Corredora. Salud física y mental.

La directora Laura García Alonso presentó en el festival de Málaga su ópera prima, una película que muestra una visión diferente de las competiciones deportivas. Cuenta la historia de una corredora de élite que se ve obligada a alejarse de la alta competición tras sufrir un brote psicótico. Hablamos con la realizadora sobre un filme que se aleja de la óptica triunfalista de otras cintas sobre este tema.
La película muestra una perspectiva inusual sobre el género deportivo. En lugar de enfocarse en la competición y el éxito se centra en la salud mental.
Sí, la idea inicial de la película fue abordar el tema de la salud mental. Me apetecía hacerlo de manera distinta a lo que había visto recientemente, huyendo de la visión de películas, como , por ejemplo, la del ‘Joker’ u otras películas que pudieran ser un poco estigmatizantes. Yo quería hacer un ejercicio de empatía hacia las personas que tienen un problema de salud mental grave. Una vez escogido el tema, le pusimos el contexto y creímos que el deporte nos daba pie para hablar de muchas cosas muy interesantes. Un contexto de muchísima presión, de mucha autoexigencia. Y apareció rápidamente también el concepto de correr, el atletismo, porque me parecía que era una imagen muy interesante y que tenía varios significados: correr como una huida, correr como un mecanismo para autorregularse. Es un deporte maravilloso y muy humilde en el que lo que importa eres tú, tu cabeza y tus piernas, y que requiere de mucha resistencia mental por parte del deportista, por lo que nos parecía el contexto ideal.
He visto que ya habías tocado el tema de los brotes psicóticos en uno de tus cortos, ‘Tormenta de verano’. Sí, en ‘Tormenta de verano’ quise probarme un poco, probar el tema, y lo hice desde el punto de vista de la persona que cuida a la persona que tiene el problema. Me parecía un poco más sencillo ponerme en la piel de un observador más que en la del que lo vive en primera persona, y escribí ese corto para adentrarme un poco en el tema. Una vez lo rodé y lo estrené, me di cuenta que tenía que hacer un largometraje, pero desde el punto de vista de la persona que lo sufre. Eso suponía un reto mayor para mí. Es un tema que me ha dado para hablar en varios proyectos audiovisuales, y ojalá que esta no sea la primera ni la última película que lo aborde.
Aunque conocías el problema de los brotes psicóticos por un caso cercano, ¿tuviste que documentarte acerca de ello? Ya que manifiestas que hay brotes de muy distintos tipos. Sí, son muy diversos y muy distintos. Yo cogí algunos síntomas, pero cada persona tiene brotes diferentes y se manifiestan de maneras distintas. En ningún momento quise mostrar el brote de manual psiquiátrico. Cogimos aspectos que a lo mejor nos parecían más dramáticos o más interesantes a nivel narrativo, como el delirio paranoide o la paranoia persecutoria. Pero esto vino a raíz de investigar mucho, de documentarme mucho y de trabajar muchísimo con la actriz, y de ver conjuntamente qué partes nos parecían más interesantes a nivel actoral. Por ejemplo, hay una escena en la película que a mí me gusta mucho, que es cuando ella está reordenando unos cuadros de una manera muy angustiosa. Yo esa escena, por ejemplo, la escribí, la pensé, la ideé, como mucho más de transición, pero de repente la actriz le dio muchísimo peso a un gesto que yo no había previsto que podía tener tantísimo significado. Así que de repente se convirtió en un juego muy bonito con la actriz. Escenas que yo creía que no reflejaban tanto la paranoia, la actriz las hacía crecer muchísimo.
Hay escenas que han caído de montaje, a las que yo le di muchísima importancia en el guion, porque la locura es muy diversa y hay muchos grados. Había muchísimas maneras de afrontarla, muchísimas maneras de interpretarla. Pero siempre quisimos que no fuera un enfoque muy morboso. Siempre quisimos que no fuese muy espectacular. Queríamos entender a la prota desde un lugar un poco más emocional, un poco más sensorial, no desde un sitio muy intelectual, y entender exactamente a nivel racional la paranoia que está teniendo. Fue un proceso muy largo y muy bonito.

«Hay una escena en la película que a mí me gusta mucho, que es cuando la protagonista está reordenando unos cuadros. Yo esa escena la escribí, la pensé, la ideé, como mucho más de transición, pero de repente la actriz le dio muchísimo peso a un gesto que yo no había previsto que podía tener tantísimo significado».
