo mismo. Les digo “puntillitas, puntillitas”. ¡Sé que las rabas son diferentes!
¿Qué le dirías a alguien que quiera bailar flamenco? Invitaría a que cada uno encuentre su propio lenguaje, que la técnica aparezca después. Hay que currar mucho, pero primero que se juegue mucho, como rollo más circo, ¿sabes? La técnica al servicio de la creación y no viceversa. Texto de Ángela Saiz.
‘Pulse’ se representará el 9 octubre en el Teatro de Barakaldo.



