Repion. Cercanía y nostalgia.

Teresa y Marina regresan con ‘201’, una evolución con respecto a ‘Repion’, con canciones más variadas y letras más incisivas. Tras haber colaborado con algunos de los nombres más punteros del indie nacional las hermanas Iñesta llevarán su potente directo a la sala Dabadaba de Donostia el próximo 14 de febrero.
¿Os parece que en ‘201’ habéis continuado y depurado lo que comenzasteis en ‘Repion’? Hemos pulido el sonido y también nuestra manera de escribir. No diríamos tanto que hemos continuado; son álbumes muy diferentes, cada uno producido por una persona con ideas y maneras de trabajar muy distintas. Nosotras no somos las mismas que cuando compusimos el álbum ‘Repion’ y nuestra manera de comunicar es diferente. Sí es cierto que nos encantan el pop y las canciones que enganchen de alguna manera y en ‘201’ ese deje es más visible.
Habéis comentado que el origen de ‘Cerrar los ojos’ está relacionado con la situación de Palestina. No lo decimos de manera explícita, pero es verdad que en el momento de estar escribiendo la canción el genocidio llevaba un año aproximadamente (aunque todos sabemos que empezó mucho antes pero nos entendemos) y la sobredosis de imágenes que recibíamos era estremecedora. Muchas veces te metías en la cama llorando y sintiéndote impotente. La canción va sobre todo de esto último, de la sensación de no poder hacer nada ante tanto sufrimiento y de la fragilidad del ser humano, nadie es inmune a la desgracia y por eso es importante siempre pensar en los demás. Este álbum pensamos que es bastante directo, las canciones van al grano, es otra manera de describir la realidad que nos rodea. No quiere decir que emplear metáforas y darle una vuelta más poética no nos guste, dependerá de la época supongo… Ahora necesitábamos que el mensaje llegara fácil, sin mucho rodeo.
¿Ha habido también un interés porque sea más variado? Aunque en ‘Repion’ había ciertos cambios de estilo o ritmo como en ‘Monstruos del río’ parece que en ‘201’ habéis confiado más en que esa diferencia se note en temas completos, terminando con un tema más sentido, acústico y folk-pop como ‘Atocha’. Lo bueno de hacer un álbum es que puedes explorar diferentes versiones de ti misma. Además dispones de más tiempo para meditar y explorar. A nosotras el rock-pop nos encanta pero la mayoría de las canciones nacen de una base acústica, también nos encanta el folk: ya hemos hablado mucho de artistas que nos inspiran como Adrianne Lenker, Aldous Harding, Sufjan Stevens…’Atocha’ se grabó casi como se compuso, con la guitarra al desnudo, sin metrónomo, como si estuviéramos en nuestra habitación.
Cuando habláis de influencias soléis citar tanto a artistas contemporáneos como a algunos más clásicos y también os identificáis con el grunge. Además de a la gente joven, ¿veis en vuestros conciertos también a un público maduro y/o nostálgicos de los noventa? ¡Si! Y nos encanta que nuestra música les permita viajar a otras épocas, es conmovedor. Lo que más nos gratifica es hacer sentir emociones en otras personas, llorar, reír, gritar, bailar… que se vayan a casa con el subidón, da igual la edad.
¿Por qué os gustan tanto las colabos? Nos gusta porque es una excusa perfecta para acercarte más a un artista que admiras, nutrirte y aprender de ellos. Conocer otras maneras de trabajar, de sentir, de entender la música. Y obviamente, ¡está la parte en la que los públicos de ambos se fusionan y nos descubre gente!
La edición física de ‘Entre todas la arreglamos’ incluía una Cara B con versiones de Shego, Rufus T. Firefly, Cora Yako y Tulsa. El título parece reflejar esa idea colaborativa y de buen rollo con vuestras semejantes. ¿Por que elegisteis este título? Es una frase de la canción ‘El día no me da’. Nos dio la impresión de que englobaba muy bien el concepto general del EP donde hacemos referencia a la amigas y amigos que siempre están para arrimar el hombro en los momentos difíciles. Resultó que los artistas que participaron hicieron el disco más bello todavía. Además son gente con la que nos llevamos genial, coincidimos menos de lo que nos gustaría pero cuando sucede nacen los abrazos genuinos y una complicidad muy bonita.

