Rodrigo Sorogoyen. Sosteniendo la mirada.

Este mes de agosto llega a cines ‘El ser querido’, la celebrada película del realizador madrileño que recibió una gran ovación en el Festival de Cannes. El autor de ‘As Bestas’ cambia de registro para mostrarnos una historia de cine dentro del cine en la que unos espléndidos Javier Bardem y Victoria Luengo escenifican una complicada relación entre padre e hija en la que el primero encarna a Martínez, un cineasta tan famoso como problemático. Hablamos con el director de esta película intensa y experimental.
Acerca del reparto, tengo entendido que Victoria Luengo habló con Isabel Peña y contigo en la gestación del proyecto. Por lo tanto, ¿estaba decidido que ella fuera la protagonista desde el principio? Sí, sí, ella estuvo siempre. Es amiga nuestra y la película la queríamos escribir para ella… Y por lo tanto el personaje de Emilia siempre fue para ella. Como luego las películas se alargan y se retrasan hubo un momento en el que en las fechas en las que podía Javier Bardem, no podía Victoria Luengo. Pero lo que decidimos y decimos siempre muy orgullosos es que no hubiéramos hecho la película. O esperábamos a que Victoria y Javier coincidieran o no se hacía.
En cuanto a Javier Bardem aparte de su calidad interpretativa, ¿su elección tuvo que ver también con el enfoque metacinematográfico de la película, al tratarse de una estrella internacional? Los actores, o incluso los jefes de equipo, o las personas en general, encajan siempre por distintos motivos, evidentemente por la calidad interpretativa, es una de las razones principales, pero también hay algo de que, bueno, si tienes a Javier Bardem sabes que la proyección de la película será mayor y más sencilla, aunque nunca se sabe, pero lo que sí nos funcionaba muy bien es lo que tú dices, que necesitábamos a un personaje que inspirara o proyectara la idea de que este tipo es una persona muy famosa. Entonces claro, si coges a un actor desconocido es más difícil y si coges a un actor muy famoso es más fácil. Entonces sabíamos que eso sumaba, pero bueno, lo principal por supuesto siempre es la calidad interpretativa.

«Tener a Javier Bardem supone que la proyección de la película será mayor y más sencilla, aunque nunca se sabe, pero también necesitábamos a un actor que inspirara o proyectara la idea de que es una persona muy famosa. Entonces claro, si coges a un actor desconocido es más difícil y si coges a un actor muy famoso es más fácil».
¿Cómo es tu proceso de trabajo con Isabel Peña? En este caso en concreto , ¿la primera idea surgió de ella y luego la desarrollasteis entre los dos? A veces surge de Isabel y a veces surge de mí. Siempre cuento que ‘As Bestas’, por ejemplo, es una noticia que ella lee en un periódico y me la manda. ‘Stockholm’, por ejemplo, fue una idea mía, ‘Madre’ fue idea mía…en el caso de ‘El Ser Querido’ la verdad que fue una suma de todos, la verdad, queríamos no hacer un thriller, queríamos contar una historia de personas más cercanas a nosotros, no tanto de asesinos, muertos y policías, que es algo lógicamente alejado de nosotros y de repente empezamos a hablar de las paternidades y dijimos, hostia, esto puede estar bien, esto nos interesa a los dos. Es una película que ha nacido de manera bastante coral, luego nos ponemos a conversar los dos como hacemos siempre. Tenemos muchas conversaciones en un proceso de meses de hablar e ir moldeando esa criatura todavía amorfa. Luego viene una fase de estructura en la que también tenemos que estar los dos, pero en lo que es la escritura, sentarse a escribir, siempre toda nuestra vida lo hemos hecho al cincuenta por ciento, ella se reparte la mitad y yo la otra mitad, pero en esta película yo no tenía tiempo, yo estaba trabajando, y es verdad que ella ha escrito más. Es la primera vez que ella escribe más material, por así decirlo, más páginas que yo, pero normalmente solamos hacerlo al cincuenta por ciento.
De todos modos ya lleváis un tiempo evolucionando en esta dirección, ¿no?. ‘As Bestas’ ya era una peli quizá más centrada en historias intimas y menos de género como ‘El reino’ o ‘Que Dios nos perdone’. Y luego claro, también está ‘Los años nuevos’… Sí, sí, vamos un poco en esa deriva. Nos damos cuenta y nos gusta, pero claro, nunca digas nunca, de repente la siguiente película podrá ser un thriller más de género, no pasaría nada. Lo que sí intentamos siempre es contar historias políticas, que tengan algo político que nos interese. Cuando digo político ya te digo, podemos estar hablando de unos franceses que se quieren ir al campo a vivir, y la xenofobia también puede ser eso. Para nosotros eso siempre es un aspecto importante.
El título me parece interesante. ‘El Ser Querido’ también como idea del hecho de ser querido por alguien. Sí, eso lo encontró Isabel también, el título tiene dos interpretaciones, las dos muy interesantes, y la película habla de eso: habla de los efectos, de las relaciones, habla del abandono, por supuesto. Entonces se supone que cuando hay algún ser querido no se le abandona. Entonces tenía muchísimo sentido un título así.

