Palíndromos ilustrados, según JOSÉ PABLO GARCÍA.

Cómics // “¿España? Psé…” o “¡Sé redil, ama líderes!” son los brillantes textos que acompañan a algunas palindrotiras. ¿Y qué es una “palindrotira”? Muy fácil: una tira cómica que se lee igual del derecho y del revés. Un nombre descriptivo y fácil de memorizar para algo muy difícil de ejecutar. El creador de este genial concepto es el dibujante José Pablo García. Con la inestimable ayuda de ROF (Raúl Ortiz Fernández) y Roberto Sánchez “Peramento”, lleva años publicando estas creaciones en redes sociales como X o Bluesky. Ahora se han recopilado, con nuevos dibujos, en un flamante libro editado por Autsaider Cómics. Si los palíndromos por sí solos ya son una muestra de ingenio, las ilustraciones no les van a la zaga. Como ya hiciera en su cómic ‘Las aventuras de Joselito’, el autor despliega aquí una enorme variedad de estilos gráficos que sirven de homenaje a la historia del arte; desde simulaciones de vasijas, mosaicos o grabados hasta perfectas imitaciones de multitud de dibujantes de cómic extranjeros o nacionales.
Lo tuyo es un ejemplo de «el que la sigue la consigue», que no es un palíndromo pero sí un dicho popular. Llevas mucho tiempo a vueltas con las ‘Palindrotiras’ en redes. Al fin has conseguido editar un libro, ¿ha habido muchos otros intentos previos de publicarlas? Siempre me pareció que era una idea ganadora y me extraña que nadie apostara antes por ella para su publicación en papel.
Tenía la idea en mente desde hace años, pero no encontraba la forma adecuada de materializarla. Presenté el proyecto a un concurso de novela gráfica, sin éxito, y fue rechazado por dos editoriales, que lo vieron poco viable comercialmente. Y qué suerte tuve, porque Autsaider Cómics era el lugar perfecto para que Palindrotiras brillara. Solo lamento haber tardado tanto en llamar a su puerta. Ata, el comandante de este sello, supo conectar con el espíritu ambicioso pero majara de la propuesta, y le ha dado un empaque de lujo al producto —tapa dura, lomo de tela, papel de gramaje generoso— con un precio de risa, cosa inexplicable. Es elegante y bonito hasta decir basta. La sorpresa es que está funcionando como un tiro a nivel de ventas. Salió a la calle a finales de noviembre con 1500 ejemplares y ya va por su segunda edición.
En el epílogo del libro comentas que tus hermanos eran mejores que tú creando palíndromos cuando eras niño, pero esto demuestra que es una habilidad que se puede aprender. En alguna entrevista dices que el truco consiste en leer todo del revés. Aún así me sigue pareciendo tremendamente difícil. Supongo que la principal ayuda de esto es que vas memorizando una biblioteca mental de palabras que se pueden leer en ambas direcciones para luego pensar cómo usarlas en una frase, ¿es un poco así?
Yo era un inútil. Durante años solo conseguí hacer un palíndromo con cierta gracia: «Sí, libros, sor Bilis». No sé cuándo empecé a coger soltura para componerlos, ocurrió de repente un día cualquiera de 2012. Esto es como todo: una vez que tienes puesto el radar, vas tirando de trucos y rápidamente detectas las palabras que valen y las que no, que son la inmensa mayoría. Y también con el tiempo aprendes qué palíndromos están trillados y cuáles pueden ser más originales.

