Odiarse (y quererse) a una misma, según VICTORIA MARTÍN.

Televisión // La popular cómica y podcaster escribe y debuta en la dirección con ‘Se tiene que morir mucha gente’, una serie de ficción heredera del humor incómodo de la comedia británica en la que una guionista de televisión con problemas de salud mental y tendencia a hablar más de la cuenta (Anna Castillo) y su amiga algo más sensata (Laura Weissmahr) se ven obligadas a compartir vivencias con una excéntrica excompañera del cole a la que, aparentemente, le ha ido mejor en la vida (Macarena García). Hablamos con la creadora de esta recomendable apuesta de Movistar Plus +, una de las dos series españolas que consiguió hacerse un hueco en la Sección Oficial de Canneseries.
‘Se tiene que morir mucha gente’ es adaptación de la novela que publicaste en 2022, ¿tenías idea de llevarla al audiovisual o ha sido una ocurrencia posterior? La novela era una serie ya antes. Yo estudié guion y es lo que he hecho casi toda mi vida. Lo que pasa que intenté venderla como serie y no había manera. Entonces lo transformé en un libro porque era como la forma barata y fácil de poder llevarla a cabo y luego volvió a ser una serie. Ha sido algo muy curioso, la verdad.
¿Has sido fiel a ti misma a la hora de adaptarla? He sido muy fiel a mí misma, quizá demasiado. Evidentemente ha ido cambiado y ni siquiera es tan tan fiel al libro. Los personajes están ahí, pero yo también me he ido haciendo más mayor. De los veintisiete a los treinta y seis años me han pasado muchas cosas. Luego la novela ha servido como inspiración, pero tampoco quería sentirme atada totalmente a tener que hacer las mismas tramas o tener que ser superfiel a lo que significaba a la narrativa del libro, sino que quería cambiarlo. De hecho el personaje de la niña que solo ve Bárbara ha venido con la serie y a raíz de ahí vino también todo lo demás.

«Dirigir me imponía muchísimo, pero me ha sorprendido porque pensé que lo iba a sufrir más y luego es una cosa que he disfrutado un montón».
Carolina y tú hicisteis ‘Válidas’ y después alcanzasteis un gran éxito con podcasts como Estirando el chicle o Malas Personas, pero ¿echabas de menos volver a la ficción? Porque en Living Postureo por ejemplo hacíais sketches de humor. Sí, sí, Living era solo de sketches, al final también era como la forma que encontramos nosotros en internet para hacer cosas nosotros sin necesidad de ningún tipo de plataforma ni de nada. Por eso yo defiendo internet a muerte, porque es lo que nos ha permitido y me ha permitido trabajar dentro de un sistema al que es muy difícil entrar. Yo llevo doce años trabajando en comedia y es la primera vez que he podido escribir una serie y de repente tener dinero para hacerla. Eran como cosas muy locas para mí, porque ‘Válidas’ la hicimos con una fregona y cuatro matados que no ganábamos nada y perdimos dinero, de hecho. Pero bueno, también me ha parecido bonito vivirlo de la manera en la que lo he vivido, muy paso a paso y la verdad estoy contenta de haberlo hecho así, aunque hemos sufrido, estoy contenta como de todos los pasos que he dado.
Es un tipo de humor que últimamente echo un poco en falta en televisión y ya casi también en internet, el sketch de humor de ficción. Incluso en las promos de Estirando en Chicle o de esta serie se os ha dado muy bien ese formato. Ya, parece que no se lleva, yo los defiendo muchísimo, a mí me encantan y siempre he intentado vender programas de sketches y nunca nos los han comprado, jamás, ¿eh? Y es una cosa que a mí me encanta y que creo que, porque a mí la comedia es lo que más me gusta en el mundo a escribir y hacer y me apasiona y creo que en los sketches se pueden hacer cosas muy guays… y es verdad que nunca me han comprado ningún programa de esos. En España yo creo que es muy complicado.
Además de escribir, en la serie diriges algunos episodios junto a Nacho, una tarea que habéis alternado con otra directora, Sandra Romero. La dirección es algo que incluso en Living o en ‘Válidas’ era una cosa que hacía mucho más Nacho que yo. Yo siempre me he sentido mucho más cómoda como en el proceso de guion. Es verdad que los rodajes me daban mucho miedo y me imponían mucho porque de repente te ves con una responsabilidad y no la puedes cagar . Afortunadamente hemos contado con Sandra Romero, que ha sido la directora que ha llevado todo el peso del primer y el segundo capítulo y es la que ha impuesto el tono y nos ha ayudado a poder hacerlo. Con su experiencia Nacho y yo nos hemos sentido supertranquilos, pero sí que me imponía muchísimo porque tienes que ver la foto de todo, pero me ha sorprendido porque pensé que lo iba a sufrir más y luego es una cosa que he disfrutado un montón también.

