Locuras paralelas. Encuentros en el espacio-tiempo.

La popular Dafne Fernández es una de las protagonistas de esta comedia psicológica que entrelaza de forma onírica la vida de dos parejas. Por caprichos del destino una persona de cada dúo cruza la frontera de lo irreal y se encuentran en un piso que parece pertenecerles a ambos. Hablamos con la actriz sobre esta sorprendente función dirigida por Paco Mir.
La sinopsis de esta obra resulta de lo más peculiar. ¿Es esta una función de la que conviene saber poco antes de ir a verla? Sí, la verdad es que conviene saber poco. De hecho, la gente cuando empieza la función, no sabe muy bien lo que está viendo, pero bueno, podemos decir que son dos parejas que conviven en el mismo espacio-tiempo. Dos de esas personas pueden traspasar e ir hacia el espacio-tiempo de la otra y ahí empiezan a tener , por así decirlo, una relación de amistad. Es una comedia romántica, pero muy particular. Esta obra gusta muchísimo porque es algo que no se ha visto nunca. O por lo menos algo a lo que la gente no está muy acostumbrada. Además el público se lo pasa superbien, se ríe muchísimo con la función. No es una comedia al uso, pero sí es muy agradable de ver y los espectadores comentan después la jugada. También tiene un final muy sorprendente.
El texto de Gabriela García ganó el Certamen Internacional de Dramaturgia de Secuencia 3, al que se presentaron 128 obras de 10 países, lo que da una idea de su calidad. Sí, el texto original era muy corto y Paco Mir lo desarrolló, pero la idea inicial es de Gabriela y es una premisa muy bien pensada.
Paco Mir dice que son “tres comedias en una”, pero al tener además elementos psicológicos y paranormales, ¿tiene también algún punto inquietante? Sí, es un poco Hitchcockiana. También es una función muy bella. El escenario es muy interesante, así como el juego de luces, de sonido, la música que le ha introducido Paco Mir… es una experiencia más allá. Te lleva a un sitio, pues eso, un poco paranormal. La producción es maravillosa. Es una comedia romántica, pero tiene suspense, tiene tensión y es una historia en la que mucha gente se puede sentir identificada con estas dos parejas, porque es algo que sucede cuando llevas muchos años con otra persona…es una situación muy familiar. Te sientas y es casi como ver un cuadro, la escenografía es preciosa. Y no tiene nada; una mesa y un sofá y una lámpara, es todo lo que tiene.
El escenario también cuenta con una serie de paredes, precisamente, paralelas… Sí, se juega mucho con lo que no se ve en la escenografía. Se ve solo un salón y se juega mucho con lo que está más allá, con lo que no se ve. En el estreno fui con mis hijos y luego los invité a subir al escenario. Lo primero que hicieron fue irse entre las paredes para ver lo que había detrás porque se habían creído que había algo más allá.
¿Cómo es el trabajo con Paco Mir? Pues Paco Mir es un hombre muy tímido, pero adorable y muy amoroso. Como es un maravilloso cómico corporal tiene una peculiar forma de dirigir y cuando hablamos de ritmos, él sabe lo que va a funcionar y lo que no. No te habla de emociones ni de sentimientos ni de lo que está pensando el personaje, sino de ponerte en el espacio, de mirar las distancias, de decir una frase en tres segundos en vez de en cuatro, cosas así, y ves que da con la tecla. Al final, el tío sabe mucho, mucho de comedia, pero ya te digo, al final esto es una comedia, pero también es una función de suspense. Entonces, ha jugado muy bien esa dualidad y me ha encantado trabajar con él, la verdad. Es una leyenda de nuestro país y poder trabajar con él ha sido un lujo.

«Cuando leí el texto pensé: esto es imposible de hacer en un teatro».
Paco Mir también dice que es una obra aparentemente sencilla pero muy difícil de poner en pie. ¿Ha sido complicada también para los actores? Yo cuando leía el texto me decía: “Esto es imposible de hacer en un teatro”. Pero jugando con las luces y la música al final te enteras perfectamente. Al principio yo pensaba que pondrían subtítulos de cuándo es una cosa y cuándo es otra, o algo así, pero no, lo hace de una manera que es muy sencilla, pero a la vez se ha tenido que estrujar la cabeza. Y para nosotros los actores no ha sido nada difícil porque él lo llevaba ya muy mascado, sabía muy bien lo que quería y ha sido fácil.
¿Y ha requerido mucha compenetración con tus compañeros de escena? Bueno, somos cuatro y lo que ha requerido más esta función a lo mejor ha sido encontrar todos el mismo tono. Es un tono naturalista, costumbrista, pero a la vez llevado a un límite… Y ha sido eso, encontrar el tono exacto para que esta función funcione. No puede ser algo muy pequeñito ni muy grande, o sea, encontrar el punto de expresión en estos personajes.
¿Cuál es el trasfondo detrás de todo este juego escénico? ¿De qué habla en realidad esta historia? Bueno, de alguna forma habla sobre el tedio en las parejas y se hace una metáfora con esto del espacio-tiempo. No puedo explicar mucho más.
Por motivos laborales (el rodaje de ‘Cada día nace un listo’) has estado recientemente en Gipuzkoa donde celebraste tu cuarenta aniversario. Ahora llevaréis esta obra a la Semana Grande bilbaína. Aparte del programa ‘El conquis’ (‘El conquistador del fin del mundo’), ¿qué es lo que más te gusta del País Vasco? (Risas)Yo siempre digo que debo tener antepasados vascos. Y según me dijo Julian Iantzi, por mis apellidos, no es imposible. Me atrae mucho todo lo que es Euskal Herria y la cultura vasca. Estuve rodando un mes y medio con Arantxa Echevarría ahí en Donosti. Aprendí un poquito de euskera. Luego, pues eso, vamos a estar en la Semana Grande de Bilbao. Y bueno, también me llevo a los niños porque es una cultura que me encanta. Y sí, creo que mi amor por Euskal Herria nació con ‘El conquis’. No sé por qué, me atrae mucho lo duros que son los vascos. Su personalidad me atrae porque es algo que yo quiero. Son fuertes y nada se le pone en su camino. Y es algo que a mí me gusta mucho.
Aún así tú no te meterías en un programa de ese tipo, ¿no? A ver, pensándolo con la cabeza no, pero con el corazón, sí. Pero sin dudarlo. De hecho, empecé a entrenarme para hacer ese tipo de juegos. Y estoy bastante entrenada a mis 41 años. Sé subir cuerdas, sé hacer cosas que antes no sabía y ha sido gracias a ese programa.
Además de este reciente trabajo para cines con Arantxa Echevarría, el año pasado estrenaste también una serie ‘Perdiendo el juicio’. Aún con estos proyectos audiovisuales, ¿te gusta buscar algo de tiempo también para el teatro? Sí, yo soy feliz en un escenario. Me gusta la toma única. No puede repetir. Esa sensación de estar totalmente presente me engancha muchísimo. El teatro te da esa sensación de que tienes que hacer todo bien o por lo menos que no se noten los fallos. Y además este texto de ‘Locuras paralelas’ es muy gratificante. Me gusta mucho el personaje y lo disfruto muchísimo. Texto de Roberto González. Fotografía de Pedro Gato.

‘Locuras paralelas’, dirigida por Paco Mir, con Dafne Fernández, Sergio Mur, Diana Palazón y Fernando Andina, se representará en el Teatro Campos del 27 de agosto al 1 de septiembre.