¿Cómo elegiste a la actriz protagonista, Alba Sáez, y qué tipo de preparación física tuvo que afrontar para el papel? Encontrar a Alba fue una suerte tremenda. Hicimos un casting en Cataluña y cuando apareció lo vi bastante claro. Solo por cómo caminaba o esa mirada tan profunda que tenía, ya me fascinó. Y luego lo que pasó en el casting fue algo muy bonito, muy mágico, y es que conectó muchísimo con el personaje a un nivel muy instintivo. Yo les pedía una improvisación del brote psicótico, que es complejísimo a nivel actoral. O sea, interpretar a una persona que no está en ese momento en la realidad, no hay nada de lo que te puedas acoger en tu entorno próximo para jugarlo. Era como interpretar una ficción. Pero ella se conectó desde un sitio como muy visceral y desde el sufrimiento y me fascinó. Una vez la escogimos para el papel, estuvo un año entero entrenando con un entrenador de atletismo porque ella no había corrido en su vida.
Y también estuvo un año entero trabajando conmigo en mi casa, haciendo improvisaciones, entrevistas, hablando, viendo pelis y leyendo. Y fue muy bonito porque conseguimos preparar tantísimo el personaje que ,una vez que llegamos al rodaje, ya lo conocía muchísmo y la confianza entre ella y yo era total. Así que durante elrodaje no hizo falta dirigirla porque iba sola.
Por curiosidad, ya que lo has mencionado, ¿qué películas visteis en concreto? Pues vimos de todo. Por ejemplo, vimos una película de Juliette Binoche que nos impactó mucho que se llama ‘Camille Claudel 1915’, dirigida por Bruno Dumont. También vimos ‘Una mujer bajo la influencia’ de John Cassavetes. Vimos ‘Surge’, una película inglesa en la que todo el metraje aborda un brote psicótico. El director es Aneil Karia. También vimos ‘Un amor intranquilo’, de Joachim Lafosse.
Pero bueno, llegó un momento en que dijimos basta. Se han acabado los referentes, se acaba hablar, se acaba investigar y ahora vamos a entender a un nivel emocional lo que le pasa a este personaje. Desde dónde podemos conectar sin teorizar tanto. Y entonces fue cuando empezamos a trabajar a través de improvisaciones y a ver qué nos interesaba. ¿Hay voces? ¿No hay voces? ¿De qué manera? ¿El espacio es hostil o no es hostil en esta escena? ¿Los colores? ¿Qué significado tienen? ¿Las formas? Inventamos un montón de juegos para abordar la interpretación y que ella se sintiese segura y que tuviese sitios donde agarrarse.
La película se plantea en un contexto, el del deporte de élite, que necesariamente exige un gran esfuerzo y que, normalmente, y en el caso concreto de la película, es muy vocacional. Por tanto, se da un conflicto bastante importante porque no es como otro trabajo que se puede abandonar o rebajar su intensidad con resultados menos dramáticos. A tu parecer, ¿qué se podría o se debería hacer en un caso como éste? El deporte nos da como un montón de componentes, como bien dices, muy interesantes. Son carreras escogidas, a no ser que vivas en Rusia o China y no puedas escoger, y resulta que eres buenísimo y estás ahí haciendo de atleta y de gimnasta y no te gusta nada. Pero bueno, en el caso de los atletas españoles que he ido conociendo, aquellos que no lo disfrutan o que no sienten pasión por el atletismo acaban renunciando en algún momento de sus carreras porque si no hay pasión tampoco hay resultados. Y es un deporte, si no hay resultados no hay carrera tampoco. Entonces es como un círculo vicioso muy interesante.
Cris no querría renunciar, a Cris se le da bien, Cris es buena y ve resultados, Cree que tiene todavía margen de mejora, es apasionada y necesita el deporte, el atletismo, porque no solo configura su identidad sino que además le ayuda a controlar lo que le pasa. El deporte la sana, literalmente. Todo esto nos parecía muy complejo y un debate muy interesante.
