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April 11, 2026

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Reseñas AUX 138. -

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Tecnología AUX 138. -

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Repion. Cercanía y nostalgia. -

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Kakkmaddafakka. Buenas vibraciones. -

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The Secret Society. Primero los principios. -

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Quaoar. Cinco amigos flotando. -

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Palíndromos ilustrados, según JOSÉ PABLO GARCÍA. -

martes, febrero 3, 2026

Reseñas AUX 136.

ReseñasAUX136

TAME IMPALA.

Deadbeat.

Música // En inglés, un deadbeat es alguien perezoso, en el sentido más irresponsable de la palabra. Kevin Parker siempre representó lo contrario. Un productor que sacaba hits como churros para él y para cualquiera que lo pidiera. Una explicación a este último trabajo de acertadísimo título es que el australiano se ha desentrenado en el maximalismo después de sumergirse en las aguas más profundas del pop. Lo más sorprendente es su repliegue compositivo. Si sus álbumes anteriores eran catedrales sonoras donde se veneraba el virtuosismo teórico, las yuxtaposiciones tonales y las progresiones de acordes marca de la casa, este nuevo disco se siente, a lo sumo, como una cabaña rítmica con vigas a la vista. Las estructuras se han desnudado y el esqueleto melódico, anclado en escalas menores repetitivas, se cubre con pulsos midi mal fijados que gotean por todas partes. Las texturas complicadas nunca fueron un obstáculo para digerir la psicodelia de Parker, por eso esta austeridad resulta tan desconcertante. La hemeroteca recuerda que no es la primera vez que le llueven palos. Quizás motivado por los suspensos de ciertas instituciones críticas, el propio artista compartió un post ajeno que lamentaba cómo el nuevo trabajo de Tame Impala, más allá de su inconfundible voz, no tenía nada que ver con lo que conocíamos y amábamos del proyecto. En la captura, las menciones al título aparecían tachadas a mano. Ese post tenía diez años y hablaba sobre ‘Currents’ (2015), uno de los discos más relevantes de su época. La jugarreta fue aplaudida… pero el argumento es tramposo. Que alguien se equivocara entonces no convierte tu último disco en otra obra incomprendida que celebraremos dentro de una década como una joya del dance. Si algo parece claro, es que esa era la intención del artista. El minimalismo compositivo como nuevo “agárrense donde puedan”. Una mano en ‘Afterthought’, otra en ‘Dracula’, y a navegar. Janire Goikoetxea.

Columbia Records, 16,99€

FLORENCE +
THE MACHINE

Everybody Scream.

Música // Dice Florence Welch que cuando el título para un nuevo disco llega a ella, no hay otra opción que ponerse a trabajar. El single ‘Everybody Scream’ abre un álbum de folk horror que aparece el día de Halloween, en un momento donde la estética de las grandes del pop se acerca más a lo divino que a lo wiccano. La artista marcha a paso firme por la campiña inglesa liderando un coro de banshees que le acompañan como eco de su feminidad. La música es un deber, casi una condena para Florence. Una artista que sufre las consecuencias de la fama pero que se debe a la creación. “Cómo puedo dejarte cuando estás gritando mi nombre”, dice a su público, ese que siempre quiere más de su éxtasis performativo. Sobre el escenario, ella es un ser sobrenatural canalizador de mensajes ancestrales. Pero fuera de ahí solo es una mujer luchando contra su propia naturaleza, para la que el tiempo pesa igual que para los demás mortales. ‘Dance Fever’ (2023) fue un disco lleno de preguntas abiertas sobre qué se supone que una artista debe ser. Frágil en el contenido pero firme en las formas. Hoy, a sus treinta y nueve años, las respuestas han llegado con la rotundidad que acompaña a un hecho que te cambia para siempre. Un embarazo que no llegó a término y casi le cuesta la vida le ha dado una visión diferente sobre la muerte, los procesos médicos y el sentido del arte. Muchas letras son casi spoken word donde la línea entre lo sagrado y lo mundano está fuertemente marcada. En un momento estamos siguiendo la receta de una porción curativa y en el siguiente estamos viendo series en su tour trailer. Florence nos invita a participar de todos estos rituales, solo a cambio de desgarrar nuestra voz en su próximo concierto. Janire Goikoetxea.

Universal Music, 18,99€

PLURIBUS.

Vince Gilligan.

Televisión // El estreno de una nueva serie de Vince Gilligan supone un acontecimiento que siempre va acompañado de un aluvión de críticas positivas. Estas se sustentan sobre la probada calidad de sus trabajos anteriores pero a veces son algo precipitadas. Ahora Gilligan se sale de la continuidad de ‘Breaking Bad’, pero no de Albuquerque, para incursionar en la ciencia ficción, un terreno en el que ya trabajó cuando fue guionista en ‘Expediente X’. “E pluribus unum” (“De muchos, uno”) es una expresión latina que se inscribió en el Gran Sello de los Estados Unidos en 1782 para simbolizar la unión de las trece colonias en una sola nación. A ella alude indirectamente ‘Pluribus’, de la que aún es difícil emitir un veredicto. El primer capítulo crea tensión, acercándose al género de terror. El tercero es el que mejor explota el humor e identidad visual de su creador, con un bonito homenaje a ‘Las Chicas de Oro’. El segundo, pese a la aparición estelar del aeropuerto de Bilbao, nos resulta menos interesante al introducir a un puñado de secundarios que carecen del carisma de la protagonista, una Rhea Seehorn que sostiene la serie sobre sus espaldas. La presentación del personaje resulta algo cliché pero en el tercer episodio la actriz consigue brillar en su vis cómica. Ella es el principal motivo para seguir una serie, por ahora, más interesante que imprescindible. Roberto González.

Con Rhea Seehorn, Karolina Wydra y Carlos- Manuel Vesga. Desde el 7 de noviembre en Apple TV +.

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