Bella. Monstruos muy reales.

Manuel H. Martín dirige, junto a Amparo Martínez Barco, esta película de animación para adultos basada en hechos reales que pudo verse en la Seminci. Se trata de una historia de malos tratos con intenciones expresivas y didácticas que cuenta con el doblaje de actores experimentados como Víctor Clavijo y Michelle Jenner.
‘Bella’, dirigida por Manuel H. Martín y Amparo Martínez Barco, se estrenó el 28 de noviembre.
No es la primera vez que recurres a la animación para tratar temáticas, por decirlo así, cercanas al documental. ¿Por qué os decidisteis a contar esta historia en este formato? ¿Creéis que suavizaba un poco el tema o lo hacía más universal o accesible?
Bueno, fíjate, yo creo que tú mismo lo has respondido. Por un lado, pensamos que con el lenguaje de animación la película iba a tener un formato más accesible y atractivo para un público joven desde las primeras reuniones que tuvimos con Ana Bella, que es el personaje real en el que se inspira la película. Lógicamente nos hemos tomado licencias poéticas dentro de la película pero sí que nos inspiró y sobre todo pensamos que la película podría ser de mucha utilidad para un público joven y especialmente para la fundación que preside Ana Bella.
También pensamos desde el inicio que tenía que ser una película animada en color, porque la historia real en la que se inspira tiene elementos que de alguna manera podrían incluso recordarnos a los cuentos tradicionales. Tiene muchas reminiscencias con la historia de ‘La Bella y la Bestia’, lo que ocurre es que aquí es al revés, es un príncipe que al final acaba mostrando que es un monstruo, y también recuerda incluso a ‘La Cenicienta’, porque es una persona que viene de un ambiente muy humilde y de repente aparece un príncipe azul que la lleva a otro estatus social, pero acaba encerrada en una mansión, en una cárcel de oro. Realizar este proyecto en animación hacía también que tuviese una personalidad diferente.

«Tenía que ser una película animada en color, porque la historia real en la que se inspira tiene elementos que de alguna manera podrían incluso recordarnos a los cuentos tradicionales. Tiene reminiscencias de ‘La Bella y la Bestia’ y ‘La Cenicienta’, pero las coas no salen tan bien como en esas historias».
No sé si es así en la historia real, pero me parece curioso también que el personaje de Ponce sea un artista y esté relacionado con las galerías de arte, que de alguna manera se encaja también un poco en hacerlo en animación, o bueno, nos parece como apropiado.
Claro, ahí por un lado hay varias lecturas. El personaje en el que nos hemos inspirado también se ha dedicado al arte y luego lo que nos daba es… Lógicamente nosotros queríamos hacer una película, una ficción, eso lo tenemos claro desde el primer momento. Hemos tomado elementos inspirados reales pero queríamos hacer una ficción. Todo el tema de la pintura nos daba también un juego a jugar con varios lenguajes de animación ya que la propia pintura de Ponce, el personaje de ficción, hace que Bella tenga ensoñaciones. Primero, con un mundo ideal, ellos son casi dos superhéroes incomprendidos en un mundo en el que ellos sobrevuelan el mundo hasta que todo eso se va transformando en una pesadilla en la que ella se ve cada vez más encerrada incluso con una presencia física de tentáculos y de viscosidad, es decir, que ella se siente totalmente encerrada en un mundo monstruoso.
Y la pintura nos daba ese juego, que tenía parte inspiración real y parte también que nos daba juego y nos parecía interesante a nivel narrativo.
Esta historia permite ver que en un ambiente un poco intelectual o creativo también pueden aparecer la manipulación y la violencia.
Claro, porque al final es un elemento de control. Hay algo vampírico en el personaje. Yo también estoy en la escritura del guion y es verdad que es un monstruo que parece sacado de un relato de Stephen King. Y precisamente una de las cosas que nos parecía interesante desde la escritura era que un personaje así permitía hablar de la sutileza de la manipulación y de cómo una persona se va subyugando a la otra. Se va cada vez metiendo en su universo y cerrando totalmente su entorno, sus amigos, su familia. Cómo este personaje de repente, en un ambiente colorido, artístico, intelectual, nos representa un tipo de persona que, de algún modo, no estamos acostumbrados a ver.