¿Qué hacer si alguien no quiere abandonar su sueño? Pues desgraciadamente en el deporte los resultados como digo son tan necesarios para proseguir en tu carrera que esta persona probablemente empezaría a fallar a nivel de resultados y entonces poco a poco acabaría renunciando por lo menos a un nivel competitivo porque correr a nivel más popular pues lo puede hacer cualquiera. Lo bonito de ‘Corredora’ es que aquello que más le gusta o que más necesita es también lo que más le perjudica. Y ahí creo que todos nos podemos sentir identificados en nuestras carreras. Tenemos que ver si nos compensa estos niveles de estrés, de ansiedad y de angustia. Muchas veces deja de gustarnos lo que hacemos porque no nos sienta bien en algunos momentos de nuestra vida. En fin, ahí hay mucho de que hablar.

«Lo bonito de ‘Corredora’ es que aquello que más le gusta o que más necesita es también lo que más le perjudica. Y ahí creo que todos nos podemos sentir identificados en nuestras carreras».
Aquí el personaje del entrenador tiene un comportamiento ambiguo, ni muy bueno ni muy malo. Era importante que no hubiesen muchos maniqueísmos en la peli y que hubiese mucho gris. No quería que hubiese personajes muy arquetípicos: el entrenador que abusa o el padre que abusa y que quiere que su hija triunfe hasta el final. Era interesante que la exigencia naciese de la propia prota. Que fuese ella la que quiere más, quiere volver, quiere exigirse, quiere dar más resultados.
Al entrenador en toda la primera parte de la peli le hemos visto muy exigente y machacón y de hecho en la escena en la que habla con la cafetería le dice : no te puedo exigir como antes. O sea, sabe cuál es su lugar y su lugar es el de la exigencia. Pero a la vez no quiere que vuelva. Y no sabemos como espectadores por qué. No sabemos si lo hace por ella o si lo hace porque realmente no ve que vaya a tener los resultados que daba al principio. Ahora que ya sabe que ella tiene un problema. Igual que el padre, igual que la familia. Tampoco saben qué quieren para ella. Porque es muy insano querer volver a recuperar tu vida. Pero también puede ser muy insano en el caso de Cris, que recuperar su vida implica no tratarse, dejar la medicación para tener buenos resultados. Es como un pez que se muerde la cola hasta el infinito.
En las escenas de la carrera alternas escenas con un plano fijo en el que se ve toda la pista y en las que juegas con el montaje interno con otras en las que la cámara sigue a la actriz o hay más edición, ¿plantearon muchas dificultades técnicas o narrativas? Sí, las escenas de correr supusieron muchísima complejidad técnica porque Alba no es corredora y no tiene una energía infinita. No me podía dar muchísimas tomas corriendo a máximo nivel. Podríamos hacer máximo dos o tres tomas con ella corriendo. Eso implicaba una concentración total e implicaba también abrazar el error. Saber que no iban a ser planos perfectos y aun así, bastante bien han quedado. Mi idea siempre ha sido combinar diversos estilos de cámara: cámara al hombro, cámara muy fija, cámara sobre vía… porque el correr es muy estético y las pistas de atletismo son muy estéticas y me apetecía encuadrarlas con muchísima precisión. La carrera fue un reto técnico mayúsculo también porque yo quería rodarla en el menor número de planos posibles para que no fuese una carrera, una secuencia de acción de cine deportivo al uso donde hay muchísimo corte, ralentí, planos aéreos o muchísimo montaje.
A veces puede desubicarte incluso en el espacio. Para mí era muy importante rodar con planos largos y que el espectador siempre supiese dónde estaba la protagonista y no perder la relación espacial. De hecho, una de las cosas que me ha gustado de la carrera es que entiendes perfectamente las dos vueltas que hace. No te desubica.
Pero para que corriese de una manera realista, en una velocidad que pudiese darse en una semifinal de España, Alba no podía hacer carreras de más de 200 metros. Los planos están cortados cada 200 metros aproximadamente, que es la velocidad a la que podía correr Alba.
Imagínate todos estos planos con dos o tres tomas máximo, con movimientos de cámara complejos, panorámicas, zooms y de todo, y con atletas reales alrededor de Alba que tenían que correr un poquito más lento de lo que corrían normalmente. Y luego con un sol que va bajando, que tiene que tener raccord lumínico más o menos para que no parezca que has rodado una cosa a las 9 de la noche y la otra a otra hora completamente distinta… Tuvo bastante miga.
