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Gogol Bordello. La música de los desarraigados.

Gogol Bordello Press Photo

El torbellino de Gogol Bordello nos alcanza desde Hamburgo. Hablar con Eugene Hütz es conectarse a una red de alta tensión, un generador inagotable de ideas, humor y una pasión que desarma. A punto de desembarcar con su tropa en la sala Santana de Bilbao el próximo 14 de octubre, el líder de la diáspora punk nos ancla al origen mismo del rock: “Acabo de tomar un café justo donde empezaron a tocar los Beatles”, nos dice con una reverencia perceptible en la voz. A partir de ahí, la conversación fluye entre los ecos de la guerra en Ucrania y la vibración de una Nueva York que nunca duerme.

Al empezar te he comentado que soy vasco y tu reacción inmediata ha sido mencionar a Negu Gorriak. ¿De dónde viene esa conexión? ¡Claro! (Risas). Si dices eso, la comunicación queda establecida. Hemos conocido a Fermin Muguruza varias veces. Lo conocí en el club Mehanata, en Nueva York, la primera vez, y la segunda en Bilbao. Pedro Erazo, nuestro batería, se ha encontrado con él muchas más veces. Nos encanta Euskal Herria. ¡Estamos deseando tocar allí! Una fiesta bombástica es lo mínimo que podemos hacer.

Gogol Bordello explotó en esa increíble escena neoyorquina de principios de siglo, junto a bandas como The Liars o Yeah Yeah Yeahs. ¿Qué visión guardas de aquel momento?
¡Oh, la echo de menos! Estaba pasando algo realmente especial. Quizás fue por el cambio de siglo y de milenio… En retrospectiva, siento que la mente de la gente estaba completamente abierta. Era como si quisieran soltar de golpe todos los problemas del siglo XX, con un optimismo brutal de que el nuevo milenio sería mucho mejor. Y el inconsciente colectivo creativo… era extremadamente fértil. La gente estaba abierta a nuevos sonidos, ¡estaban bebiendo sonidos de todo el mundo! En esa época, además de montar la banda, yo era DJ cuatro o cinco noches por semana. ¡Casi me mata, porque implicaba beber muchísimo! Pero fue increíblemente inspirador. Traíamos una fusión de sonidos tradicionales de Europa del Este, gitanos, de América Latina, del Mediterráneo, de África, de Inglaterra, de Escandinavia… ¡y lo mezclábamos todo de una forma muy bombástica! Y la gente, literalmente, se lo comía todo. Intenta hacer eso ahora. Verás mucho rechazo.

Hablas de tu faceta como DJ. Un lugar clave de esa escena fue el Mehanata, el club búlgaro qué antes me has comentado. ¿Qué tenía de especial? El Mehanata era un lugar donde se juntaban sobre todo inmigrantes de América Latina y Europa del Este; era un club social búlgaro. Celebré allí un par de mis fiestas de cumpleaños, traje a mis amigos y a todo el mundo le encantó. Pero lo que lo hacía tan freak era que se trataba de un lugar de inmigrantes al que la gente del underground de Nueva York iba. Era la situación inversa a la habitual, que es un sitio underground al que van algunos inmigrantes. Esto era mucho más integrado. Fuimos nosotros, la “familia extendida” de Gogol Bordello, los que originamos esa escena. Éramos los nuevos en el barrio, y los nombres ya establecidos de Nueva York venían a nuestras fiestas. ¡Nosotros éramos la fiesta!

¿Crees que esa sinergia creativa es posible hoy, o sientes que la música está en declive?
Es raro… No es que esté en declive, pero está mucho más dispersa. No hay un foco. Hoy en día, bandas realmente geniales de Nueva York pueden no llegar a saber nunca las unas de las otras. Unos están en Bushwick, otros en Harlem y otros en el centro de Manhattan, y sus caminos jamás se cruzan. Así que encontramos una solución: montar nuestro propio sello discográfico, Casa GogolRecords. La idea era crear un supercolisionador, una atmósfera, un ecosistema donde estas bandas puedan tocar juntas, colaborar, irse de gira… Es lo que hemos estado haciendo estos últimos años.

¿Qué tipo de bandas forman parte de ese ecosistema que habéis creado?
Bandas como Puzzled Panther, Mary Shelley, PONS o la increíble cantante Grace Bergere. Y lo interesante es que no suenan para nada como Gogol Bordello. Tienen su propio estilo, su propio destino, y así es como debe ser. No somos un sello que solo saca música que suena como nosotros, eso sería bastante primitivo. Me encantan los estilos individuales. Puzzled Panther, por ejemplo, está más influenciado por bandas como My Bloody Valentine, The Stone Roses, The Jesus and Mary Chain, Interpol o Sonic Youth. De hecho, Steve Shelley, el batería de Sonic Youth, a veces toca con nosotros, hay una fuerte conexión desde hace mucho. La líder de Puzzled Panther es de familia colombiana y mexicana, la guitarrista es filipino-americana… Yo entré primero como productor y ahora toco la guitarra, y el batería es Brian Chase de los Yeah Yeah Yeahs. Es más bien un renacimiento del punk psicodélico.