«Todo el tema de la pintura nos daba juego a jugar con varios lenguajes de animación ya que la propia pintura de Ponce, el personaje de ficción, hace que Bella tenga ensoñaciones».
¿Tuvisteis claro que Michelle Jenner y Víctor Clavijo debían ser los actores de doblaje?
Sí, bueno, yo creo que hemos tenido una suerte tremenda en el casting de doblaje y especialmente los dos protagonistas, porque Michelle Jenner le ha impregnado al personaje delicadeza, pero a la vez se ve cómo el personaje de la película crece, va madurando y abriendo los ojos después de haberse metido en una historia como esta. En el caso de Víctor, le ha tocado el papel complejo, porque aunque sea desagradable de interpretar, el espectador lo tiene que percibir como un personaje con sus matices. Una cosa que nos pareció interesante es que cuando Ponce ya se convierte en un monstruo con tentáculos, intentamos que su voz fuese natural, que no tuviese ningún tipo de reverb ni nada. Es decir, que él mismo interpretase al monstruo, porque es lo que queríamos. Hay un juego de espejos, de reflejos. Aunque es una película de animación modesta estamos contentos con cómo ha quedado a nivel narrativo. Con Ponce siempre hemos intentado jugar con el reflejo. La primera vez que aparece la película es un reflejo y al final de la película también es un reflejo.
¿Dónde se ha realizado la animación?
Bueno, la animación se ha hecho entre España y con equipos de Argentina. Luego sí que es verdad que toda la post-producción la hemos hecho aquí, porque la película está prácticamente retocada plano a plano una vez la animación estuvo finalizada. Prácticamente todo el proyecto se ha realizado en España. Ha sido un trabajo de mucho tiempo, porque, a pesar de la modestia de la animación, hemos intentado que estuviera muy bien contada. Y lógicamente nos hubiera gustado tener más recursos, igual que nos hubiera gustado tener más participación de televisiones. Nos ha sorprendido que una película como esta no haya tenido televisiones públicas para financiarla.

«El cartel es de la ilustradora Laura Pérez y resume muy bien el espíritu de la película. Describe de forma sutil los elementos que se va a encontrar el espectador».
El póster es de la dibujante de cómics e ilustradora Laura Pérez.
Sí, yo conozco a Laura desde hace tiempo y pensamos que su estilo se adecuaba mucho a la película y que sumaba. Para mí es un orgullo que Laura haya hecho un huequecito en su agenda para hacer el póster, porque es dibujante de cómics, ilustra portadas nacionales e internacionales de periódicos, hace carteles de grandes eventos, etc. El cartel está muy bien. Resume mucho el espíritu de la película y describe de forma muy sutil los elementos que se va a encontrar el espectador.
¿Estáis contentos con el recorrido de la película hasta el momento? Ha sido nominada a los premios Forqué.
Hoy ha sido el pase en Sevilla y yo no he podido estar pero he hablado con Ana Bella y con Amparo, la co-directora, y están muy contentas. Estamos muy felices por todo lo que genera la película entre el público joven. También tuvimos mucha suerte de que nos programaran en la Seminci tanto en proyecciones para público joven como para otro más adulto y la recepción fue muy positiva. Y luego, claro, lo de los Forqué ha sido un momento de mucha felicidad para todo el equipo de la película. A pesar de ser un filme de animación modesta, contar con una nominación al lado de autores de prestigio como Alberto Vázquez, para nosotros ya es un regalo. Ayudará al estreno de la película el 28 de noviembre y sobre todo para que la película siga viéndose en institutos, algo que para nosotros es fundamental, ya que conjuntamente con la película se ha hecho una guía didáctica, pensando también en que la película genere coloquio y debate más allá de su visionado. Texto de Roberto González.