«Yo nunca he escrito un protagonista masculino, me imagino que a lo mejor en algún momento lo podría llegar a hacer, pero sí que me parece que es valioso poner a mujeres al frente de una comedia y creo que es absurdo diferenciar, ya que hay mujeres graciosas y mujeres que no lo son y hombres graciosos y hombres que no lo son».
Las protagonistas de ‘Se tiene que morir mucha gente’ son muy imperfectas, lo cual es ideal para la comedia, pero aparte de eso, ¿crees que es necesario mostrar a más personajes femeninos de este estilo? Porque incluso en comedias como ‘Los Simpson’ se ha acostumbrado a mostrar a las mujeres como la voz de la razón, pero los personajes imperfectos suelen ser más populares… A mí siempre me han atraído comedias como ‘Arrested Development’, que es una de mis series favoritas del mundo, en la que los personajes femeninos me parecen especialmente graciosos. Joan Rivers o Amy Poehler son cómicas que a mí siempre me han parecido muy graciosas y nunca he entendido por qué a veces se considera que los personajes femeninos no son graciosos, porque las mujeres son muy graciosas. Además yo nunca he escrito un protagonista masculino, me imagino que a lo mejor en algún momento lo podría llegar a hacer, pero sí que me parece que es valioso poner a mujeres al frente de una comedia y creo que es absurdo diferenciar, ya que hay mujeres graciosas y mujeres que no lo son y hombres graciosos y hombres que no lo son. Pero la verdad es que me ha encantado tener la oportunidad de poder llevar una comedia con unas actrices tan graciosas como estas a una plataforma como Movistar Plus +.
¿Has tenido influencia en el cast de la serie o te has dejado aconsejar? Hemos tenido toda la influencia del mundo en el reparto. También han intervenido por supuesto Sandra Romero y Eneko Botana, que es el director de casting. Para la niña vimos a trescientas; lo que pasa es que luego encontramos a Sofía que fue la última que se presentó , pero a Anna (Castillo) yo la tenía clarísima desde el primer momento. En cuanto cerré la serie y terminé de escribir los guiones para mí la prioridad número uno es que la protagonista fuera ella, porque para mí es de las mejores actrices que tenemos en este país, así que cuando ella dijo que sí y le gustó el guion, todo empezó a encajar. Anna no se equivocó ni una sola vez, es una persona que nunca te da una toma mala, que es como, qué tía, qué cabrona (risas).
¿Ya le habéis pedido perdón a Sofía Otero por tener que decir todas esas barbaridades a su edad? Estuvo encantada. Parece muy pequeña, pero es un poco más mayor. Realmente tenía once años cuando se rodó la serie, pero sí que es verdad que al principio estaba como más timidilla, pero luego ya me venía con una libreta diciendo: “he pensado en estas barbaridades para decir, a ver qué te parecen”, o sea, ella ya venía con sus propias ideas y había algunas cosas que yo pensaba: “con esto estamos como rebasando la línea de lo que podemos decir”. Ella se metió mucho en el papel; quería entender al personaje. Cuenta con una coach que se llama Olatz, que va siempre con ella, y siempre podíamos hablar con las dos para que Sofía entendiera bien que esto formaba parte de una ficción y que estas cosas no hay que ir diciéndolas por ahí fuera.
En el fondo también se lo pasaría bien en escenas como las de tener que tumbarse rodeada de pastillas…Sí, ella ha tenido mucha conexión con Anna. Iban juntas en el rodaje a todos los lados. Ha sido muy guay.