«Todos somos neoyorquinos. Yo llevo en Estados Unidos desde 1997. Y para el tipo de gente que somos, disfrutamos de nuestras diferencias. Las encontramos como una fuente de comedia y de inspiración».

Gogol Bordello siempre ha sido un colectivo multicultural, con miembros de Ucrania, Ecuador, Rusia… ¿Cómo gestionáis las conversaciones y emociones con eventos externos tan duros como la guerra? Bueno, todos somos neoyorquinos. Yo llevo en Estados Unidos desde 1997. No es que acabemos de llegar de nuestros países intentando entender la situación. Nuestra argamasa familiar es fuerte porque somos punk-rockers que hemos vivido en Nueva York la mayor parte de nuestras vidas. Y para el tipo de gente que somos, disfrutamos de nuestras diferencias. Las encontramos como una fuente de comedia y de inspiración. Para nosotros es normal. ¡Incluso mi primera banda en Ucrania, con quince años, ya era así! Estaba formada por gente de ascendencia romaní ucraniana, judía, tártara de Crimea, moldava… No era como “wow, estos tíos tienen un rollo diferente”. ¡No! ¡Por eso mismo estábamos juntos y porque miramos al mundo de forma similar!

Vuestra canción ‘Forces of Victory’, con Serhiy Zhadan y Kazka, se ha convertido en un himno. ¿Qué se siente al ver que tus palabras se transforman en apoyo real para quienes luchan por sus vidas? Es que los artistas que colaboraron son gente con un peso enorme. Serhiy Zhadan es un artista y escritor muy prominente en Ucrania, ¡fue nominado al Premio Nobel de Literatura por su novela! Es un punky, tiene su propia banda. Nuestra colaboración fue natural, somos amigos desde hace mucho. Y Kazka es una sensación del synth-pop que demuestra que incluso los músicos de pop, que normalmente no abordan una mierda que sea seria o que valga la pena, ahora se están poniendo serios. Porque ya es hora de ponerse jodidamente serios.

También colaboraste con el icono neoyorquino Jesse Malin en un concierto benéfico para Ucrania. ¿Cómo fue reconectar con él en un momento tan delicado para su salud y para tu país? Jesse es un personaje icónico en Nueva York. Hemos girado juntos, nos vemos a menudo… Es alguien que siempre dará un paso al frente para colaborar en cualquier causa positiva aunque por salud, esté pasando por momentos jodidos. Jesse y yo siempre hemos tenido una conexión a través de Joe Strummer. Él era amigo de Joe, yo coincidí con Joe varias veces a finales de los noventa… Creo que Joe tenía una forma de unir a cierto tipo de gente para que pudiéramos hacer cosas juntos. Jesse es una de esas personas sólidas con las que siempre puedes contar.

Has vivido en muchos sitios, pero ahora tu música conecta directamente con el conflicto en tus raíces. A veces, desde la diáspora, esa conexión se siente incluso más fuerte, ¿lo vives así? Totalmente. He observado ese fenómeno de la diáspora por todo el mundo. He ido a asentamientos ucranianos en Argentina o Brasil y me han parecido más folclórica y tradicionalmente ucranianos que la propia Ucrania. Entiendo perfectamente esa vibración, porque la gente en la lejanía lo anhela con más fuerza y lo expresa con más fuerza. Dentro de Gogol Bordello es igual. Pedro es de Ecuador y, a través de la banda, sigue con un pie metido en el mundo psicodélico de la Cumbia y la Chicha de la Amazonía. Gogol Bordello es como su propio país. Nunca te desconectas, estás conectado a tus raíces a través de él.

Hablando de futuro, tenéis un nuevo single y un vídeo… ¡Sí! Oye, como me tengo que ir pronto, ¿podemos hablar de nuestro nuevo vídeo? Búscalo en nuestro Instagram, es del próximo álbum que está a punto de salir. Es muy potente. El material es mucho más duro, no es solo gypsy punk, es ¡gypsy punk hardcore! Y está grabado con uno de nuestros músicos gitanos romaníes favoritos. Es material muy, muy fuerte.

Y después, ¿qué podemos esperar de Gogol Bordello? Gogol Bordello es también un animal. Un animal al que siempre le está creciendo una nueva cola, ¿sabes a lo que me refiero? Siempre crece una nueva cola. Y este nuevo álbum está hecho con mi productor favorito de todos los tiempos, Nick Launay. Nació en Málaga, creció en Londres y produjo a todas las grandes bandas post-punk: PiL, Gang of Four, Killing Joke, Midnight Oil, Nick Cave and the Bad Seeds… y más recientemente a IDLES o Amyl and the Sniffers. ¡Amo esa música! Siempre hemos conectado estéticamente con esas bandas, así que era el momento de hacer un disco con él y su socio, Atom Greenspan. Son famosísimos por su sonido post-punk. Texto de Sendoa Bilbao. 

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