«En esta ocasión no queríamos hacer un thriller sino una película sobre personas más cercanas a nosotros».
¿Qué influencia tuvo Javier Bardem en que la película dentro de la película, titulada ‘Desierto’, tratara acerca del pueblo saharui? Bueno, esto surgió de nosotros y se lo propusimos a Javier, y Javier dijo que encantado, que genial. Incluso nos presentó a gente que nos podría ayudar en la documentación, pero eso no se nos ocurrió a nosotros, a Isabel y a mí, porque estábamos buscando una película histórica. Teníamos todas las posibilidades del mundo sobre qué película iban a rodar nuestros personajes, nuestros protagonistas. Tenía mucho sentido que la película que quisiera contar Esteban Martínez fuese histórica. Luego, dentro de la historia, hay millones de épocas, pero pensamos que tenía que ser algo reciente, algo que nos interpelase a Isabel, a los espectadores y, por último, a Esteban Martínez. Y luego había que hablar de algo de la historia de España, para que Martínez viniese a España a rodar, y entonces se nos ocurrió el mundo colonial, Necesitábamos que se fueran a rodar a un sitio, no podría ser Madrid, donde cada uno después del rodaje se va a su casa. Necesitábamos crear una convivencia dentro de ese rodaje para que padre e hija convivieran en ese espacio. Entonces pensamos, que sea algo colonial, Cuba, Guinea, Filipinas, y luego dijimos… el Sáhara puede estar bien, el desierto, eso puede ser muy sugerente. Entonces cuando lees sobre el Sáhara, y estudias un poco, sale el concepto del abandono, porque España abandonó al protectorado del Sáhara en el 75. Entonces claro, cómo no le iba a interesar a Martínez algo que habla sobre el abandono, aunque sea a un nivel inconsciente. Y por último, ya nos vino, es que encima Javier es un activista del Sáhara, del pueblo saharaui, y entonces pensamos, pues esto nos puede venir muy bien, o al revés… de verdad que hubo un momento en que creímos: a ver si se va a creer Javier que le queremos atar o convencer con algo tan importante para él, tan serio políticamente, pero bueno, al final nos atrevimos y el tío encantado, claro.

