Viva! En un pueblo de Castilla.

La Loquace Compagnie se sirve del teatro de objetos para traernos la historia real de los abuelos de Daniel Olmos, uno de los autores e intérpretes de la obra junto a Lisa Peyron. Hace casi cincuenta años, en un pueblo de Castilla el abuelo, José, acabó asesinando a su mujer, María. Hablamos con los creadores de esta obra reflexiva y dramática pero no exenta de cierto sentido del humor.
¿En qué consiste el teatro de objetos? ¿Qué os atrajo de este formato? El teatro de objetos es un lenguaje teatral. Una manera de contar historias sirviéndose de objetos cotidianos, humildes, que todo el mundo reconoce y que se convierten en compañeros de escena. A diferencia de la marioneta, no manipulamos los objetos, (no los animamos) y los actores no nos quedamos en segundo plano. Simplemente nos servimos de ellos para crear personajes, espacios, épocas históricas, todo ello a través de metáforas y símbolos que el público tiene que descifrar.
Lo que nos atrajo de este lenguaje es precisamente esa agilidad: cambiar el lugar en el que se desarrolla la escena con un simple cambio de objeto o avanzar y retroceder en el tiempo utilizando técnicas pseudo cinematográficas. Y sobre todo, que se trata de un lenguaje que permite contar historias duras con cierta distancia “de seguridad”, sin por ello perder toda la carga emocional necesaria. En definitiva, rápidamente nos dimos cuenta de que el teatro de objeto era idóneo para contar la historia de José y María, los abuelos de Daniel.
Daniel, la obra describe la historia de cómo tu abuelo Pepe mató a tu abuela María. ¿Cómo llegaste a la conclusión de que querías llevar algo tan personal y dramático al teatro? ¿Fue por una necesidad de entender? Lo que me interesaba de hacer una obra de teatro tomando la historia de mis abuelos era partir de una historia que era un tabú, una historia silenciada y transformarla en una historia universal. Hablando de mi abuelo José y mi abuela María, hablamos de los infinitos “Josés” y las infinitas ”Marías” que existieron y existen hoy en día . Hablamos de personas que no fueron héroes: no lucharon, no se exiliaron, simplemente se quedaron (como la mayoría) y padecieron toda una dictadura de cuarenta años y hablando de ellos ponemos sobre la mesa el aspecto estructural de la violencia machista, la responsabilidad colectiva en los hechos individuales, la capacidad de una sociedad a repararse, a transformarse. Todos estos temas nos interesan enormemente como ciudadanos, como seres humanos, como compañía de teatro…así que era evidente que teníamos que ir hasta el final con este proyecto.
Y está claro que la transición desde la historia personal o familiar hasta la historia universal nos ha servido enormemente para comprender, para conocer a José y Maria. Para tener un retrato de ellos, de la época en la que vivieron y de cómo la Historia marcó sus historias. Resulta más fácil comprender las historias personales y próximas cuando las observas desde la distancia adecuada.
El arresto de Pepe por parte de una patrulla fascista se describe como un punto de inflexión en su carácter. ¿Crees que de no haberse producido las cosas habrían sucedido de forma diferente? Lo cierto es que esta pregunta nos la hemos hecho muchísimas veces y claro, no tenemos respuesta. No podemos establecer una causa-efecto. Ni nos lo permitiríamos, puesto que no somos psiquiatras.
Lo que está claro es que el episodio del arresto no ayudó. Estamos hablando de una época con índices de alcoholismo en los hombres muy elevado y que a la vez vivían en una sociedad absolutamente machista. Así que podemos partir de esta base: José era alcohólico y machista. El trauma de su arresto, la frustración de vivir atemorizado, el miedo a los comentarios en el pueblo…todo ello creó una persona que ejerció violencia hacia su mujer y sus hijos. Lo que está demostrado sociológicamente es que la violencia institucional genera individuos – sociedades violentas. Dicho esto, que quede claro que, evidentemente, no pretendemos justificar a José, ni a ningún maltratador. Siempre decimos que en esa época hubo muchas personas arrestadas por patrullas fascistas, torturadas, traumatizadas…y no por ello fueron violentas con sus mujeres o hijos. Solo tratamos de comprender, para poder reflexionar junto al público en posibles soluciones que van más allá de la justicia ordinaria.
¿Creéis que un enfoque psicológico y didáctico podría ayudar hoy en día a prevenir algunos casos de violencia de género? Creemos que lo importante es hacer un diagnóstico honesto como sociedad. La violencia de género es la más grave consecuencia del patriarcado. Y el patriarcado no desaparecerá con un enfoque psicológico puesto que se trata de un sistema social y político decidido conscientemente, estratégicamente por el capitalismo. Por puro interés. Bueno, aquí podríamos dialogar durante horas y creemos que no es posible. Pero en resumen, una vez que el diagnóstico está hecho, el tratamiento a aplicar es, entre otras medidas, llevar a cabo políticas reales y efectivas de igualdad de género, pero que sean REALES Y EFECTIVAS y sobre todo educación, educación y más educación en este sentido. Todo lo que, desafortunadamente, está en peligro de retroceder debido a los partidos antifeministas que cada vez están ocupando más poder.

“Partimos de la historia de mis abuelos, que era un tabú, y la transformamos en una historia universal, poniendo sobre la mesa el aspecto estructural de la violencia machista».
Dado que sabíais menos sobre la personalidad de María que sobre la de Pepe y teniendo en cuenta que vosotros también sois una pareja, ¿cómo construisteis al personaje de María para esta obra? De hecho, sabemos muy poco de María. Como la gran mayoría de las mujeres de aquella época, trabajó en la sombra, y todo el mundo creía conocerla sin llegar a interesarse realmente por ella. Al inicio del proceso creativo, nos dimos cuenta de que incluso nosotros hablábamos casi exclusivamente de José. En lugar de intentar borrar esta constatación, preferimos apropiársela, asumirla: ¿qué dice esto de nuestras sociedades, de nosotros mismos como individuos?
