Basque Dok Festival Ekin. Ampliar miradas, activar conversaciones.

En esta nueva edición, el Basque Dok Festival se transforma en BDF EKIN, un festival que amplía horizontes y cruza disciplinas para convertir la fotografía documental en un territorio vivo. La artista Lova Lois nos habla sobre esta evolución.
Esta nueva edición del BDF trae novedades con respecto a las anteriores, incluso en su nombre. ¿Podrías explicarnos alguna de ellas? Sí, esta edición trae muchas novedades y una de las más significativas es que este año hemos sentido la necesidad de abrir nuevas puertas, ampliar miradas y dar espacio a otras formas de contar historias. Por eso nace BDF EKIN, un festival que mantiene la raíz del documental, pero lo expande hacia la acción, la participación y el cruce entre disciplinas.
A BDF se le suma la palabra “Ekin”, que en euskera significa hacer, actuar, y eso es lo que queremos impulsar: no solo mostrar imágenes, sino activar conversaciones, vínculos y procesos colectivos desde la imagen y el diálogo. En esta edición queremos poner el foco en la juventud, en la creación como herramienta de transformación social y autoconocimiento. Queremos que nos cuenten sobre sus procesos creativos y conocer los diferentes canales con los que han crecido, acostumbrados a usar las redes sociales como altavoz para poder impactar desde sus casas a miles de personas.
El festival busca ser un espacio de encuentro entre generaciones y disciplinas. ¿Qué crees que puede aportar ese diálogo a la fotografía documental? La fotografía documental puede ser, muchas veces, un lenguaje unidireccional: se muestra, alguien mira e interpreta. Sin embargo, vivimos en un momento donde lo colectivo es clave para construir relatos más honestos y representativos. Por eso creemos que el diálogo entre generaciones puede ayudarnos a entender otras formas de estar en el mundo, recuperar memoria viva y poner en valor distintas experiencias.
A la vez, cruzar disciplinas permite que la fotografía documental se oxigene, se influencie y se complemente con otros lenguajes como el vídeo, el collage, la música o la performance. Queremos que la fotografía sea territorio de experimentación, de crítica y de encuentro.
¿Qué te gustaría que quedase como huella del festival en quienes participan y en el público que lo visite? Nos gustaría que quien participe sienta que ha ensanchado la mirada. Que se haya abierto una conversación, un vínculo o un mundo de posibilidades. Que el festival deje huella no solo por lo que muestra, sino por cómo lo hace: desde la cercanía, el respeto, la horizontalidad y el deseo colectivo de transformar realidades.
También aspiramos a que el festival sea un lugar donde las voces jóvenes y diversas encuentren reconocimiento, escucha activa y sirva de impulso para sus futuros proyectos. Queremos que se sientan parte de algo más grande. Sabemos que el camino del artista es bastante solitario a veces, y nos gustaría que supieran que no están solos.
Vivimos en una sociedad saturada de imágenes rápidas. ¿Cómo puede la fotografía documental seguir siendo necesaria y vigente en este contexto? Precisamente por esa saturación, necesitamos más que nunca miradas lentas, comprometidas y conscientes. Los jóvenes, y la sociedad en general, creo que cada vez son más conscientes de que vivimos demasiado rápido y de que eso nos está apagando. Por eso confío en que cada vez valoraremos más la pausa, lo madurado, lo real y lo que escape de la fórmula rápida. Texto de David Tijero. Fotografía de GaizkaPeñafiel.