«Tenía sentido que el personaje de Esteban quisiera rodar una historia sobre el abandono, aunque fuera de manera inconsciente. Y ahí encajaba que tratara sobre el tema del Sáhara».
Ya has hablado antes de la semejanza de la premisa con ‘Valor Sentimental’. Sé que leísteis acerca del argumento cuando estabais preparando el proyecto pero, ¿en qué estado estaba vuestro filme cuando finalmente viste la película de Joachim Trier ? Yo la vi en el Festival de Cannes porque era jurado, en mayo de 2025, y nosotros habíamos acabado de rodar ‘El Ser Querido’ en abril. Ya estaba rodada, pero no montada. Por un lado me quedé tranquilo porque vi que el desarrollo de ‘Valor Sentimental’ era muy diferente, pero también cuando la vi pensé: “esta película va a gustar y puede petarlo”, pero bueno, la nuestra ya estaba rodada, ya habíamos pasado el duelo y las cartas ya estaban sobre la mesa. Nuestra película es esta, y hemos intentado hacer la mejor película, y la más interesante posible, claro.
A lo largo de la película planteas una experimentación formal, especialmente cuando comienza el rodaje jugando con el blanco y negro y diferentes formatos..Sin embargo, la secuencia inicial , en la que padre e hija se reencuentran, ya tiene otro tipo de experimentación. Por un lado hiciste que los actores se encontraran sin hablar antes y por otro ocultaste las cámaras. Pero también está filmada de una manera especial , haciendo que los personajes cada vez más cerca en el plano. A mí siempre me gusta probar cosas, me gusta llevar al equipo y a los actores a lugares interesantes para conseguir un resultado diferente Si siempre ruedas todo de la misma manera y con la misma gente, como hago yo, terminas haciendo la misma película y la misma escena. Entonces es algo que me lo tengo prohibido, por lo menos intento que no sea así. También te digo, que para que la escena en la que estamos hablando, me parecía que ayudaba muchísimo y tenía todo el sentido con lo que se estaba contando. Era una escena importante, capital en la película, y creo que encajaba muy bien eso. Hay una sensación de que se están tapando, de que están muy cerca, a la vez la cámara está lejos, pero ellos están muy cerca y luego que se están todo el rato tapando, que era lo que a mí me interesaba. No hay mayor presencia que la ausencia. Me gustaba mucho cómo él tapa a ella y cómo ella tapa a él, como diciendo, vale, esta gente no se ha visto y está cada uno en su vida, pero están en sus vidas, ¿sabes? Cada uno en la vida del otro.

«Cuando vi ‘Valor Sentimental’ de Joachim Trier me quedé tranquilo porque vi que el desarrollo era muy diferente, pero al mismo tiempo pensé: esta película va a gustar, puede petarlo. Pero la nuestra ya estaba rodada, habíamos pasado el duelo y las cartas ya estaban sobre la mesa. Nuestra película es ésta, y hemos intentado hacer la mejor película, y la más interesante posible».
Yo tuve un profesor que defendía que las películas eran mejores si el espectador era consciente de que estaba viendo una película… No sé si estoy muy de acuerdo con eso… Pero también, si eres un profesional, es más difícil separarlo, porque yo como profesional del cine estoy viendo todo el rato películas y soy casi siempre consciente, porque te das cuenta de otras cosas, pero hablando del espectador medio, yo prefiero que el espectador medio se olvide de que es una película.
Comentabais que tuvisteis un poco esa lucha a ratos, ¿no? La de no perder la inmersión del espectador en la historia. Sí, claro, claro. Una cosa para mí son las reglas que me pongo yo para contar esta historia y una vez ya con esas reglas hay que intentar que el relato que hemos configurado sea lo más interesante posible para el espectador. Pero hay que jugar con las armas que tenemos, ¿no?. Con las herramientas que hemos pactado tener.

