Reseñas AUX 140.

TEMPLES
Bliss
Música // La historia de Temples comienza en 2012, con James Bagshaw y Tom Walmsley grabando maquetas en casa mientras perseguían el fantasma de 1968. La cosa salió bastante bien, ‘Sun Structures’ (2014) los convirtió en una de las grandes promesas del revival psicodélico británico y, de paso, en víctimas de una comparación casi maldita. Cada vez que alguien decía “Tame Impala”, ellos perdían un poco de personalidad a ojos ajenos, algo injusto para una banda que siempre ha tenido un cancionero lo suficientemente sólido como para sostenerse por sí mismo. Especialistas en pop y jangle sintético y desgarbado, con melodías expansivas, todo en cuatro discos, con cuatro personalidades distintas. Esta vez las guitarras pasan a un segundo plano, los sintetizadores toman el control y se van de rave noventera con Massive Attack y Underworld. Ellos hablan de euforia melancólica, de libertad y de permitirse hacer un disco más físico, pensado para moverse tanto como para escucharse. Hay algo refrescante en sentirlos tan cómodos en un territorio nuevo. ‘Jet Stream Heart’ es la gran demostración de lo que este álbum podría haber sido, una línea de sintetizador magnética y un estribillo que se te queda pegado durante días. El resto del disco funciona mejor cuando se deja llevar por esa misma inercia. Aunque algunas canciones se conformen con instalarse en una agradable niebla electrónica sin llegar a explotar, aquel fantasma de los 60s también agradece no tener que bailarlo todo. La crítica está dividida en los extremos. ‘BLISS’ no es el gran salto adelante que promete ser, pero no necesita pedir perdón por ello. Temples podrían llevar más de una década reescribiendo ‘Sun Structures’ y seguir llenando festivales. En lugar de eso, prefieren seguir buscando nuevas puertas que abrir. Janire Goikoetxea.
Universal Music, 17,99€
CONVERGE
Hum Of Hurt
Música // Existe un zumbido grave, un hum que atormenta a un pequeño porcentaje de la población mundial y que nadie ha conseguido explicar del todo. Jacob Bannon logró escucharlo y llegó a la conclusión de que se trataba del dolor de la tierra emitiendo una señal. Poético y razonable. Con esa idea armó el duodécimo disco de Converge, que llega tan solo cuatro meses después de ‘Love Is Not Enough’. Grabados al mismo tiempo, lo que normalmente olería a sobras de estudio es en realidad un álbum muy distinto, lleno de textura, matices y de una floración tardía. ‘Slip the Noose’ arranca con Ben Koller pegándole a la batería como si le debiera dinero. ‘Doom in Bloom’ muele sus sonidos junto a un seductor y viscoso pigmento rojo e ‘It Only Gets Worse’ cumple con lo que promete el título, apilando la disonancia sobre compases que cambian a traición. ‘Dream Debris’ es el agujero negro del álbum, con seis minutos de arpegios y susurros hasta que Bannon decide poner orden a gritos. ‘I Won’t Let You Go’ llevaba ya cinco años atrapada en la OST de ‘Cyberpunk 2077’, esperando disco propio como quien espera un autobús que no pasa. Por fin apareció, y suena bastante cabreada por la demora. El tema que da nombre al disco aparece casi al final, que es donde Converge lleva media vida escondiendo sus mejores canciones. Las guitarras suenan melódicas mientras Bannon confiesa la distancia entre el hombre que es y el que quiso ser, y todo acaba derrumbándose con elegancia. Janire Goikoetxea.
BMG, 15,99€