«Al principio Sofía Otero estaba como más timidilla, pero luego ya me venía con una libreta diciendo: “he pensado en estas barbaridades para decir, a ver qué te parecen” y había algunas cosas que yo pensaba que casi estaban rebasando la línea de lo que podíamos decir».
No sé si es una impresión mía pero en los roles de Anna Castillo y Laura Weissmahr veía, en algún momento, al tipo de persona que de alguna manera encarnáis tú y Carolina Iglesias, respectivamente, ¿en algún momento pensaste en que podríais haberlo hecho vosotras? (Risas) Bueno, ¿sabes qué pasa? Al menos en lo que se refiere a mí, yo quería que fueran actrices profesionales, porque tenía superclaro que yo no quería salir. Sí que tengo por ahí un cameíllo y tal, pero a mí ahora lo que me interesaba era estar detrás de cámara cien por cien. Para mí no tenía ningún sentido que hiciera yo ese personaje porque es muy complejo y no soy capaz de hacerlo en absoluto.
Macarena García también consigue que al final te caiga bien un personaje que puede ser incluso más difícil de tragar que el de Bárbara, al menos al principio. Está brutal, ella está supergraciosa y tiene todas las frases más locas. Es verdad que tanto Sandra como Nacho y yo queríamos bajarla lo máximo posible y que no fuera un personaje histriónico, porque al final yo creo que también la entiendes y que en su delirio está todo el rato tapando y actuando y haciendo ver que es una persona que no es. Entonces el momento en el que se rompe delante de Bárbara por fin dices “aquí hay una persona de verdad que me está diciendo las cosas que tiene que decir”. Es verdad que al principio cuesta un poco entenderla y sí que teníamos ese miedo, pero luego Macarena lo hace tan bien y con tanta ternura que te atrapa, y Elena acaba siendo uno de mis personajes favoritos.
La manera en que reflejas el mundo de la escritura de guiones para televisión, en este caso un late night con un presentador en horas bajas, es bastante poco halagüeña. Creo que este trabajo en concreto no lo has llegado a desempeñar pero, ¿has mostrado ahí alguna experiencia de compañeros/as? Bueno, he mostrado cosas que sé también de compañeros, porque creo que además Bárbara no es la única persona maltratada en ese espacio, sino que lo sufren todos los que están ahí y sí que es esta cosa como muy animal que hay dentro de la televisión. Yo no he tenido esas experiencias, pero sí algunas muy parecidas y hay algunas cosas ahí que les han pasado a amigas y amigos míos, cosas de compañeros que están puestas tal cual sucedieron. (Risas) O sea que eso es también absolutamente verídico, muchas de las cosas que ahí salen. Óscar de la Fuente hace un papel muy guay y muy divertido y esos momentos fueron los más divertidos de rodar.

«¿Quién no se odia un poco a sí misma? Yo por lo menos sí que lo hago».
En la serie aparecen algunos elementos que son una constante en todo lo que haces como el retrato del mundo influencer pero, ¿tenías alguna otra serie o película que te sirviera un poco de influencia o referente? Sí, me encantan todas las series de BBC. Soy muy fan del humor británico y por ejemplo ‘Such Brave Girls’ fue una serie que me encantó cuando la vi. También tenemos siempre en la cabeza cosas como ‘Fleabag’, este humor así un poco más punky que puede estar en esa serie. También nos gustaba mucho ‘Beef (bronca)’ como referencia de una serie en la que la gente está constantemente a punto de estallar. Y esos personajes que se odian a sí mismos son mis personajes favoritos, porque ¿quién no se odia un poco a sí mismo? Yo por lo menos sí que lo hago.
¿Cómo fue la experiencia de ser seleccionadas en Canneseries? Guau, pues fue increíble, la verdad. El hecho de que nominaran a la serie fue fantástico, porque al final que las comedias viajen así no es tan fácil. Fue genial porque al final solo estaban ocho series de todo el mundo y estaba la nuestra. Y fue una experiencia chulísima cuando pusimos dos capítulos a un público que no habla español y que la veía con subtítulos y que funcionó superbien y a la gente le gustó. Fue muy emocionante, la verdad. Yo estaba disociada perdida, es una simulación de la realidad que no esperaba vivir.
¿Habrá más temporadas?De momento desconozco si va a haber más temporadas. Evidentemente a mí me encantaría, porque creo que son personajes que todavía tienen mucho que repugnar al resto del mundo. Es verdad que en la novela sigue un poco más, sigue un año después de que Elena tiene al bebé y todo eso no está. Decidimos terminar la serie antes para que se cerrara sobre todo la historia de Bárbara y su lucha con la salud mental. También queríamos hablar de la gente que tiene problemas de salud mental y queríamos que no fuera autoindulgente en ese sentido, señalando que esto le puede pasar a cualquier tipo de persona y que esas personas se tienen que hacer cargo, incluso si es alguien que puedan llegar a tener comportamientos narcisistas y horribles como los que a veces tiene Bárbara. Texto de Roberto González.

‘Se tiene que morir mucha gente’, creada por Victoria Martín, y protagonizada por Anna Castillo, Laura Weissmahr, y Macarena García, puede verse en Movistar Plus +.