«Si me preguntas a mí, ninguna creación artística puede estar por encima de un ser humano. Creo que todos esos que llamamos genios podían hacer exactamente la misma película sin humillar a nadie».
Uno de los principales temas que aborda la película son los abusos de poder en el ámbito laboral y concretamente en el cinematográfico. A lo largo de la historia del cine ha habido directores , algunos de ellos grandes clásicos, como Kubrick, Bertolucci, o recientemente Tarantino, que han tenido actitudes cuestionables en ciertos rodajes. Aunque se agradece que la película no subraye excesivamente el mensaje, ¿qué opinión tienes tú sobre este tema? ¿Dónde marcarías esa fina línea de lo que se puede llegar a exigir en un rodaje? Bueno, me parece interesante que la película no sea didáctica, eso por supuesto, y que no dé respuestas claras. Pero si me preguntas a mí personalmente, ningún arte puede estar por encima de un ser humano, ninguna creación artística puede estar por encima de un ser humano. El problema es cuando se les denomina genios, que eso cada vez está menos en boga, lo cual me alegra, pero claro, en toda la historia de la humanidad siempre ha habido genios a los que se les ha otorgado demasiado poder. No es porque ellos fueran unos psicópatas, que algunos supongo que lo eran, pero también es que se les ha permitido demasiado. Si me cuentan historias de que Kubrick para hacer esas obras maestras tenía que humillar a la gente, es que no me lo creo. Creo que podía hacer la misma película sin humillar a nadie, ¿sabes? Creo que hay algo ahí también de divertirse, no sé si con el dolor, pero sí con la humillación ajena, sentirse poderosos, y crearse un mito. Cuando uno se crea un mito sigue queriendo alimentar ese mito. Es un poco peligroso y a día de hoy incluso aburrido, la verdad.
La escena de la comida, en la que explota finalmente el personaje de Esteban, ¿se fue alargando cada vez más o ya estaba así escrita en guion? No, siempre fue una escena larguísima, la verdad. Duraba sus quince páginas tranquilamente y terminan siendo quince minutos. Era una escena que se configuró ya de esa manera, no solo la tensión, sino también la angustia. Cuanto más largo haces algo, más angustioso es. Esa escena se tenía que hacer larga tanto para el espectador como para los personajes. Molaba mucho contar en tiempo real lo que implica una toma que falla, otra toma, otra toma… porque eso sí que lo vivimos nosotros a veces en nuestro oficio.

«Era interesante contar en tiempo real lo que implica una toma que falla, otra toma, otra toma… eso es algo que vivimos nosotros continuamente en nuestro oficio».
De nuevo es algo que la película no responde directamente pero , ¿crees que Esteban evoluciona a mejor en el transcurso del filme? Y en general, ¿eres optimista con respecto a que personas con ese tipo de carácter puedan cambiar? Yo creo que sí, que Esteban ha mejorado mucho. Nosotros que conocemos todo lo que ha hecho en su vida (risas) creemos que ha mejorado. Pero bueno, para nosotros siempre ha sido una persona que quiere cambiar como un tigre enjaulado, que se ha enjaulado él mismo porque sabe que es peligroso y que quiere controlarse, pero no puede. Todo eso mezclado con ego, con poder, con orgullo y con esa violencia que tiene él dentro, pues claro, lo metes en una coctelera de tomas, de mal día de rodaje, y puede llegar a pasar eso. Evidentemente él también está afectado por lo que ha pasado con su hija el día anterior, evidentemente. Y hablando en general, yo creo que la gente es imposible o poco probable que cambie completamente pero las personas podemos mejorar, evolucionar, ser más conscientes. Con trabajo se puede. Seguramente Esteban sale de esta película, de ese rodaje, con algo más sano. Vamos, Isabel y yo quiero pensar eso. Que ha servido para algo.
También es llamativo el uso de la banda sonora de Olivier Anson, supuestamente creada para la película ficticia, ‘Desierto’, pero que cobra importancia en la escena del bufé para reflejar algo sobre los sentimientos del padre y la hija. Nos gustaba mucho como pauta y como marca de la película que solo se escuchara la música que escuchasen los personajes. Luego, dicho esto, en la escena del bufé la música obviamente tiene una importancia capital, entonces tú lo marcas en el guion. Y entonces aquí sí lo hicimos, porque tiene una gran importancia dentro de la escena y dentro de la vida de los personajes, sobre todo de Martínez. Aparte de eso no tiene nada que ver con el trabajo que ha hecho Olivier, que ha tenido que componer una música y lo único que yo le di fueron unas referencias cinematográficas de estilo, de hacer una banda sonora al estilo de las bandas sonoras clásicas, de película grande, como muy bonita, al estilo de las bandas sonoras de los años sesenta.
¿Qué tipo de historias crees que tratareis en próximos proyectos? Como te digo, historias políticas, ya sea a nivel macro o a nivel micro, pero siempre películas que hablen del ser humano y del mundo en el que vivimos. Texto de Roberto González. Fotografías de Manolo Pavón y María Heras.

‘El Ser Querido’, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, con Javier Bardem, Victoria Luengo y Raúl Arévalo, entre otros, se estrena el 26 de agosto.



