Idoia. De amar y desandar.

Idoia Asurmendi es una cantautora vasca de folk-pop del año 2000. Con letras íntimas y cercanas, es reconocida por su estilo maduro desde que lanzó su debut con el disco ‘llun eta abar’ (2021) y consolidando su carrera con el álbum ‘De amar y desandar’ (2024), colaborando con artistas como Jorge Drexler y Rozalén. Amante del piano desde los ocho años y formada en Pedagogía Musical por Musikene, Idoia pone un cierre especial a su gira 2026.
¿En qué punto estás, después de sacar tu segundo disco hace dos años? Buenísima pregunta, porque no sé en qué punto estoy (risas). Llevamos dos años girando, por Euskadi y a nivel nacional, he podido salir de Europa a Latinoamérica con este disco y ahora viendo próximos conciertos. Soy una artista que necesita calma para escribir y para ponerme con lo siguiente.
¿Qué puedes contarnos de ese cierre de gira de 2026? Preparé un formato especial para hacer los últimos conciertos de la gira, el primero fue en Madrid en enero, el segundo en Bilbao en marzo, en mayo por fin estaremos en Donostia y tocaremos en una última fecha que todavía no hemos anunciado. Será muy especial.
Miramar Gauak será especial para ti, tocarás el día de Bebe y Kiko Veneno, ¡todas tan distintas! Sí, yo soy de un pueblo muy pequeñito, de Aramaio, pero viví siete años en Donostia, así que siempre es casa para mí. Cada vez que toco ahí es precioso. Viví muy cerca de Miramar. Es un lugar al que yo iba a leer, a escribir y a respirar aire frente al mar.
¿Necesitas un viaje ahora para inspirarte y seguir componiendo? Puede ser, no sé si es el viaje o las experiencias y las personas que conoces por el camino. Veo que necesito estar con mi gente, tener conversaciones que ayudan a inspirarte, volver a la normalidad y estar en casa, la verdad. Estos dos últimos años he estado sin parar. Estoy muy agradecida, pero ahora necesito ESTAR y ya. Volver al pueblo, volver a irme de vacaciones sin tener que tocar.
Cantas tanto en euskera como en castellano, ¿dónde te sientes mejor? He crecido con ambos idiomas. No predomina un idioma en mí. Dependiendo del contexto, uso uno u otro, pero en mi pueblo todo el mundo habla en euskera. Yo he crecido en euskera y en mi casa también se habla en castellano porque mi ama es salmantina. Cada idioma tiene su musicalidad y es bonito tenerlo en cuenta. A veces el cuerpo me pide euskera y otras veces castellano.
¡Rozalén y Olatz Salvador están entre tus recientes colaboradoras! Lo más bonito que me ha dado la música ha sido justo esto, poder compartirla con otras artistas a las que admiraba y sigo admirando. La emoción compartida es más bonita. Me gusta mucho hacerlo y a raíz de esas colaboraciones se genera una red y un vínculo brutal.
¿Cómo ves la red de mujeres que tenemos actualmente? ¿Qué cambiarías respecto a la presencia de lo femenino en la cultura? Daría más espacio a mujeres artistas emergentes. En Euskal Herria, las que nos dedicamos a ello ya tenemos un circuito y una red muy bonita, pero hay poco espacio para la música femenina. Hay que generar más espacios de encuentro, que esto deje de ser una competición… No debe haber solo una, una cantautora, una popstar (risas), que parece que es lo que se fomenta. Tengo mis conflictos internos con ello. Es un trabajo tan solitario que, para algo bueno que tiene, que es compartir y no sentirse sola, deberíamos reforzarlo.
Háblanos de tu formación en la música. En casa siempre ha habido música. Mis aitas no son músicos pero nos llevaban a muchos conciertos. Mi hermana se fue a Londres a estudiar canto, yo empecé a tocar el piano a los 8 años y a cantar en el coro del pueblo (risas). Después, pasé al conservatorio de Gasteiz, comencé a tocar versiones en bares, a tocar con amigas… Tenía como 16 años cuando decidí que me quería dedicar a esto. Desde casa siempre recibí mucho apoyo. ¡Me lancé! Fui al Conservatorio y entré en Musikene, donde cursé el grado de Pedagogía y ahora trabajo en una escuela con niños. Quiero seguir formándome porque me encanta.
¿Crees en el poder de la música? La música lo es todo, creo en el poder y sanación de la música. Me gustaría estudiar Musicoterapia. Creo en el bien de la música. Mientras tanto hago música y confío que mis canciones hagan bien a alguien.
¿Cuáles son tus influencias? De mi madre, todo el mundo cantautor/a, como Serrat, Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa. De mi aita, todo lo contrario, la música más vestida y con más instrumentos, otro rollo, como The Beatles y Pink Floyd. Estas dos influencias de ambos se fusionan en mi música de alguna manera.
¿Con qué grupo o solista te quedas? Sin duda, Silvia Pérez Cruz es mi referente de todo.
¿Con qué te quedas de los años 2000, cuando naciste? Sin duda, de poder tocar el timbre a mis amigas sin teléfono (risas) y vernos en la plaza.
Cuando fuiste a Colombia de viaje, lo dejaste plasmado en una canción preciosa sobre la Guajira. En su día, te dije que me hizo sentir lo mismo que sentí yo cuando fui. ¿Qué piensas de la gente que te escribe para hacértelo saber? Me hace muchísima ilusión. Es lo bonito de las canciones, también me pasa con otras artistas. La persona que escucha la canción se hace su propia historia o le hace revivir algo importante. Es lo bonito: la música se convierte en algo colectivo. Es muy especial ver que la gente se puede sentir identificada.
¿Qué sientes que te falta por hacer en la música? Todo lo que me ha ido llegando ha sido un regalo de la vida. Estoy muy presente y feliz. Texto de Ángela Saiz. Fotografía de Eider Ballina.
Idoia actuará el 30 de mayo de 2026 en Miramar Gauak de Donostia.