«El trabajo te hace espabilar, Marina aprendió muchísimo con la banda de Mikel Erentxun, se profesionalizó como música y yo (Teresa) en Aiko he aprovechado más bien para explorar sonidos y tonos que no tenían sentido en Repion».
Cuando llamasteis a vuestro tercer álbum ‘Repion’, ¿erais plenamente conscientes de que comenzaba una nueva etapa? ¿Consideráis que ‘La lágrima y la naranja’ y ‘Amapola dueles’ pertenecen a un período de búsqueda? Éramos conscientes pero también hay que reconocer que nos cuesta muchísimo ponerle nombres a nuestras obras en general. Pensamos mil opciones y al final nos dimos cuenta de que, para el momento en el que estábamos, hacer un disco homónimo tenía mucho sentido. ‘La lágrima y la naranja’ y ‘Amapola dueles’ quizás con la perspectiva que tenemos ahora podríamos decir que eran discos en los que estábamos acabando de encontrar nuestro sonido, pero en ese momento fueron trabajos que nos tomamos muy en serio y también certeros a su manera; simplemente hablan de otras cosas y suenan más a lo que éramos cuando lo compusimos: adolescentes.
Aunque sois muy jóvenes siempre habláis de que comenzasteis desde niñas por influencia de vuestro padre y habéis estado con otras bandas y artistas (Aiko el grupo, Mikel Erentxun), ¿todo esto os ha hecho madurar más rápido, o sólo en el apartado profesional y musical? El trabajo a fin de cuentas te hace espabilar, Marina aprendió muchísimo con la banda de Mikel, se profesionalizó como música y yo (Teresa) en Aiko he aprovechado más bien para explorar sonidos y tonos que no tenían sentido en Repion. Supongo que todo suma, y sobre todo el paso del tiempo (risas).
En persona y en alguna portada de vuestros discos transmitís la alegría de quien disfruta de lo que hace, pero en vuestras canciones casi siempre hay un deje de melancolía, insatisfacción o nostalgia. Incluso si una canción incluye “pasárselo bien” en el título su trasfondo no es tan alegre: habla de lo que viene después. ¿Entráis en un mood concreto a la hora de componer? No diríamos que es un mood concreto. Vamos escribiendo cosas que nos emocionan y en general lo hacemos días en los que estamos más sensibles o afectadas por nuestra vida y el mundo. Sería muy difícil elegir un momento para estar tristes…¡reunimos muchas ideas y pequeños versos de esos momento y al juntarnos somos capaces de trabajar con ellos incluso estando contentas!
Al ser de Cantabria, ¿sentís cierta afinidad con el País Vasco aunque sea por proximidad? Además Marina ha tocado con Mikel Erentxun… ¡Claro! Un montón. Hemos ido mil veces de niñas porque además nuestra madre se crió en Lasarte. Es una tierra a la que nos sentimos muy unidas.
¿Qué podemos esperar de vuestro show en Dabadaba? ¡Pues será la primera vez que llevemos nuestro nuevo directo a esas tierras! Estamos seguras de que la gente se va a emocionar mucho, tanto como nosotras. Estamos disfrutando un montón de los shows de este disco; se está creando una energía muy mágica y disfrutable.
El concierto cae en San Valentín, ¿será un plan adecuado para parejas? ¡Por supuesto! Mejor si la pareja está en un buen momento, eso sí. Si no igual cae alguna lágrima… ¡aunque eso no tiene por qué ser malo! Texto de Roberto González. Fotografía de Paz Vallejo.
Repion actuarán el sábado 14 de febrero en Dabadaba.