Lo que comentabas de que Cris corre por diversos motivos, que se percibe bastante al final de la peli, para competir, para disfrutar, para huir…¿también lo trabajaste a nivel de dirección de actores con Alba? Lo que nos gustaba de la peli es que correr significa cosas distintas en momentos distintos del metraje y eso tenía que explicarse a nivel cuerpo y a nivel expresión. Entonces, hay veces que corre por placer, a veces que corre por insomnio, hay veces que corre desesperada porque huye de un fantasma, a veces corre para callar todo lo que le sucede. Entonces, sí, sí, todo eso lo comentábamos. No era sólo ponte a correr, no era ahora, ¿en qué momento? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿En qué momento estoy en la película? ¿Estoy disfrutando? ¿No? ¿No estoy disfrutando? Siempre dotábamos de significado a las carreras.
El trailer está muy bien editado y la duración de la película también es bastante ajustada y con pocos personajes en una época en la que las películas tienden a tener muchas subtramas y a durar más de dos horas. No sé si te interesaba esa concisión. Sí, a ver, a mí es que me gustan bastante las pelis cortas, pero bueno, el otro día me vi una peli de tres horas que me fascinó. Soy fan de las pelis cortas o más bien de que duren lo que tienen que durar, y en este caso, era una peli pequeña en el sentido de la ambición. Es un conflicto muy interno. La protagonista tiene un círculo muy limitado de gente a su alrededor. No quisimos darle más conflictos o más subtramas o más problemas aparte del que ya estaba viviendo, que creíamos que era suficientemente importante y que tenía suficiente peso.
El autodescubrimiento, el cómo lidiar con la medicación, con todo aquello que le había pasado, el fantasma de que vuelva a repetirse. Creíamos que todo esto era como suficientemente gordo como para darle de más bombo a otras cosas. De hecho, no hay más conflictos que el de propio de la protagonista. No hay una familia conflictuada, no hay una pareja conflictuada. Podríamos haber hecho mil millones de películas a raíz de esta. Pero quisimos hacerla muy esencial, muy austera, tocando las cosas que más nos interesaban e intentándolo hacer de una manera muy precisa, sin abarcar demasiado y que de repente cayese en tramas de más.
Yo también tengo cada vez una atención más limitada como espectadora, pero no me fijo mucho en la duración de las pelis. Sí que me doy cuenta cuando las pelis están alargadas pero no me importa que sean largas si es el tiempo que se necesitaba para contar esa historia.
La decisión de rodarla en catalán, ¿fue para darle mayor autenticidad? Creo que le otorga mucha naturalidad, aunque imagino que también existirá una versión doblada. Bueno, yo soy catalana y siempre hay un momento en el que estás desarrollando el proyecto y te preguntas en qué idioma lo haces. Porque tiene ciertas implicaciones hacerlo en uno o en otro. Por ejemplo, rodarla en catalán últimamente tiene muchos beneficios en Cataluña a nivel de financiación. Pero bueno, lo más importante es cuando estás desarrollando, en qué idioma lo haces, en el sentido de, ¿es natural hacerlo en este idioma o no? En este caso era muy natural hacerla en catalán. Nos beneficiaba en muchos aspectos, podíamos levantar mejor la financiación si la hacíamos en catalán. Para ser una ópera prima ha estado bastante bien respaldada porque levantar óperas primas en este país es muy complicado. Y fue la decisión que tomamos y creo que fue la más acertada.
Hay veces en las que las pelis se desarrollan en Cataluña y hablan todos en castellano y que yo tampoco me lo creo. Entonces esto le daba realismo. Por desgracia, y yo así lo verbalizo, en muchos cines de España se va a proyectar doblada. Bueno, también tiene algo positivo y es que así la película llegará a más cines y más personas van a poder tener la oportunidad de ver la película que si nos hubiésemos cerrado solo al circuito de versión original. Pero sí que me parece un poco desgracia a nivel de la experiencia cinematográfica porque al final los doblajes estropean las interpretaciones y estropean el valor del momento y de la palabra dicha en ese momento. Entonces, sí, se va a doblar en muchos cines, pero también se va a poder ver en muchos cines en versión original. Texto de Roberto González. Fotografía de Quim Vives.
‘Corredora’, dirigida por Laura García Alonso, con Alba Sáez, Marina Salas y Àlex Brendemühl, se estrenó el 29 de mayo.