«Jugar a ser un dibujante distinto es divertidísimo, pero necesitaba encontrar una buena excusa para repetir lo que hice con el cómic de Joselito. Mi intención no era tanto reivindicar autores del pasado, aunque soy consciente de que funciona también en ese sentido».
Aunque ya debes ser todo un experto en la creación de palíndromos,¿cómo de necesaria fue la colaboración con ROF y Peramento? ¿O más que una necesidad para realizar las tiras es un ejercicio de socialización entre aficionados a estos juegos de palabras?
Tenía que contar con ellos inevitablemente. Son colaboradores de la cuenta de Bluesky y X desde hace seis años y los considero parte de Palindrotiras. De haber tirado solo de mi propio repertorio de palíndromos, el resultado habría sido más pobre y menos inspirado, y el proceso creativo no habría sido tan divertido. Hemos tenido encendidas discusiones para elegir las temáticas y hacer la criba en la selección de palíndromos. Este feedback con ellos ha sido un acicate para terminarlo, porque perfectamente podría haber tirado la toalla a primera de cambio.
Es curioso que en tus dos obras más personales, ‘Las aventuras de Joselito’ y ‘Palíndrotiras’ es en las que más apuestas por hacer referencias gráficas a otros autores. ¿Es algo que te divierte especialmente a la hora de dibujar? ¿Te parece también que hay varios autores (españoles o extranjeros) que se deben reivindicar?
Sí, jugar a ser un dibujante distinto es divertidísimo, pero necesitaba encontrar una buena excusa para repetir lo que hice con el cómic de Joselito. La idea de esta mutación gráfica me ha servido para establecer un orden cronológico en las páginas, ya que se trata de un recorrido ficticio por la historia del humor gráfico palindrómico. Mi intención no era tanto reivindicar autores del pasado, aunque soy consciente de que funciona también en ese sentido. Aparte de autores muy reconocibles, he procurado tirar de algunos menos obvios, como K-Hito o Apa, dibujantes estratosféricos de los que se habla poquísimo.
Algo has comentado en alguna entrevista pero normalmente los palíndromos ¿van antes de los homenajes o algunos se crearon ya pensando en el autor que se iba a homenajear? Imagino que en parte en los iniciales, que reproducen vasijas o grabados, ahí sí que las palabras o nombres propios marcaban ya la época…
Lo primero de todo fue clasificar por temáticas los palíndromos seleccionados. La elección del estilo o del autor homenajeado fue una decisión posterior, en función de lo que me fuera evocando cada una de las frases. Pero luego siempre quedaba algún hueco en las secciones y ahí, ya sí, poníamos en marcha una lluvia de ideas sobre tal o cual tema y pensábamos en una referencia gráfica concreta.

«Una vez que tienes puesto el radar, vas tirando de trucos y rápidamente detectas las palabras que valen y las que no, que son la inmensa mayoría. Y también con el tiempo aprendes qué palíndromos están trillados y cuáles pueden ser más originales».
Hay algunos casos especialmente curiosos como la tira sobre Sótades de Maronea. Realizarla en el estilo de Paco Alcázar no sería en principio lo más intuitivo, pero de alguna manera más que en el texto la gracia está en ese contraste con el dibujo, que hace que la perorata suene parecida a la importancia que se daría a sí mismo un personaje a lo Silvio José.
Mi idea inicial fue hacer una doble página a lo Javier Olivares, con unos fondos muy estilizados de las calles de Alejandría, recorridas por el poeta, hasta llegar a las proximidades del faro, donde terminaría gritando: «¡Soy Sótades!». Estaba prácticamente dibujada toda la escena, pero en algún momento pensé que comprimir toda esa larga disertación en una sola tira de tres viñetas pequeñas podía resultar más impactante. Y claro, el maestro de las parrafadas es Paco Alcázar.
Una cosa que me ha parecido curiosa es que cuando una tira incluye una referencia a un cómic apto o familiar pero el palíndromo tiene palabrotas o temas adultos o sexuales realizas una especie de versión underground de esos personajes, ¿crees que chocaría demasiado si los dibujaras de manera tan fiel como las otras versiones?
No tendría la misma fuerza. Quería que todo resultase lo más hilarante posible y hacer versiones decadentes de los personajes infantiles es algo muy efectivo. En el caso de la doble página de ‘Mickey’, ‘Doraemon’, ‘Los Pitufos’ y ‘Las Tortugas Ninja’, ese enfoque feísta y de trazo tembloroso era esencial para transmitir el desasosiego y el mal rollo que pretendía.
La portada por supuesto recoge el palíndromo más famoso. El homenaje a Krazy Kat es, sin embargo, algo muy influyente y conocido… pero solo dentro del nicho comiquero.
Supe de la existencia de Krazy Kat por ‘La Historia de los Cómics’ de Toutain, hace veintipico años. Es una serie que, desde sus inicios, gozó de más prestigio entre la crítica de arte que de popularidad, y esto encajaba perfectamente en el rollo académico que queríamos darle al artefacto. Por otro lado, hay pocas cosas que representen tan bien la esencia de los tebeos que el slapstick del ladrillazo, que en este caso es un plato de arroz.
¿Cuál te gustaría que fuera el futuro de las Palindrotiras? Veo difícil que dejes de realizarlas…
Seguiremos comentando la actualidad en las cuentas de Bluesky, y en instagram seguiré subiendo vídeos con las canciones reversibles que vaya haciendo. Pero mi principal interés es poder introducirlas periódicamente en alguna revista. ¡A ver si hay suerte! Texto de Roberto González.

NOTA: Las ‘palindrotiras’ han empezado a publicarse recientemente en la revista El Batracio Amarillo.
‘Palindrotiras’, dibujado por José Pablo García con textos del mismo autor, con ayuda de ROF y Peramento, está publicado por Autsaider Cómics, tiene 80 páginas y cuesta 17,50 euros.