En el espectáculo, no revelamos quién era María: no lo sabemos porque tenemos muy pocos elementos, y esto ya dice mucho. En cambio, nos proponemos imaginarla, interesarnos por ella, por lo que quizá fue, por lo que quizá hubiera querido ser. A través de ella, contamos la invisibilización de las mujeres e intentamos repararla.
Es más, somos una pareja de hoy que cuenta la historia de una pareja de ayer, con toda su violencia, su incomprensión, sus injusticias…
Este puente tendido entre las dos parejas es curativo: no pretendemos ser una pareja modelo, absolutamente deconstruida, más allá de toda relación de poder; estamos en camino, y compartir esta historia, con todas sus zonas de sombra y sus interrogantes, forma parte del camino.
En muchas de las reseñas de la obra se menciona que tiene cierto sentido del humor. ¿Cómo se consigue introducir notas divertidas en una historia como esta? En el currículum de Lisa se incluye su trabajo con un payaso llamado Typhus Bronx, ¿tiene el teatro de objetos mucha relación con la pantomima? Cuando uno decide contar una historia tan dura, el humor es un bálsamo. No queríamos que el público saliera del teatro con la sensación de haber recibido un trauma o una herida y no saber qué hacer con ella.
Al contrario, queríamos que el sentimiento predominante fuera la esperanza, el deseo de seguir adelante, las ganas de trabajar por una sociedad más humana, sin por ello edulcorar la trágica realidad de esta historia.
Relatar el pasado para comprender el presente y, así, construir el futuro. Encontramos la puerta hacia el humor sobre todo recurriendo a nuestra propia historia, a nuestra propia relación de pareja, porque ahí cada uno y cada una puede identificarse.
En cuanto a mi colaboración con el payaso Typhus Bronx y el vínculo que puede haber con nuestro trabajo, podríamos hablar de la autocrítica, de la convicción de que al poner de manifiesto nuestras pequeñas contradicciones, nuestras fallas, nuestra humanidad en definitiva, creamos vínculos auténticos con las personas presentes en la sala, y contamos nuestro mundo, sin idealizarlo, con toda su complejidad.
Creo que al ir al teatro buscamos entrar en contacto con la humanidad, y que quizá por eso, en nuestra era digital, el teatro sigue en pie.
El título ‘Viva!’ ¿tiene dos o más sentidos? Ya que aparte de servir para ensalzar a alguien, contrasta con el fallecimiento pero también suena paradójicamente positivo como título… Sí. Como anécdota, podemos contar que el título apareció muy tarde. Después de haber hecho ya el estreno bajo otro título!! Pero nos dimos cuenta que Viva! nos hablaba mas.
Como dices, tiene diversas evocaciones: para nosotros refleja el ensalzamiento de unos ideales que estaban muy presentes y de manera muy intensa en los hombres y mujeres de aquella sociedad de los años de preguerra civil. Hombres y mujeres que llegaron a morir por defenderlos en algunos casos.
Y Viva! también es lo contrario de muerta. Como decíamos antes, en el espectáculo, no revelamos quién era María: no lo sabemos porque tenemos muy pocos elementos pero nos proponemos imaginarla, interesarnos por ella, por lo que quizá fue, por lo que quizá hubiera querido ser si hubiera sido libre para elegir.
La Loquace Compagnie tiene la voluntad de desarrollar su actividad tanto en Francia como en España. ¿Habéis necesitado adaptar algunos aspectos de la función a un público y a otro? ¿Observáis igualmente diferencias en la recepción de la audiencia ? Hemos adaptado elementos de la obra pero apenas perceptibles. Evidentemente la diferencia principal es que hacer ‘Viva!’ en Francia es contar la Historia de un país vecino. La versión que actuamos en España es menos didáctica porque la historia se conoce, a pesar del poco tiempo que en general se dedica a hablar del periodo franquista en la educación española. En la versión española sentimos más un silencio entre el público, difícil de interpretar aunque tenemos nuestra hipótesis. Hay ciertos temas de los que, todavía en 2026, no resulta fácil hablar sobre un escenario. Quizás seguimos un poco traumatizados como sociedad porque hubo una transición política en la que se obligó a olvidar. Nosotros creemos que es importante hablar, aunque pueda escocer un poco, porque ese es el mejor síntoma de que la herida está curándose y solo así quizás un día pueda, por fin, cicatrizar. La historia de José y María es tan solo una historia entre tantas. Una historia que ha tenido la suerte de ver la luz, la suerte de transmitirse, de contarse, de existir y así servir quizás de algo. Pero existen infinitas historias que jamás serán contadas y que pronto van a caer en el olvido. Viva! pretende ser también una invitación a liberar esas historias. Hablemos.
¿Qué otros planes tiene la compañía para el futuro más o menos inmediato? ‘Viva!’ es el primer espectáculo de la compañía y hemos de decir que estamos muy felices. este proyecto nos está dando muchísimas alegrias. ¡¡¡Decidir crear una segunda obra es como decidir tener un segundo hijo!!! Hay que se prudente: a veces, el primero duerme toda la noche, come de todo, es sociable y cariñoso, y el segundo… — aunque todo se haya hecho siguiendo las mismas reglas que con el primero— ¡es todo lo contrario! Pero sí, sí, tenemos varias ideas sobrevolando las cabezas. Quizás un día vean la luz. Texto de Roberto González. Fotografía de Luz Soria.
‘Viva!’, creada e interpretada por Daniel Olmos y Lisa Peyron, se representará el 16 de abril en Teatro Barakaldo.



